La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) amplió la alerta por la comercialización ilegal a través de internet de inyecciones para adelgazar y otros productos que no cuentan con la aprobación del organismo como especialidades medicinales, al incorporar a la lista diez nuevos péptidos y compuestos ofrecidos en plataformas digitales sin autorización sanitaria.
Estos productos son promocionados con distintos fines estéticos y deportivos: desde la pérdida de grasa y el combate contra el envejecimiento hasta la recuperación física, la reparación de tejidos y el bronceado de la piel, pero ninguno posee la autorización que permita garantizar su calidad, seguridad y eficacia.
Qué son los péptidos y por qué preocupan a la Anmat
Los péptidos son pequeñas cadenas de aminoácidos que funcionan como componentes básicos de las proteínas, como la insulina, y algunas de estas sustancias se encuentran en etapa de investigación científica pero sin aval de la Anmat como medicamentos.
En el caso de los productos ofrecidos por internet, el organismo sanitario advirtió que se desconocen los datos de los fabricantes, su composición, las condiciones en las que fueron elaborados y formulados, así como la calidad, seguridad y eventual eficacia de los productos comercializados.
La preocupación aumentó recientemente luego de que una creadora de contenido argentina difundiera públicamente que había sufrido efectos nocivos tras aplicarse Retatrutide, una sustancia que todavía se encuentra en etapa de investigación clínica y no cuenta con aprobación como especialidad medicinal.
Ante este escenario, la Anmat recomendó tanto a la población como a los profesionales de la salud no adquirir ni utilizar productos inyectables que no cuenten con la correspondiente autorización oficial.
Las diez sustancias incluidas en la nueva alerta
La lista difundida por el organismo incluye diez péptidos y compuestos que son promocionados principalmente con fines estéticos, deportivos o relacionados con el bienestar, pero que no cuentan con aprobación de la Anmat como especialidades medicinales.
– Retatrutide: se encuentra actualmente en etapa de investigación clínica y no está aprobado como especialidad medicinal, por lo que su comercialización fuera de ese ámbito no permite garantizar su seguridad.
– BPC-157: es un compuesto sintético derivado de una proteína del jugo gástrico humano, investigado principalmente en animales por su supuesta capacidad para reparar tejidos y reducir la inflamación, pero la evidencia en seres humanos es extremadamente limitada y se desconoce su perfil de seguridad a largo plazo.
– TB-500: es un péptido sintético relacionado con la timosina beta-4, una proteína que participa en procesos de reparación y movimiento celular, aunque la mayor parte de la evidencia disponible proviene de estudios en animales y de laboratorio, sin pruebas sólidas que permitan establecer que sea un tratamiento eficaz y seguro para lesiones en humanos.
– GHK inyectable: suele venderse ilegalmente en plataformas digitales con la promesa de acelerar la cicatrización, reparar tejidos y estimular la producción de colágeno, pero la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advirtió sobre riesgos relacionados con impurezas de fabricación y la inmunogenicidad.
– Ipamorelin / CJC-1295: son promocionados en ámbitos vinculados al fitness y al anti-aging para aumentar la masa muscular, mejorar la recuperación, reparar tejidos, favorecer el sueño y contribuir a la pérdida de grasa, aunque esos supuestos beneficios no cuentan con demostración clínica suficiente y la evidencia científica es limitada.
– Epitalon: se comercializa bajo la promesa de actuar sobre los telómeros, estructuras vinculadas al envejecimiento celular, con supuestos efectos sobre la longevidad y la regulación del sueño, pero esas propiedades no tienen respaldo clínico robusto.
– Semax / Selank: son péptidos desarrollados originalmente en Rusia e investigados por sus posibles efectos neuroprotectores y sobre la función cognitiva, en estudios vinculados con la memoria, la recuperación después de un ACV, la protección de las neuronas, el estrés y la fatiga mental, sin contar con aprobación como medicamentos.
– Melanotan II: conocido en internet como “la droga Barbie”, es promocionado para generar un efecto de bronceado con menor exposición al sol, pero uno de los riesgos señalados es que puede oscurecer de manera atípica lunares y lesiones de la piel, lo que podría dificultar la detección médica de anomalías.
– AOD-9604: es un fragmento sintético de la hormona de crecimiento que mostró utilidad para reducir grasa en estudios preclínicos con roedores, pero en humanos un ensayo clínico de 24 semanas sobre 536 personas no encontró una pérdida de peso significativa en comparación con un placebo.
– DSIP: es un péptido experimental que fue investigado originalmente por su supuesta capacidad para modificar y mejorar el sueño, aunque no existe evidencia clínica suficiente para considerarlo un tratamiento eficaz contra el insomnio u otros trastornos del sueño.
La advertencia de la Anmat y cómo denunciar la venta ilegal
Frente al crecimiento de la oferta de estos productos a través de páginas web, redes sociales y otras plataformas digitales, el organismo sanitario pidió a la población extremar las precauciones y evitar la compra de inyectables que no hayan sido autorizados oficialmente.
La advertencia alcanza también a los profesionales de la salud, a quienes se recomienda no utilizar productos que carezcan de la correspondiente autorización sanitaria otorgada por la Anmat.
El principal riesgo señalado por la Anmat es que, al tratarse de productos que no fueron aprobados como especialidades medicinales, no puede garantizarse su composición, calidad, seguridad ni eficacia.
El organismo también solicitó la colaboración de la comunidad para detectar puntos de venta y circuitos de comercialización ilegal de estos productos, e instó a realizar consultas y denuncias de manera confidencial a través del correo electrónico pesquisa@anmat.gob.ar y del canal oficial Anmat Responde.
Con la ampliación de la alerta, la Anmat busca frenar la circulación de sustancias que son ofrecidas como tratamientos para adelgazar, mejorar el rendimiento físico, combatir el envejecimiento o conseguir determinados efectos estéticos, aunque no cuenten con la autorización correspondiente del organismo sanitario argentino.


