La crisis de la yerba mate golpea de lleno a la estructura industrial que abastece a Nobleza Gaucha y Cruz de Malta. Afectada por la caída del consumo y la creciente importación desde países limítrofes, Yerbatera Misiones despidió a más del 20% de su personal y, según fuentes sindicales, tiene un plan para achicarse a menos de la mitad de la dotación que sostenía hasta ahora.
La firma opera una histórica planta en la provincia de Misiones y está vinculada directamente con la familia del exgobernador, diputado nacional, embajador y presidente interino de la Nación Ramón Puerta. Desde allí se abastece a Nobleza Gaucha y Cruz de Malta, dos de las marcas de yerba más tradicionales de la Argentina.
Despidos, achique y sueldos atrasados
La empresa confirmó el despido sin causa de 8 de sus 35 trabajadores. Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) advierten que el plan de ajuste apunta a dejar una estructura de apenas 15 empleados.
Si ese proyecto se concreta, remarcan en el gremio, se perdería casi el 60% de los puestos de trabajo del establecimiento.
Si bien las indemnizaciones fueron abonadas en tiempo y forma, el conflicto no se agota en los ceses. A los despidos se suman atrasos en el cobro de salarios y del aguinaldo del personal que sigue en planta.
Efecto cadena sobre productores y secaderos
La falta de liquidez obligó a Yerbatera Misiones a interrumpir la compra de materia prima a los pequeños productores de la zona, que también quedaron en una situación alarmante.
Desde el gremio describen un escenario de parálisis total: “La planta está paralizada porque no hay hoja verde para procesar, lo que genera una cadena de perjuicios que afecta tanto a los obreros de la fábrica como a los alrededores”, advirtieron.
La compañía funciona como un punto central para el secado, la trituración o canchado y el empaque para grandes firmas de consumo masivo como Molinos Río de la Plata. De sus instalaciones salen diariamente los paquetes de Nobleza Gaucha y Cruz de Malta que llegan a las góndolas de todo el país.
Sin margen de financiamiento para cubrir el alza de los costos fijos ni recursos para saldar las deudas salariales, la empresa redujo al mínimo la actividad, lo que en la zona dispara el temor por un posible efecto contagio en otros secaderos.
Los DNU, el INYM y la caída del precio al productor
El origen de este escenario crítico se remonta a los decretos de necesidad y urgencia con los que el Gobierno le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), dependiente de la Secretaría de Agricultura de la Nación, la potestad de fijar precios mínimos para la hoja verde y la materia prima canchada. Esa desregulación provocó una brusca caída de los valores que se pagan en las chacras.
A la vez, la apertura de las importaciones permitió el ingreso de producto terminado desde Paraguay, Brasil y Uruguay, sumando una competencia directa que presiona aún más sobre la producción local.
La desarticulación del control estatal se profundizó a comienzos de año con despidos en el propio INYM. En el sector señalan que, desde entonces, se desmantelaron los controles en las rutas yerbateras y la producción nacional quedó todavía más desprotegida.
Sin un precio sostén, la brecha entre los costos de producción y lo que pagan los molinos se amplió al límite. Las medianas empresas procesadoras quedaron sin margen de ganancia y con su ecuación económica quebrada.
Costos, plazos de pago y energía: la otra pinza
En paralelo, las cadenas de distribución extendieron los plazos de pago a la industria hasta 90 y 120 días, complicando aún más la caja de los emprendimientos yerbateros.
Al mismo tiempo, la quita de subsidios energéticos disparó la factura de electricidad en las plantas de San José y otras localidades productivas, donde el uso de maquinaria pesada es clave para secar y procesar la hoja verde.
La situación ya llegó a las esferas oficiales de Misiones. El ministro del Agro provincial, Facundo López Sartori, reclamó la restitución de un piso tarifario para la hoja verde y advirtió que, sin un nivel de precios adecuado, el pequeño productor no puede cosechar y las plantas quedan sin materia prima.
Ante este cuadro, la provincia evalúa declarar la emergencia en las áreas productivas más afectadas, mientras la cadena yerbatera mira con preocupación el futuro de empresas como Yerbatera Misiones y de marcas emblemáticas como Nobleza Gaucha y Cruz de Malta.


