La crisis de Flybondi se acelera y ya impacta de lleno en el negocio turístico: las principales agencias de viajes dejaron de ofrecer sus pasajes, aun cuando el Gobierno autorizó a la low cost a seguir vendiendo tickets tras la aprobación, sin objeciones, del plan de acción presentado por el grupo dueño, COC Global, del empresario Leonardo Scatturice, ante la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
El quiebre se produjo tras las reiteradas cancelaciones y reprogramaciones de vuelos, a lo que se sumó la decisión de que la aerolínea deje de volar a Jujuy. Primero fueron empresas chicas las que cortaron la comercialización de los aéreos, hasta que se plegaron las grandes plataformas del mercado.
Por la falta de previsibilidad y la caída en la calidad del servicio, lo que para las agencias era una oportunidad de negocio pasó a convertirse en un riesgo operativo y financiero, aun cuando el origen del problema está en la aerolínea. Así, una venta que inicialmente resultaba beneficiosa se transformó en un costo extra, con reclamos crecientes y pérdida de clientes que las compañías ahora deben absorber.
Advertencias desde Perú por la ruta internacional
El deterioro de Flybondi ya había encendido alarmas en el exterior, en particular en Perú, donde la low cost mantiene activa la ruta Puerto Iguazú-Lima como parte de su estrategia de expansión internacional. Las asociaciones de agencias peruanas venían alertando que los problemas operativos de la empresa se trasladaban directamente a sus cuentas.
En abril, la Asociación Peruana de Agentes Afiliados a IATA (Apaai) denunció que “los problemas de Flybondi estaban trasladando costos a las agencias de viajes locales”. Y la Asociación Peruana de Agencias de Viajes y Turismo (Apavit) advirtió en un comunicado sobre “la falta de estabilidad operativa, regularidad y cumplimiento de los vuelos programados”, lo que, según remarcaron, “afecta directamente a empresas peruanas que emiten sus pasajes”.
Agencias del interior cortan primero
Una de las primeras firmas en interrumpir la venta fue Cuyunco, agencia de Puerto Madryn que cobró relevancia este verano, cuando se agravó la situación de la low cost y, finalmente, la compañía anunció en abril que dejaría de volar a ese destino. La decisión se tomó después de que varios pasajeros quedaran varados en la ciudad, sin respuestas satisfactorias.
Su titular, Saúl Cruz, fue tajante al explicar el cambio de estrategia: “No ofrecemos Flybondi porque no sabemos qué puede pasar. En vez de dar un servicio a un cliente, nos estábamos cargando un problema”, señaló. A partir de este antecedente, otras agencias competidoras optaron por seguir el mismo camino y cortar la comercialización.
Las grandes plataformas también se bajan
El golpe más fuerte llegó cuando los buscadores de las principales agencias online dejaron de mostrar vuelos de Flybondi entre sus resultados, aun cuando la low cost seguía vendiendo de forma directa a través de su sitio web, que en las últimas horas dejó de estar operativo. Ni Despegar ni Almundo exhiben hoy sus pasajes, una medida que, aclaran, podría ser temporal si el escenario se revierte.
Fuentes cercanas a Despegar admitieron que la empresa ajustó el inventario “para evitar cualquier contratiempo”. En tanto, CVC, grupo dueño de Almundo, justificó que la plataforma “no está comercializando sus vuelos debido a que se encuentra en mantenimiento la integración online de la aerolínea con terceros”, dejando abierta la puerta a una eventual reanudación si se normaliza la operatoria.
✈️🇦🇷 La agonía de Flybondi suma otro episodio al caer su sitio web
🗒️El sitio de Flybondi muestra error 504 y quedó inoperativo. La situación agrava el escenario de la aerolínea, que ya suma doce días consecutivos sin operar vuelos y acumula deudas de salarios e… pic.twitter.com/BpAxDJ12Ud
— Aviacionline.com (@aviacionline) August 18, 2026
Restricciones en Brasil y parálisis operativa
La retirada de las agencias locales se produjo incluso antes de las restricciones impuestas por el gobierno brasileño, que hace unos 20 días le prohibió a la compañía vender pasajes en las rutas con Florianópolis, Maceió y Salvador, a las que se sumó, a principios de agosto, también la ruta con Río de Janeiro. El frente externo se cerró justo cuando la empresa ya mostraba serias dificultades para sostener su operación interna.
En julio, Flybondi canceló el 79% de sus vuelos con Brasil. Y en el primer semestre del año, concentró casi tres cuartas partes de todas las cancelaciones registradas en la Argentina. El mes pasado, la situación se agravó hasta llegar a la paralización de las operaciones, con jornadas en las que la low cost canceló la totalidad de sus vuelos, suspendió tripulaciones hasta septiembre y enfrentó protestas de exempleados por sueldos e indemnizaciones impagas.
Embargo millonario y presión fiscal
En paralelo, el frente judicial y fiscal de Flybondi también se complicó. Tres juzgados federales de Ejecuciones Fiscales Tributarias ordenaron embargar las cuentas bancarias de la aerolínea por casi $ 1.500 millones, a partir de un pedido de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) por deudas que la low cost acumula con el fisco por más de $ 1.250 millones.
Pese a este cuadro crítico, en el sector turístico lamentan la pérdida de mercado de Flybondi y advierten que los destinos turísticos hoy poco conectados se ven especialmente perjudicados, porque dependen de la oferta low cost para mantener tarifas competitivas y atraer pasajeros que, de otro modo, no podrían volar.
De este modo, la crisis de la compañía genera un doble impacto: por un lado, golpea a las agencias, que perdieron la confianza en la aerolínea y dejaron de vender sus pasajes; por otro, los destinos pierden conectividad y la posibilidad de sostener precios más económicos para el turismo.


