En plena crisis en Granja Tres Arroyos, el Ministerio de Trabajo bonaerense intimó a la firma avícola a retrotraer la totalidad de los despidos y fijó una nueva audiencia para el jueves, en un conflicto que mantiene en vilo a más de 6.700 trabajadores y que llegó con denuncias por “vaciamiento” y cesantías masivas.
Tras una extensa audiencia sin acuerdo entre la empleadora, el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA PBA) y representantes de los municipios de Esteban Echeverría y Capitán Sarmiento, la Provincia dio por finalizada la reunión y dispuso la inmediata reincorporación de todos los trabajadores despedidos, al tiempo que convocó a una nueva audiencia para el próximo jueves.
La resolución oficial fijó un período de conciliación obligatoria de 15 días. En sus considerandos, el Ministerio de Trabajo bonaerense calificó el conflicto como “de extrema gravedad” y remarcó la necesidad de “mantener la paz social” y “poner en funcionamiento los mecanismos legales a disposición para promover una solución pacífica y legal”.
En su artículo 4°, la disposición intimó a la empresa “a dar estricto cumplimiento a todas las obligaciones a su cargo en el marco de las relaciones laborales para con las trabajadoras y trabajadores representados por la entidad sindical citada, retrotrayendo la totalidad de los despidos efectuados”. La medida alcanza tanto a Granja Tres Arroyos como a Wade S.A., firmas vinculadas al empresario avícola José Luis Cionet, que emplean a más de 6.700 personas en plantas de Buenos Aires y Entre Ríos.
Seis horas de negociación y un conflicto en máxima tensión
El encuentro de esta mañana, que comenzó a las 10 y se extendió por más de seis horas, fue encabezado por el subsecretario de Relaciones del Trabajo, Andrés Reveles, y contó con la participación de los municipios de Esteban Echeverría y Capitán Sarmiento, además del Ministerio de Producción bonaerense, pero pese a la extensa negociación no se lograron acercar posiciones y la audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo jueves 10 de septiembre.
Antes del cierre de la reunión, la cartera laboral provincial terminó por dictar la conciliación obligatoria, lo que obligó a frenar de inmediato los despidos y a ordenar la reincorporación mientras dure el período de negociación formal.
La defensa empresaria: crisis, despidos y una donación de pollos
La representación de la empleadora, comandada por el gerente corporativo de Recursos Humanos, Walter Carrizo, rechazó “de modo categórico” las imputaciones de vaciamiento y atribuyó los despidos masivos a la “gravísima crisis económica, financiera y productiva” que atraviesa la compañía.
Según la versión de la empresa, las reducciones de personal recayeron sobre empleados que ya estaban “inactivos, sin prestación de tareas producto de la falta de actividad y disminución del activo biológico”. En ese marco, Carrizo aseguró que la medida busca “salvaguardar la continuidad de la empresa” y lograr una “paulatina reactivación de la actividad productiva”.
Como gesto de acercamiento, la firma ofreció una donación de 1.000 cajas de pollos y se comprometió a realizar un pago parcial de salarios antes de la próxima audiencia, intentando mostrar voluntad de negociación en medio de la tensión creciente.
La respuesta gremial y el reclamo por los dueños
Del lado sindical, la respuesta fue tajante. La conducción del STIA PBA, encabezada por el secretario general Daniel Leo y el dirigente Juan Carlos Obregón, rechazó los argumentos empresariales y exigió que la compañía comparezca con sus máximos responsables: Joaquín, Marcelo y Ariel De Gracia, a quienes señalan como quienes tienen el poder de decisión efectivo.
El gremio intimó a la empresa a cancelar la totalidad del débito laboral adeudado y reclamó que se adopten medidas para evitar que se frustren esos pagos, pidiendo expresamente que “no se innove sobre mercadería, materia prima y maquinaria”.
Además, los representantes sindicales reclamaron el dictado de la conciliación obligatoria con la suspensión de todos los despidos, figura que finalmente fue implementada por la cartera laboral provincial para contener el conflicto.
Apoyo de los municipios y presión política por la producción
Los municipios de Esteban Echeverría y Capitán Sarmiento se alinearon con el reclamo gremial y exigieron la reincorporación inmediata de los trabajadores despedidos, advirtiendo sobre el impacto social que tendría la continuidad del ajuste en las plantas.
Desde Capitán Sarmiento, la intendenta Fernanda Astorino fue especialmente dura: “Exigimos la reactivación inmediata de la producción, reabrir puertas y dar tareas a los trabajadores”, planteó en la audiencia, y pidió que la empresa se expida sobre la posibilidad de iniciar un concurso preventivo para dar certidumbre a los afectados.
Por su parte, el Ministerio de Producción bonaerense se comprometió a abrir canales de comercialización para la empresa, aunque dejó en claro que espera “un acuerdo de más largo plazo” que garantice la continuidad de la actividad y del empleo.
Conciliación obligatoria y un conflicto que nació por denuncias de vaciamiento
Tras escuchar a todas las partes, el Ministerio de Trabajo bonaerense notificó la Disposición DI-2026-72, mediante la cual dictó la conciliación obligatoria por 15 días e intimó a la empresa a “retrotraer la totalidad de los despidos efectuados”, bajo apercibimiento de sanciones.
El conflicto se había desatado a mediados de agosto, cuando el STIA PBA denunció despidos masivos y el “vaciamiento” de las plantas de la empresa, que, según el gremio, dejaban de producir para tercerizar la faena.
En la misma línea, la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) había advertido que la firma “está vaciando las plantas, dejando de producir, despidiendo trabajadores y tercerizando la faena” para “vender la estructura”.
Con la conciliación obligatoria ya en vigencia, la resolución fija una nueva audiencia para este jueves en la cartera laboral provincial, donde se espera que las partes retomen el diálogo y busquen una salida al conflicto que mantiene paralizada la producción y en incertidumbre a miles de familias.


