El relevamiento sobre endeudamiento de los estatales difundido por ATE encendió una señal de alarma: el 87% de los empleados públicos del país mantiene deudas vigentes y un 40% recurre al crédito para cubrir gastos básicos como alquiler, salud, educación y alimentación.
De acuerdo al informe nacional de la Asociación Trabajadores del Estado, el endeudamiento de las familias trabajadoras dejó de ser una situación excepcional para convertirse en una estrategia de supervivencia cotidiana.
En ese marco, el 73% de los encuestados reconoció que arrastra deudas con más de una entidad financiera, lo que profundiza el círculo de pagos mínimos, refinanciaciones y nuevos créditos para sostener consumos esenciales.
Desde ATE Entre Ríos advirtieron que esta radiografía no es ajena a la provincia. La organización sindical remarcó que el deterioro del poder adquisitivo trasladó el ajuste de las cuentas públicas a las economías domésticas de los hogares provinciales y municipales.
Según estadísticas propias de la seccional, el 84% de los hogares entrerrianos registra deudas utilizadas directamente como mecanismo de subsistencia, a través de tarjetas de crédito, préstamos personales o financiamiento cruzado entre distintas líneas de crédito.
Efectos en la salud y auge del pluriempleo
El informe también puso el foco en las consecuencias laborales y sanitarias de este cuadro. Más del 55% de los consultados dijo recurrir al pluriempleo para complementar sus haberes y poder afrontar los gastos mensuales.
En paralelo, la presión económica se asocia a un impacto directo en la salud mental y emocional de los trabajadores, con un aumento de cuadros de ansiedad, cansancio extremo y angustia vinculados a la imposibilidad de llegar a fin de mes sin endeudarse.
El relevamiento sumó además datos del sistema financiero. En mayo de 2026, la irregularidad en el pago de las familias alcanzó el 15,5%, con un fuerte peso de los consumos cotidianos financiados.
Según se detalló, el 73% del saldo irregular bancario se concentra en tarjetas de crédito y préstamos personales, es decir, en instrumentos de crédito de corto plazo que se usan para cubrir gastos corrientes.
La situación es aún más delicada en el universo digital. En el caso de las billeteras virtuales, el nivel de morosidad trepó al 29,6%, lo que muestra cómo las nuevas formas de financiamiento también se convirtieron en una trampa para los ingresos estatales.
Paritarias, salarios y endeudamiento familiar
Frente a este escenario, ATE Entre Ríos reclamó al Ejecutivo provincial, al Gobierno nacional y a los municipios una recomposición salarial urgente por encima de la inflación, junto con estabilidad laboral y el inicio de paritarias que permitan frenar la pérdida del poder de compra.
Desde la conducción sindical plantearon que el ajuste fiscal se trasladó de las arcas públicas a los hogares de los trabajadores, y que hoy son las familias estatales las que absorben el costo del recorte mediante endeudamiento crónico.
En ese sentido, ATE sostuvo que la problemática del endeudamiento familiar requiere respuestas estructurales, con salarios acordes al costo de la canasta básica y negociaciones paritarias que contemplen la magnitud de la crisis.
Las conclusiones del relevamiento, difundidas a nivel nacional y replicadas por la seccional entrerriana, buscan instalar en la agenda pública que el crédito dejó de ser una herramienta de consumo para transformarse en el último recurso de supervivencia de los estatales.


