Con el salto del dólar, llegan aumentos de precios a las góndolas
Tras el salto del dólar, llegan aumentos de entre 5% y 9% a las góndolas, pero los supermercados dicen que se resisten a aceptarlos. Se repite la situación que ocurrió en la salida del cepo en abril, cuando creció la tensión entre fabricantes que querían que se apliquen las subas pretendidas y cadenas comerciales que se negaban a hacerlo.
En julio, el supermercadismo casi no recibió listas con incrementos, a diferencia de ocasiones anteriores, cuando hubo aumentos preventivos de forma general para cubrirse.
Pero con el dólar que se recalentó en las últimas horas y cerró el mes con un alza en torno a 14%, empresas alimenticias y de higiene y limpieza informaron, de cara al mes que arranca, su intención de aumentar los precios de galletitas, alfajores, chocolates, aderezos, artículos de cuidado personal como dentífricos y desodorantes, repelentes, desinfectantes, papel higiénico, rollos de cocina y aceites. Las cadenas ya recibieron algunos llamados de estos proveedores.
Según los supermercados, Unilever comunicó aumentos de entre 7% y 8%. Controla las marcas Hellmann’s, Knorr, Dove, Axe, Lux, Comfort y Lifebuoy, entre otras.
También estaría Mondelez, multinacional dueña de las marcas Terrabusi, Oreo, Milka, Tita, Rhodesia, Beldent, Tang y Clight, entre otras. Según fuentes del sector, habría pasado un ajuste cercano a 9%.
Los comerciantes apuntaron también que SC Johnson pasó incrementos en torno a 7%. Algunas de las marcas que maneja son OFF!, Fuyi, Raid, Glade, Lysoform, Mr. Músculo y Blem.
Similar postura habrían tomado otros jugadores, como Papelera del Plata, con un aumento de 7% y que maneja la marca Softys; además de Colgate, con 6,5%; Papelera San Andrés de Giles, con las marcas Giles y Campanita, con 6%; y compañías aceiteras, con 5%.
Por el momento, tanto cadenas como mayoristas y almacenes rechazaron las subas, aunque no descartan tener que sentarse a dialogar para evitar posibles desabastecimientos o la menor entrega de productos y aclararon que “ahora arranca la negociación”.
Por el lado de los fabricantes, justificaron las decisiones en el alza de los costos productivos y logísticos, aunque aseguraron que “todo el aumento no va directo a la góndola” porque dicen que una parte la absorben ellos.
En el caso de aceites y derivados, argumentaron que desde diciembre hubo un aumento del trigo y el girasol, commodities dolarizados, por lo que “no queda otra que trasladar parte del incremento de la materia prima”. Explicaron que este insumo representa hasta 85% del precio de una botella de aceite o un paquete de fideos.
La situación se da a la par de que, luego de tres meses positivos, en junio volvió a caer el consumo masivo, variable atada a la capacidad de ahorro de la población y el avance de la inflación. Bajó 0,8% interanual, mientras que en el primer semestre se recuperó solo 0,4%. Así, se estancó la reactivación tras la pérdida de 13,9% de 2024.

