Según reveló el último informe técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno prevé anunciar a fines de junio un acuerdo con un grupo de bancos internacionales para obtener un préstamo de US$ 4.000 millones, pieza central del plan oficial para asegurar los pagos de deuda en moneda extranjera hasta las próximas elecciones presidenciales.
Ese crédito será una línea de financiamiento directa al Ministerio de Economía y tendrá como rasgo distintivo que un conjunto de organismos multilaterales actuará como garante de entre el 40% y el 95% del monto total, con el objetivo de abaratar la tasa de interés en dólares.
En conversaciones previas, el ministro Luis Caputo había señalado que el costo financiero de una colocación tradicional en Wall Street rondaría el 10% anual, motivo por el cual el retorno a los mercados internacionales de bonos fue descartado, al menos en esta etapa.
La estrategia financiera acordada con el FMI
El programa para afrontar los vencimientos de deuda fue discutido con el FMI en el marco de la última revisión de metas, proceso que concluyó el viernes con la aprobación del directorio, un desembolso de US$ 1.000 millones y la publicación de un extenso informe sobre la situación económica argentina.
En ese documento, el organismo multilateral evaluó la marcha del plan económico, formuló observaciones sobre la política cambiaria, monetaria y de reformas estructurales, y adelantó los lineamientos de la estrategia oficial para garantizar el pago de la deuda hasta las elecciones presidenciales del año próximo.
En un apartado dedicado a la sostenibilidad de la deuda, el FMI sostuvo que “en el contexto de las elevadas obligaciones de deuda durante 2026-27, se está implementando una estrategia multifacética para fortalecer el acceso a los mercados de capitales nacionales e internacionales”, al describir el menú de instrumentos que maneja el equipo económico.
Repos, bonos, privatizaciones y nuevo crédito
El Fondo enumeró cuatro pilares sobre los que se apoya el esquema financiero. En primer lugar, una serie de préstamos repo desde bancos privados al Banco Central por US$ 3.000 millones, operación que se oficializó en enero pasado.
En segundo término, emisiones de bonos en dólares en el mercado local por US$ 4.000 millones, con vencimientos en 2027 y 2028, destinadas a captar financiamiento en plaza doméstica.
Como tercer componente, las privatizaciones aportarían al Tesoro ingresos adicionales por alrededor de US$ 2.000 millones, según el detalle incluido en el informe del organismo.
Por último, el Ministerio de Economía se encuentra en la etapa final de negociación de un acuerdo con bancos internacionales para un crédito por otros US$ 4.000 millones. De acuerdo con el FMI, se trataría de un préstamo a 6 años de plazo (hasta 2032) con 3 años de gracia, sin repago de capital hasta 2029.
En esta operación participarían como garantes el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF, lo que permitiría reducir el costo de la tasa en dólares. El Fondo prevé que el anuncio oficial de este crédito se concrete a fines de junio, en la antesala del próximo vencimiento relevante de deuda, previsto para el 9 de julio.
Vencimientos cubiertos hasta las presidenciales
Con este esquema, en el Palacio de Hacienda sostienen que el Gobierno tendría cubiertos todos los vencimientos de capital de bonos en moneda extranjera hasta las elecciones presidenciales. En concreto, se apuntan a los pagos de julio de este año y de enero y julio de 2027.
El propio FMI enmarcó estas operaciones al señalar que “se conciben como un puente hacia un acceso más estable al mercado, considerando los altos vencimientos de la deuda en divisas con el Fondo y los acreedores del sector privado”, que el organismo estimó en alrededor de US$ 35.000 millones hasta diciembre de 2027.
Advertencias sobre la deuda senior y la señal al mercado
Sin embargo, el staff técnico introdujo una advertencia sobre el perfil de la deuda. Respecto del acuerdo con bancos para el crédito al Tesoro, los técnicos indicaron que “si bien estos préstamos comerciales respaldados por instituciones financieras internacionales extienden la duración de la deuda externa y reducen los costos de endeudamiento”, al mismo tiempo “aumentan la proporción de deuda senior en un escenario adverso”.
Ese punto podría no ser interpretado de manera positiva por el mercado, ya que los prestamistas senior —como el propio FMI o los acreedores garantizados por organismos multilaterales— son considerados acreedores con prioridad de pago. Si bien hoy no predominan entre los inversores los escenarios de impago, el incremento de la deuda senior podría impactar en la valuación de los bonos argentinos.
La mirada del FMI sobre el regreso a Wall Street
Los economistas del organismo también trazaron un escenario de mediano plazo en el que la Argentina pueda volver a los mercados internacionales de capitales para refinanciar vencimientos. En esa proyección, el FMI estimó que el país podría obtener unos US$ 11.000 millones por año entre 2027 y 2031.
Para que ese flujo de financiamiento sea viable, el riesgo país debería descender desde los niveles actuales hasta la zona de 350 puntos básicos, calculó el organismo, condición necesaria para que las tasas de interés resulten compatibles con un sendero de sostenibilidad de la deuda.




