Un escenario crítico sacude al entramado productivo fabril del país. La industria argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles con la pérdida de 97.312 puestos registrados, una baja del 10,2% en la producción y un ingreso récord de productos importados.
El informe elaborado por el Centro de Economía Política de Argentina (CEPA) en base a registros oficiales expone el retroceso frente a las cifras previas al cambio de gestión, destacando que ya cerraron unas 4.020 industrias manufactureras.
Además, la capacidad instalada en las plantas fabriles registró una utilización de apenas el 59,1%, lo que implica que cuatro de cada diez máquinas permanecen completamente ociosas.
Derrumbe sectorial y empleo
El retroceso productivo afecta de forma generalizada a casi todos los rubros del sector. La metalmecánica sufrió una contracción del 30,9%, mientras que los productos minerales no metálicos registraron un desplome del 30,4%.
A su vez, el empleo privado formal acumula doce meses continuos de terreno negativo. La construcción también evidenció una fuerte baja del 14,2%, acumulando una pérdida de 62.700 puestos de trabajo.
Récord de importaciones
En contraposición con el freno fabril local, el ingreso de bienes de consumo del exterior sumó USD 5.362 millones, lo que representó un incremento del 34,7% frente al mismo período de 2023.
Las compras de electrodomésticos y baterías aumentaron un 109,2%, al tiempo que la producción nacional del rubro de informática y línea blanca se derrumbó un 56,1%.
El esquema actual profundiza las complicaciones mediante la eliminación del PRODEPRO y la derogación de la Ley de Compre Nacional, sumado a un desfinanciamiento del 77,3% en la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo.


