Millones de toneladas de papas se están regalando, usando como alimento para animales o directamente tirando a la basura en Europa porque el precio industrial de la tonelada cayó a 0 euros en abril y desde entonces no se ha movido, mientras en los supermercados los consumidores siguen pagando más de 1 euro por kilo.
El 2025 ya había sido un año muy malo para los productores europeos, con precios históricamente bajos. En numerosos casos, los agricultores apenas cobraban lo mínimo para quitarse de encima la mercadería antes de que se pudriera.
En otros, directamente regalaban las papas en los mercados locales, por fuera del circuito profesional de las grandes cadenas comerciales.
Un mercado que se derrumba en el corazón de Europa
En 2026, el mercado de la papa europea, especialmente en Alemania, Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica, terminó de colapsar.
Una combinación de factores se alineó para hundir los precios. En Bélgica, los agricultores protestan volcando camiones de papas frente a edificios de instituciones públicas o cortando carreteras, medidas que replican también sus pares franceses.
Guerra en Medio Oriente y competencia asiática
La primera razón es la sobreoferta. Desde marzo, el mercado europeo está inundado de papas porque la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y sus consecuencias, hundieron las exportaciones a Oriente Medio, clave para dar salida a una parte sustancial de la producción.
A eso se suma que, en esa misma región, los productores europeos enfrentan una competencia creciente en productos congelados a base de papa provenientes de China, India o Egipto, según los datos que maneja la Comisión Europea.
Costos de transporte y ayudas que incentivan la sobreproducción
La segunda razón del desplome es el encarecimiento de la logística. El aumento de los precios de los combustibles de transporte encareció la exportación, lo que terminó de hundir las ventas hacia Oriente Medio.
La tercera causa está en el propio esquema de ayudas agrícolas. Los agricultores europeos cobran subsidios de la Unión Europea en función, entre otros criterios, del volumen cosechado. Cuanto más producen, más ayudas reciben.
Ese mecanismo incentiva a sembrar y cosechar la mayor cantidad posible, aunque el mercado industrial esté saturado y nadie pague nada por esa producción excedente. Como consecuencia, la superficie cultivada con papa viene creciendo año a año.
La Comisión Europea calcula que en 2025 se cultivaron en el noroeste europeo 600.000 hectáreas de papas, es decir, 100.000 hectáreas más que en 2022.
Clima benigno y una cosecha demasiado abundante
La cuarta razón es meteorológica. El último invierno, más clemente de lo habitual, derivó en una cosecha excepcionalmente abundante.
Que la papa sea un producto que se conserva durante meses y que una parte importante termine en la cadena alimentaria como congelados o procesados, con fechas de caducidad de meses o incluso años, no alcanza para absorber semejante volumen. El mercado no da abasto para consumir tanta papa.
Un mercado rígido y un 20% sin salida
El mercado europeo de la papa es, además, muy rígido. Cerca del 80% de la cosecha se negocia a precios fijos desde el año anterior, en contratos con grandes fabricantes de productos procesados y con las principales cadenas de supermercados.
El problema se concentra en el 20% restante, que se vende en contratos de corto plazo y se destina al consumo fresco. Hoy, esa porción prácticamente no tiene salida porque la demanda es mínima.
Son esas millones de toneladas de papas las que se están regalando o tirando directamente a la basura.
Vender a 0 euros para no perder las ayudas
Belgapom, la asociación de productores belgas de papas, sostiene que es preferible vender a cualquier precio, incluso a 0 euros, si con eso los agricultores logran sacar la mercadería de los depósitos.
Según ese razonamiento, los productores vivirán de las ayudas. Si no producen, no cobran subsidios. Y si no venden, deberán tirar o quemar las papas cuando se pudran.
La entidad calcula que en el mercado europeo sobran actualmente varios centenares de miles de toneladas de papas, incluso después de haber vendido varios millones de toneladas casi a 0 euros y de regalar miles de toneladas más.
Algunos productores empiezan a explorar otros destinos, como usar la papa para alimentar ganado o como materia prima para biocarburantes. Sin embargo, la primera opción tiene poco atractivo entre los ganaderos europeos y la segunda todavía se desarrolla a muy baja escala.
Reino Unido y España, con la misma tendencia
En otros países europeos la situación no es tan extrema, pero la tendencia es similar. En el Reino Unido el precio de la tonelada cayó de 400 a 180 libras esterlinas, lo que implica apenas 0,18 libras por kilo, unos 0,25 dólares.
En España, el kilo de papa al por mayor se está vendiendo en las últimas semanas a apenas 0,12 euros.




