La crisis de Lácteos Verónica se agrava: sus tres plantas de Santa Fe llevan más de seis meses paralizadas, unos 700 empleados no cobran hace medio año y la familia Espiñeira aún no define si cerrará, venderá o reactivará la compañía.
En ese marco, los trabajadores de la láctea anunciaron que este viernes retomarán las protestas para visibilizar su situación, con una marcha desde las 10 a la delegación de la Secretaría de Trabajo de la provincia en la ciudad de Rafaela.
Según detallaron a Clarín Rural, de la movilización participarán empleados de las plantas de Lehmann, Suardi y Classon, sus familias, vecinos de esas localidades, comerciantes y toda persona que quiera sumarse al reclamo.
“Nos vamos a manifestar allí y después vamos a ver si vamos al Palacio de Justicia. Hay algunos que están pensando en ir al gremio, pero vamos a empezar por ahí y después seguir movilizándonos, porque no podemos estar así, sin tener una definición de si cierran, venden o activan a la empresa. No nos pueden abandonar de esta forma. Creemos que vamos a hacer un grupo importante”, comentó Ricardo Villarroel, trabajador con 36 años de antigüedad en la planta de Lehmann.
Promesas de venta frenadas y un futuro cada vez más incierto
A comienzos del mes pasado trascendió que, tras reuniones en las que participaron funcionarios provinciales, legisladores y representantes de la familia Espiñeira, habría cierta disposición de los dueños a desprenderse de algunas plantas mediante la venta o el alquiler de las mismas.
No obstante, los trabajadores señalaron que esa alternativa ya no estaría sobre la mesa, lo que vuelve a dejar totalmente incierto el futuro de la empresa y de sus fuentes de trabajo.
Hoy las tres plantas industriales se encuentran completamente inactivas, al igual que los dos centros de distribución que la firma posee en la provincia de Buenos Aires.
De acuerdo con los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Lácteos Verónica acumula hasta la fecha 3.862 cheques rechazados por falta de fondos, por un monto cercano a los $13.928 millones.
A ese pasivo se suma una deuda con tamberos proveedores de leche estimada en alrededor de US$ 60 millones, además de obligaciones impagas con otros prestadores de servicios.
“Estamos cada vez peor”: seis meses sin ingresos y deudas en aumento
“Estamos cada vez peor: hace seis meses que no cobramos, la empresa sigue inactiva y los dueños totalmente ausentes. Tuvimos un acercamiento con autoridades de la provincia, pero seguimos de la misma manera que a principios de año y no podemos entender cómo un fiscal de oficio, o un juez, mueva a esta gente para que decida qué va a hacer. Es por eso que el viernes vamos a hacer una marcha, después de un mes de no movernos. Necesitamos que alguien nos escuche”, remarcó Villarroel.
El operario también cuestionó el rol sindical. Sostuvo que la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) “no nos da ni cinco de bolilla” y describió el cuadro social que atraviesan las familias de la firma.
“Los empleados de la firma hoy están haciendo changas para sobrevivir. En mi caso, mis hijos me están dando una mano. Salí a buscar trabajo, pero no hay nada. Somos una comunidad chica, de apenas 3.500 habitantes. Es todo un drama lo que estamos viviendo”, graficó.
No obstante, Villarroel subrayó que, pese a la incertidumbre, los operarios continúan al cuidado de las instalaciones: “Los trabajadores estamos cuidando las fábricas. Si mañana entra un camión con materia prima, la planta vuelve a funcionar”, afirmó.
Críticas a la familia Espiñeira y telegramas sin sueldo
Por su parte, Juan Rosso, también empleado de la planta de Lehmann, apuntó directamente contra los dueños de Lácteos Verónica: “La gente está desahuciada ante tal abandono por parte de los Espiñeira. No tienen códigos, no sabemos qué piensan hacer”.
“Se corrió el rumor de que se habían reunido con interesados para comprar las plantas de Suardi y Lehmann, pero no se concretó. Nos siguen tomando el pelo”, agregó el trabajador.
Rosso además denunció que, en medio de la paralización, la empresa envió comunicaciones formales a su personal: “Mandaron telegramas informando sobre reducción horaria, pero ni siquiera nos pagan los sueldos. Estamos a la deriva, con muchos compañeros entregados, sin saber qué hacer: en estos 6 meses sin sueldo, ya le debemos a todo el mundo: alquiler, luz, agua, tarjetas de crédito, préstamos bancarios. No sabemos cómo hacer frente a las deudas que tenemos hoy en día”, concluyó.




