La relación Israel Irán volvió al centro de la escena con una denuncia explosiva del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien aseguró que Teherán intentó asesinar a uno de sus hijos y, en paralelo, se apropió políticamente del hallazgo de los restos del histórico barco Altalena.
El jefe de Gobierno afirmó en una entrevista que “Irán intentó asesinar a uno de mis hijos”. No precisó cuál de ellos habría sido el blanco del complot ni ofreció detalles sobre cómo o cuándo se produjo el supuesto intento.
Sin brindar más información operativa, Netanyahu agregó que, por ese motivo, la protección de seguridad que reciben sus familiares “no es un lujo”, en momentos en que crece la polémica por el dispositivo que los resguarda.
Polémica por la custodia de la familia Netanyahu
Las declaraciones se producen en medio de fuertes críticas a un acuerdo alcanzado con el Shin Bet, el servicio de seguridad interna israelí, que garantiza la protección de su esposa, Sara Netanyahu, y de sus hijos durante al menos cinco años, incluso si pierde las próximas elecciones.
No quedó claro a cuál de sus hijos se refería el mandatario. Avner Netanyahu reside en Israel, mientras que Yair Netanyahu, más conocido por sus intervenciones políticas y comentarios de línea dura en redes sociales, pasó gran parte de los últimos años viviendo en Miami, Estados Unidos.
Hasta el momento, la Oficina del Primer Ministro no difundió información adicional sobre el supuesto intento de asesinato ni sobre cuándo habría ocurrido el ataque, y tampoco hubo comentarios inmediatos de las autoridades de seguridad israelíes.
Netanyahu celebra el hallazgo del Altalena
Casi en simultáneo, Netanyahu capitalizó políticamente el hallazgo de los restos del Altalena, el barco del Irgún hundido en 1948 durante uno de los episodios más controvertidos de la Guerra de Independencia, y prometió intentar recuperarlo del fondo del mar para transformarlo en un símbolo nacional para las futuras generaciones.
En un mensaje grabado frente a la costa de Tel Aviv, el primer ministro reabrió el debate histórico sobre la decisión del entonces jefe de Gobierno David Ben-Gurion de ordenar el ataque contra la embarcación. “El Altalena transportaba armas esenciales para nuestros combatientes en la Guerra de Independencia”, afirmó.
Netanyahu calificó como una “decisión trágica” la orden de abrir fuego contra el barco y remarcó: “En lugar de permitir que descargara, los hombres de la Haganá en la playa abrieron fuego”, aludiendo a la responsabilidad de la organización militar que respondía al primer gobierno israelí.
El Altalena llegó a las costas de Kfar Vitkin el 20 de junio de 1948, transportando armas y combatientes del Irgún, la organización paramilitar liderada por Menachem Begin. Ben-Gurion exigió que el grupo entregara todo el armamento al naciente Estado de Israel y, tras el fracaso de las negociaciones, el barco fue atacado por fuerzas israelíes.
El enfrentamiento dejó un saldo de 16 miembros del Irgún y tres soldados israelíes muertos. Para amplios sectores de la derecha, el episodio simboliza una injusticia histórica y una advertencia sobre los peligros de los conflictos internos en plena guerra existencial.
“Los hermanos mataron a hermanos frente a la costa de Tel Aviv cuando el Altalena ardió en llamas”, sostuvo Netanyahu. Sin embargo, destacó que Begin evitó una guerra civil al ordenar a sus hombres que no respondieran al ataque.
“Esa es la lección del Altalena”, afirmó. “Somos hermanos. Rivales políticos, sí, pero hermanos. Tenemos una sola nación, un solo futuro y un destino compartido”.
El hallazgo de la embarcación fue realizado por buzos tras años de búsqueda financiada por el gobierno israelí. Netanyahu aseguró que impulsó personalmente esos esfuerzos y anunció que ordenará intentar extraer los restos del barco.
“Para mí, y estoy seguro de que también para los ciudadanos de Israel, este es un momento emocionante y definitorio”, declaró. “Prometo una cosa más: sacar el barco de las profundidades del mar para que sea un símbolo tangible para nuestra generación y para las que vendrán”.
Sin embargo, especialistas advirtieron que la operación podría resultar extremadamente compleja, costosa e incluso imposible debido al estado de conservación de los restos en el fondo marino.
Durante su discurso, Netanyahu también criticó a quienes protestan durante las ceremonias anuales en memoria de las víctimas del Altalena. “En los últimos años ocurrió algo absurdo. Durante la ceremonia escucho gritos de incitación de rivales políticos que se sitúan afuera y profanan este acto sagrado. ¿Acaso no aprendieron la lección?”, cuestionó.
El primer ministro aprovechó además la ocasión para reiterar una de sus principales promesas de campaña de cara a las elecciones del 27 de octubre: la formación de un “amplio gobierno nacional” que incluya a distintas fuerzas del espectro político.
El mensaje de Netanyahu fue difundido poco antes de una conferencia de prensa convocada por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, cuyo partido, Otzma Yehudit, había anunciado horas antes el hallazgo de los restos del Altalena. En su declaración, el primer ministro elogió a quienes participaron en la localización del barco, pero evitó mencionar a Ben Gvir.
Ben Gvir habla de “herida histórica” y lanza un mensaje interno
En su propia puesta en escena, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afirmó que el hallazgo de los restos del Altalena representa el cierre de una “herida sangrante” vinculada a lo que definió como la marginación histórica de la derecha israelí.
Durante una conferencia de prensa en el Museo Etzel, en la costa de Jaffa y dedicado a la memoria del Irgún, el funcionario sostuvo que durante décadas “intentaron esconder esta herida, silenciar esta historia”, sin precisar a quién responsabilizaba por ese supuesto silenciamiento.
El ministro de Seguridad Ben Gvir afirma que el hallazgo del Altalena cierra una “herida histórica” en Israel (Itongadol/Agencia AJN)
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El Altalena transportaba armas y cientos de inmigrantes judíos cuando fue interceptado y posteriormente hundido por orden del gobierno encabezado por David Ben-Gurion, en uno de los capítulos más controvertidos de los primeros meses del Estado de Israel. El barco pertenecía al Irgún, la organización paramilitar comandada entonces por Menachem Begin.
Según Ben Gvir, la embarcación se convirtió en un símbolo del llamado “campo nacional”, encabezado por Begin, quien años más tarde llegaría a ser primer ministro y referencia histórica de la derecha israelí.
El ministro recordó que, tras el ataque contra el Altalena, Begin ordenó a sus seguidores no responder militarmente para evitar un enfrentamiento interno entre judíos. “Menachem Begin se mantuvo fiel a su verdad con una convicción muy clara: somos hermanos, toda la Casa de Israel. No importa nuestro origen, color, etnia o el partido al que votemos. Nunca habrá una guerra civil”, afirmó.
Ben Gvir añadió que Israel debe actuar con máxima firmeza frente a sus enemigos externos, pero mantener la unidad interna entre los ciudadanos, reivindicando el legado de Begin como ejemplo para la política actual.
Las declaraciones incluyeron además una aparente crítica al propio Netanyahu, quien emitió un comunicado separado sobre el hallazgo, pero evitó participar en el acto público donde habló Ben Gvir, acentuando las tensiones dentro del bloque de derecha gobernante.
“Begin conocía bien lo que era el boicot. Sabía perfectamente qué se siente cuando otros no quieren fotografiarse contigo en el mismo escenario”, lanzó el ministro, en una frase que fue interpretada por medios israelíes como una referencia directa al actual primer ministro.
Según fuentes cercanas a Ben Gvir citadas por la prensa hebrea, Netanyahu decidió a último momento no asistir al evento conjunto para evitar una fotografía junto al líder de Otzma Yehudit, figura polémica incluso dentro del oficialismo.
Ben Gvir fue durante años una figura marginal en la política israelí por su identificación con las ideas del fallecido rabino Meir Kahane, considerado extremista por gran parte del espectro político, pero hoy es una pieza clave de la coalición gobernante.
El hallazgo de los restos del Altalena reavivó el debate sobre uno de los capítulos más sensibles de la historia del país, que continúa siendo un símbolo de las divisiones políticas e identitarias que marcaron los primeros años del Estado de Israel y que todavía resuenan en las disputas actuales entre derecha e izquierda.


