En el marco del tradicional encuentro empresarial en Mar del Plata, el Coloquio de IDEA dejó en evidencia un doble discurso entre los hombres de negocios, quienes respaldan la estabilización pero miran con cautela el rumbo político.
Frente a los micrófonos, los ejecutivos destacaron el equilibrio fiscal y la baja inflacionaria, pero reclamaron con insistencia una baja urgente de impuestos. Por lo bajo, admitieron que las elecciones presidenciales de 2027 serán la clave para destrabar desembolsos de capital.
La apertura formal estuvo a cargo de Fabián Kon, presidente del encuentro y CEO de Grupo Galicia, quien apoyó la disciplina fiscal y la desregulación, aunque advirtió que consolidar una inflación baja demandará entre cuatro y 10 años. Más tarde, el expresidente uruguayo Luis Lacalle Pou remarcó la importancia de sostener consensos básicos sin refundar el país en cada recambio.
Anuncios oficiales y la mirada automotriz
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el ingreso al RIGI de Toyota por US$1341 millones para fabricar un vehículo electrificado en Zárate. Gustavo Salinas, titular de la automotriz, celebró el paso: “La recuperación lleva tiempo, no es inmediata. Hay que acompañar desde el lado nuestro con inversión y compromiso empresario”, sostuvo.
Salinas detalló que la firma cerrará el período con más de 183.000 unidades producidas y un 80% destinado a la exportación, pero advirtió que la carga tributaria provincial y municipal sobre los autos sigue siendo excesiva.
Por su parte, el CEO de Supervielle, Gustavo Manriquez, reconoció que el sector bancario no anticipó el aumento de la morosidad crediticia. Y proyectó: “Después del primer trimestre de 2027, la mora va a dejar de ser un problema diario”.
Incertidumbre política y cautela fabril
Lejos de las cámaras, la preocupación empresarial se centra en el terreno electoral. Un financista alertó sobre los escenarios futuros: “¿Y el ‘riesgo Milei’?”, preguntó. Su temor es que en un segundo mandato el dogmatismo le gane al pragmatismo y la recuperación se postergue como tantos anuncios del hoy mandatario que con el correr de la gestión se fueron posponiendo y siguen sin fecha de cristalización, anteponiéndose en todos los discursos la “resistencia” de la oposición en el Congreso, la elucubración imaginaria de “golpes” y “terrorismo”, más la “detestable” influencia de la prensa paradójicamente independiente, ya que el Gobierno tiene predilección por algunos periodistas seguramente muy bien gratificados.
Según su lectura, el Gobierno defiende el programa “por arriba de la línea” sin admitir fisuras, pero “por debajo de la línea” trabaja en alternativas. Mencionó el uso del FGS de la Anses para fondear hipotecas y la ampliación de los préstamos en dólares a empresas no exportadoras. Las valoró, pero consideró insuficientes, y propuso medidas como bajar los encajes, que hoy rondan el 23%.
En el sector automotriz reconocieron que se venderán cerca de 530.000 unidades, lejos de las 650.000 proyectadas inicialmente. “No teníamos la morosidad en los planes y esperábamos más confianza para invertir después de las elecciones legislativas”, admitió un directivo del rubro.
En la misma línea, un referente industrial lamentó la volatilidad nacional frente a los cambios de signo político. “En otros países gana la derecha o la izquierda y hay consensos que no se tocan. La Argentina es más pendular”, comparó.
Finalmente, desde las empresas de consumo masivo confirmaron que la actividad se ubica un 15% por debajo del registro previo, sin expectativas de un repunte significativo en el corto plazo.



Es que los unicos que le creen a Caputo y a Milei son los que ganan con este plan economico que enriquece a unos pocos y empobrece al resto. No les importa Argentina solo sus negocios.