En el marco del aberrante caso Próvolo, la monja de origen japonés Kumiko Kosaka fue condenada a 20 años de prisión al ser considerada culpable de abusos sexuales cometidos contra niños y adolescentes sordomudos en el instituto religioso ubicado en Mendoza.
La resolución se conoció este jueves tras una audiencia a puertas cerradas en el Polo Judicial de Mendoza, donde el Tribunal Penal Colegiado N° 2 impuso la condena e inhabilitó a la religiosa por 10 años para ejercer tareas en congregaciones.
Los jueces Gabriel Bragagnolo, Federico Martínez y Juan Manuel González Pina establecieron además la prohibición de salir del país y le fijaron una fianza de 15 millones de pesos.
Durante el debate, el Ministerio Público Fiscal y los abogados de la querella habían solicitado una pena de 22 años de cárcel, mientras que la defensa técnica mantuvo la postura de inocencia y prefirió no sugerir ningún monto punitivo ante los magistrados.
Tras conocerse el fallo, los familiares de las víctimas expresaron su alivio. “La Justicia tardó en llegar, pero finalmente Kumiko también es condenada. Mi hija, aunque ya es mayor de edad, no se animó a venir porque es revivir todo el dolor que esta mujer le causó”, afirmó Ariel Lizarraga, padre de la primera denunciante de la causa.
Giro judicial y condenas previas
El escenario procesal de la imputada cambió drásticamente luego de que la Suprema Corte de Mendoza revocó la absolución dictada en 2023 por el Tribunal Penal Colegiado N° 1, integrado por las juezas Gabriela Urciuolo, María Belén Renna y María Belén Salido.
En su revisión, el máximo tribunal mendocino determinó su autoría en cuatro hechos y resolvió que actuó como partícipe necesaria de abuso sexual con acceso carnal en dos episodios.
Asimismo, Kosaka fue hallada culpable como autora penalmente responsable de otros tres hechos de abuso sexual simple, luego de advertirse que en el primer juicio las pruebas se habían valorado de manera fragmentada.
Frente a esta resolución, el abogado defensor Carlos Varela Álvarez acudió a la Corte Suprema de Justicia de la Nación mediante un recurso extraordinario para frenar la sentencia provincial.
Por su parte, el letrado querellante Sergio Salinas remarcó la situación actual de la sentenciada. “Se fue caminando del polo judicial hasta que se confirme si le dan prisión domiciliaria o va a la cárcel”, advirtió.
La causa que conmocionó al país
La investigación sobre el Instituto Antonio Próvolo de Luján de Cuyo expuso una red sistemática de abusos sexuales y vejaciones que se extendió entre 2005 y 2016, afectando a más de 20 alumnos hipoacúsicos.
Las primeras actuaciones se iniciaron a fines de 2016 a través de testimonios canalizados mediante intérpretes de lengua de señas, lo que precipitó la clausura del colegio en 2017.
En juicios previos, la Justicia ya había sentenciado al sacerdote Horacio Corbacho a 45 años de cárcel, al cura Nicola Corradi a 42 años de prisión —fallecido en 2021 bajo arresto domiciliario— y al jardinero Armando Gómez a 18 años de prisión.
A su vez, en septiembre de 2018, el empleado administrativo José Bordón admitió su culpabilidad durante un juicio abreviado y recibió una pena de 10 años de prisión efectiva.
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