Crece la tensión salarial en el sector vitivinícola luego de que se confirmara que se trabó la paritaria del vino tras el fracaso formal de la última reunión entre las partes.
Ante este escenario, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) resolvió comenzar con asambleas informativas en las plantas de todo el país. Desde la entidad gremial explicaron formalmente que la medida busca “comunicar a los trabajadores el estado de la negociación y explicar el resultado de la última reunión paritaria”, aunque el proceso funcionará como un mecanismo directo de presión sobre las cámaras patronales.
En ese marco, la federación solicitó a todas las filiales que informen con anticipación días, horarios y firmas donde se realizarán las asambleas, reforzando la difusión del rechazo al ofrecimiento salarial patronal.
Diferencias y números en pugna
Durante el último encuentro paritario, las cámaras empresarias ofrecieron una suba del 1,5% (unos $14.282) para los trabajadores de bodega y del 1,3% (unos $10.617) para los operarios de viña.
La oferta patronal quedó muy lejos del 2,25% reclamado por la representación sindical. Además, se ubicó por debajo de la pauta de homologación fijada informalmente por el Ministerio de Economía de la Nación.
La cartera encabezada por Luis Caputo mantiene un tope general en torno al 2%, buscando alinear los incrementos con la inflación de agosto informada por el INDEC en un 1,7%.
Con este panorama complejo, la Secretaría de Trabajo convocó a una nueva audiencia fijada para este miércoles 16 de septiembre.
Duras críticas de FOEVA
Desde la organización gremial calificaron la propuesta del 1,5% y 1,3% como “paupérrima e insuficiente”.
En ese sentido, Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA, cuestionó la postura de las empresas: “Utilizan de manera generalizada la situación de los establecimientos más pequeños para justificar una negociación salarial que termina afectando a todos los trabajadores”, advirtió.
Y disparó: “Si la vitivinicultura necesita sostenerse y recuperarse, el trabajador no puede ser considerado una variable de ajuste. Los empresarios están siendo tacaños en la paritaria, es vergonzoso que estemos discutiendo por monedas”, remarcó.
En la actualidad, un operario de bodega percibe un sueldo que oscila entre los $900.000 y los $950.000, mientras que en viña el promedio se ubica en $750.000.
Finalmente, Romero subrayó que la discusión va más allá del número final. “Es evitar que la crisis de la actividad termine convirtiéndose en un techo para el bienestar de sus trabajadores y que sean quienes sostienen cotidianamente la producción vitivinícola los que terminen pagando el costo de las dificultades del sector”, concluyó.


