El avance de la importación de tractores desde China ya no es una impresión de feria sino un dato duro que empieza a cambiar el mapa de la mecanización agrícola argentina.
Un contacto desde China lo sintetiza sin eufemismos: “Exportamos más tractores a Sudamérica este año. Estamos más baratos que los verdes”.
Tras haber visto a los tractores chinos en Expoagro y Agroactiva, el panorama se termina de confirmar en los números que surgen de las estadísticas del Indec, donde asoma una tendencia que ya preocupa a la industria local.
El primer dato es la evolución de la importación de tractores en general, desde los de menos de 18 Hp hasta los de más de 130 Hp: de operaciones por U$S 54 millones en 2023 se pasó a U$S 130 millones en 2024 y a U$S 237 millones en 2025.
Para el período enero-julio del corriente año, las importaciones suman US$ 139 millones, lo cual proyecta un número muy similar al del año pasado en un mercado que se mantiene estable en unidades.
Los tractores chinos vienen marchando
Dentro de ese total importado, la participación de las máquinas de origen chino viene mostrando un ascenso frenético, especialmente en las gamas de mayor potencia donde históricamente mandaban las marcas tradicionales.
Por potencia, el salto impresiona: en los tractores de menos de 18 kW la participación china pasó de 7 a 58% entre 2023 y lo que va de 2026, desplazando en tiempo récord a proveedores que dominaban ese segmento de baja potencia.
En la franja de 18 y menos de 37 kW, el avance fue igual de contundente: la participación de las máquinas chinas subió de 37 a 72% en apenas tres años, consolidando un dominio que parecía impensado hace apenas un ciclo agrícola.
Entre 37 y menos de 75 kW se da la única excepción a la regla: la participación china bajó de 66 a 59%, el único segmento en el que retroceden, aunque conservan una porción importante del mercado.
En el segmento de entre 75 y 130 kW la curva vuelve a ser ascendente: la participación de los tractores chinos saltó de 29 a 66%, metiéndose de lleno en una franja clave para el productor mediano.
Y en la gama de más de 130 kW el dato es quizás el más sensible: la participación china subió de 5 a 17%, justo donde juegan las marcas más reconocidas del mercado local y lo que más busca el contratista agrícola profesional.
El corazón del negocio y el golpe a las marcas históricas
De acuerdo con los datos de maquinaria del Indec, que segmenta los tractores en menos de 100 Hp, hasta 200 Hp y más de 200 Hp, la categoría de mayor potencia, pese a representar apenas entre el 20 y el 24% de las unidades vendidas, facturó entre el 35 y el 42% del total en los últimos dos años.
Esa foto explica por qué el desembarco chino en las potencias altas genera ruido: ahí se concentra el corazón del negocio y el margen más jugoso para las terminales y concesionarios tradicionales.
Patentes, crédito y repuestos: la señal de que llegaron para quedarse
Uno de los fenómenos que estaría ocurriendo a partir de este año es el patentamiento sistemático de los tractores chinos, lo que indica que ya ingresaron de lleno en el circuito del financiamiento bancario, los seguros y la circulación formal por rutas.
De hecho, en el rubro “otras marcas” del informe mensual de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), que básicamente corresponde a las marcas chinas, el patentamiento rozó el 28% en junio de este año, cuando un año antes se ubicaba en apenas el 5%.
La maquinaria china, ¿llegó para quedarse?
Uno de los grandes “ganchos” de la maquinaria china es el precio de lista frente a las marcas tradicionales, en un contexto donde cada dólar que gasta el productor se mira con lupa.
Como referencia, se menciona que un tractor de 170 Hp de marca reconocida, que rondaría los U$S 130.000, tiene en su versión homóloga china un precio que va de U$S 90.000 a U$S 98.000, una diferencia difícil de ignorar cuando se financia a varios años.
La pregunta que se hacen aquí y en el resto del mundo es básicamente la misma: qué tan bueno es el servicio de posventa y qué seguridad hay de acceso rápido y sostenido a los repuestos, el verdadero test de fuego para cualquier marca en el campo argentino.
Pese a esas dudas, en el mercado se va consolidando una lectura común: la maquinaria china no se ve como un fenómeno tecnológicamente momentáneo, sino como la expresión de una potencia industrial con horizonte amplio.
Las fuentes del sector apuntan a un combo que se refuerza mes a mes: creciente patentamiento en el segmento de mayor potencia, compra apalancada con crédito bancario y desarrollo acelerado de concesionarios que traen junto con los equipos una fuerte importación de repuestos.
El punto de tensión aparece cuando se mira el techo del mercado: si el nivel de unidades vendidas se mantiene estable —en 2024 y 2025 se mantuvo muy regular, con 6.900 y 6.700 unidades respectivamente—, la expansión china será necesariamente en desmedro de otros jugadores.
En ese escenario, los fabricantes nacionales asoman como los más expuestos a la ola asiática, que llega con precios agresivos, financiamiento y un despliegue comercial que ya empezó a mover el piso de la competencia.


