La crisis en Granja Tres Arroyos se profundiza con la decisión de suspender la actividad en varias de sus plantas durante todo el mes de agosto, en un contexto de fuerte incertidumbre y conflictos salariales sin resolver.
La principal avícola del país comunicó la medida a los trabajadores de la planta de Pilar, donde los empleados recién terminaron de cobrar el salario de mayo en hasta 10 cuotas y aún siguen sin percibir los haberes de junio, julio y el medio aguinaldo.
La situación crítica que atraviesa Granja Tres Arroyos (GTA) llegó a un punto de máxima tensión esta semana, con notificaciones internas que anticipan la paralización total de la actividad durante agosto en distintas unidades productivas.
En Pilar, los 150 trabajadores fueron informados este viernes de la suspensión de la jornada laboral desde el lunes 3 al domingo 30 de agosto inclusive.
“No se desarrollarán actividades operativas ni de faena”, advierte el comunicado interno que recibieron los empleados.
Sueldos en cuotas, deudas y changas para sobrevivir
La crisis financiera de la firma ya se venía reflejando con crudeza en los salarios: muchos empleados no cobraron los sueldos de junio y julio, ni el aguinaldo, y recién días atrás terminaron de percibir mayo, que fue liquidado en hasta 10 cuotas.
Ese esquema de pagos fragmentados y demoras obliga a varios trabajadores a realizar changas y endeudarse para cubrir gastos básicos, desde alimentos hasta servicios esenciales.
La misma realidad se replica en la planta de la ex Cresta Roja en Esteban Echeverría, controlada por la firma Wade, subsidiaria de GTA, donde los trabajadores también fueron enviados a vacaciones forzadas y cada mes se enfrentan a un mayor nivel de deudas.
Cierres, caída de la faena y presión de las importaciones
En mayo, la empresa ya había dado una señal de alarma al cerrar por tiempo indeterminado su planta en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, tras el derrumbe de la faena diaria de 700 mil a 200 mil pollos.
En paralelo, también redujo la producción en la planta de Esteban Echeverría, que pasó de faenar 110 mil pollos por día a 80 mil, un recorte que impactó de lleno en las horas de trabajo y en los ingresos de los operarios.
La profundización de las importaciones de pollo de Brasil, promovidas por el actual gobierno libertario, terminó de agravar el escenario competitivo para la compañía en el mercado interno.
Pasivo millonario, preventivo de crisis y temor por los puestos de trabajo
La incertidumbre atraviesa a los trabajadores de las plantas bonaerenses de Brandsen, San Antonio de Areco, Capitán Sarmiento y Pergamino, que miran con preocupación la suspensión de agosto y temen por la continuidad de sus fuentes de trabajo.
La avícola, principal empleadora de la región, enfrenta un pasivo estimado en u$s 350 millones y se encuentra bajo un procedimiento preventivo de crisis, mientras que los trabajadores reclaman por la reapertura de las plantas y el pago inmediato de los salarios adeudados.
La paralización de la actividad durante todo agosto no solo profundiza el conflicto laboral y financiero, sino que además deja a cientos de familias en vilo, sin certezas sobre cómo sostenerse en medio de la tormenta económica.

