La falta de pago en el consumo cotidiano encendió las alarmas en el sector comercial. La empresa La Anónima registró un resultado operativo negativo de $41.151 millones en su división crediticia, golpeada por el fuerte avance de la mora en tarjetas propias.
El balance cerrado al 30 de junio de 2026 por la firma Tarjetas del Mar reflejó que los cargos por deudores incobrables treparon desde $13.297 millones a $48.675 millones. Este salto representó un incremento real del 266% interanual.
En ese marco, el Banco Central detalló en sus informes que la irregularidad en las financiaciones a los hogares trepó al 12,8%, mientras que en las empresas apenas marcó un 3,5%.
Ingresos superados por el riesgo crediticio
Pese a que la facturación neta de la administradora pasó de $18.931 millones a $26.197 millones, el rojo operativo fue inevitable. A los incobrables se sumaron $14.258 millones en gastos de administración y comercialización, profundizando el quebranto previo de $11.481 millones.
Por este motivo, las previsiones contables para mitigar futuros impagos se dispararon de $13.009 millones a $48.592 millones, evidenciando el riesgo latente sobre los créditos otorgados.
La exposición directa de la tarjeta al rubro de supermercados agrava el escenario cuando los ingresos familiares merman. Ante la imposibilidad de cubrir la canasta básica junto a servicios y deudas, el atraso financiero se trasladó de lleno a los plásticos de compra cotidiana.
De acuerdo con los estados contables presentados, la cartera corriente creció de $142.839 millones a $162.294 millones, pero convivió con una agresiva expansión en las reservas por posibles pérdidas.
El endeudamiento de los hogares bajo la lupa
Las cifras oficiales del BCRA ratificaron la tendencia: el promedio de morosidad general del sector privado fue del 7,6%, aunque el segmento familiar volvió a reiterar un alarmante 12,8%.
Frente a esta situación, la compañía resolvió endurecer los filtros para otorgar nuevos financiamientos y habilitó planes de refinanciación para recuperar clientes atrasados.
El impacto adquiere mayor relevancia al compararlo con la actividad comercial del grupo: la ganancia operativa del sector supermercados rondó los $29.114 millones, cifra que resultó inferior a las pérdidas generadas por su brazo financiero.
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