En plena crisis económica y ajuste del Gobierno de Javier Milei, el impacto directo sobre el presupuesto familiar ya se traduce en recortes sobre las pautas de higiene más elementales.
De acuerdo con el último informe Radar de la consultora Scanntech correspondiente a julio de 2026, el consumo masivo en el canal de autoservicios independientes arrastra una caída acumulada del 4,1% durante los primeros siete meses del año, con el rubro de cuidado personal mostrando señales alarmantes de contracción en productos de uso cotidiano.
La higiene personal, en retroceso
El estudio expone una caída generalizada en categorías básicas de tocador, al comparar el desempeño interanual de julio de 2026 frente al mismo mes del año anterior.
En ese marco, el consumo de desodorantes se desplomó un 4,1%, marcando un deterioro claro en un producto de uso diario y masivo.
En la misma línea, los jabones de tocador sufrieron un retroceso del 2,7%, profundizando la contracción de una categoría básica de higiene personal.
Por su parte, la categoría de shampoo y acondicionadores también operó en rojo con una retracción del 0,3%, mientras que las cremas dentales quedaron completamente estancadas con una variación del 0,0%.
Dentro de la canasta de aseo diario, el único artículo de peso que escapó a la tendencia contractiva fue el papel higiénico, con un aumento en el consumo del 2,9%, convirtiéndose en la excepción en un escenario general de ajuste en la higiene cotidiana.
El retroceso en el resto de los componentes del rubro de higiene revela una postal preocupante: ante la persistente licuación de los ingresos, los consumidores se ven forzados a postergar compras o a estirar el rendimiento de los productos al extremo.
Limpieza del hogar: mismo golpe, pocos alivios
En paralelo, el sector de limpieza exhibe una dinámica similar, con caídas en varios segmentos clave.
El rubro de cuidado de la ropa cayó un 4,1%, profundizando el deterioro del consumo en productos indispensables para el mantenimiento del hogar.
El único repunte marginal se registró en la lavandina, que aumentó apenas un 0,8%, un alivio mínimo frente al retroceso del resto de la canasta de limpieza.
Compran menos, pero pagan más
Esta contracción en el volumen físico de ventas contrasta de lleno con la evolución de la facturación de las empresas y comercios del sector, que muestran números en alza pese a la caída del consumo.
Aunque los argentinos compran menos artículos de primera necesidad, la facturación de los autoservicios aumentó un 25,0% interanual, impulsada por un alza de precios del 28,3% en comparación con julio de 2025.
Solo en el último mes, los precios de la canasta se encarecieron un 3,4%, acentuando la brecha entre bolsillos ajustados y góndolas cada vez más caras.
Esta dinámica configura un modelo en el que la aceleración de precios protege los ingresos nominales de los comercios minoristas y las grandes firmas de consumo masivo, mientras descarga todo el peso del ajuste sobre el nivel de vida de la población.
Como consecuencia, aunque el ticket promedio de compra subió a $10.332 (un 28,9% más que el año anterior), la cantidad total de transacciones en los locales cayó un 3% interanual.
El ajuste de Milei y un escenario regresivo
Las políticas de desregulación y de devaluación del salario aplicadas por el Gobierno nacional de Javier Milei parecen estar configurando un escenario regresivo, donde amplios sectores de la población se ven obligados a privarse de consumos elementales.
En los canales comerciales y foros de debate, el descontento de los usuarios se manifiesta con fuerza, ante medidas económicas calificadas como insensibles frente a las realidades cotidianas de los barrios.


