Carlos Bilardo cumple 87 años: un festejo en casa, rodeado de afectos

Este domingo, Carlos Salvador Bilardo celebrará su 87° cumpleaños con una torta frente a él. Soplará las velas por este nuevo año, pero también por todos los anteriores en los que evitó festejar. Hasta cumplir 80, solía desaparecer en su día especial para esquivar cualquier tipo de celebración.
“No le gustaba, no. No hacía fiestas, no hacía un carajo. Se iba, desaparecía, no le gustaba. Pero ahora está encerrado en la casa: Navidad, Año Nuevo… Mi cumpleaños también la pasamos juntos”, cuenta su hermano Jorge en diálogo con Clarín, con una sonrisa cómplice.
Un festejo a su ritmo
Bilardo pasará su cumpleaños en su casa, rodeado de sus familiares más cercanos y respetando su propia rutina. Su hija Daniela es quien organiza las visitas y maneja la agenda. La siesta es parte fundamental del día a día de El Doctor, y en ocasiones se extiende más de una vez en la jornada.
El domingo será un día especial y más largo de lo habitual. “Vamos a comer algo, después seguro miramos los partidos del domingo… Qué sé yo, hasta las siete u ocho seguro nos quedamos”, anticipa Jorge.
Cómo está Bilardo hoy
El exentrenador de la Selección Argentina sigue de cerca el fútbol desde su casa. “Mira partidos, a veces los vemos juntos. Está ahí. Ojo, come, se baña, todo. Pero bueno, está con este problemita”, dice su hermano en referencia al síndrome de Hakim-Adams, la enfermedad neurodegenerativa que afecta su memoria y estabilidad.
Sin embargo, su buen humor se mantiene, sobre todo cuando lo visitan viejos compañeros. Entre quienes pasan regularmente a verlo están varios campeones del mundo del ’86, exjugadores de Estudiantes de La Plata y colaboradores de distintas etapas de su vida. “Vienen (Oscar) Ruggeri, Burru (Jorge Burruchaga), (Miguel Ángel) Lemme, que viene casi todos los días. Los muchachos vienen siempre, cada 15 días están”, detalla Jorge.
Aunque ya no analiza el fútbol con la misma intensidad de antes, sigue entendiendo el juego con la lucidez de quien lo estudió toda la vida. “Mirá, hablamos de fútbol toda la vida. No necesitamos hablar a esta altura: cuando el 4 se la da al 2, después al 6… ¡cuando se juega una pelota desde el medio al arquero! Ahí nos miramos y nos entendemos, ¡madre mía!”, expresa su hermano, dejando en claro que algunas pasiones no se borran, ni siquiera con la enfermedad más traicionera.