La histórica papelera Celulosa Argentina profundiza su parálisis productiva tras cumplir casi dos meses sin producción regular. La actividad continúa prácticamente frenada o con guardias mínimas tanto en el establecimiento de Capitán Bermúdez, orientado a papel tissue en Santa Fe, como en el predio bonaerense de Zárate, especializado en papeles para impresión.
Las restricciones energéticas aplicadas por Litoral Gas y el desabastecimiento de insumos agravaron el cuadro financiero de la compañía, que hace un año quedó bajo la conducción de Esteban Nofal, titular de la firma Cima Investments S.A. En ese marco, los trabajadores del cordón industrial absorbieron el impacto directo: apenas percibieron el 50% de los sueldos de agosto tras intensas audiencias convocadas por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe.
En primera instancia, la patronal había manifestado que su iliquidez solo le permitía abonar el 30% de las remuneraciones. Sin embargo, la comisión gremial interna rechazó de plano la oferta inicial hasta forzar la cancelación de la mitad de los haberes devengados.
Frente al abultado pasivo comercial y bancario, la conducción empresaria activó una reestructuración global de pasivos con la meta de esquivar la cesación de pagos formal.
Una crisis que arrastra antecedentes
El deterioro de la firma ya era evidente durante la etapa del fondo Tapebicuá Investment Company, conducido por los directivos José Urtubey, Douglas Albrecht y Juan Collado. Cuando restaban escasas tres semanas para ingresar en concurso preventivo, Nofal adquirió el 45,5% del capital social mediante 452,6 millones de acciones clase B. La operación se cerró por la suma simbólica de un dólar.
Pese a la promesa de capitalización para reflotar la actividad, el desbalance operativo continuó en ascenso. Al 31 de mayo de este año, los balances contables de la firma reflejaron pérdidas acumuladas por 127.393,6 millones de pesos a la par de un desplome sostenido en el volumen de ventas.
Falta de insumos y restricciones energéticas
El escenario fabril ingresó en una encrucijada crítica: requiere fabricar para generar ingresos operativos, pero carece del capital de trabajo elemental para abastecerse de madera e insumos químicos de base.
A este panorama se sumaron los cortes en el aprovisionamiento de gas natural ordenados por Litoral Gas junto al Enargas, argumentando la prioridad del consumo residencial. Para la compañía, sustituir ese insumo por Fuel Oil representa una suba de costos operativos del 550%, una alternativa considerada económicamente inviable.
Desde el sector industrial denunciaron inconsistencias regulatorias al advertir que abonan un canon especial de reserva facturado para blindar un piso de abastecimiento. Les cobraron el extra, pero el servicio preferencial no se cumplió.


