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Despido masivo de empleados del Hospital Posadas: echaron a una bióloga molecular clave

Como parte de la nueva tanda de despidos a empleados del Estado impulsada por el Gobierno de Javier Milei, este fin de semana empezaron a llegar notificaciones de cese laboral a 88 empleados del hospital Posadas, muchos de ellos médicos especialistas, asistentes sociales y laboratoristas del enorme centro de salud que depende de Nación. El caso paradigmático: se deja afuera a una bióloga molecular implicando su desafectación la interrupción de los estudios de detección y seguimiento de pacientes con leucemia y linfoma.

La profesional hace ya un par de décadas que se dedica a algo que hacen muy pocas personas: biología molecular hemato-oncológica. “No sé bien por qué. Quizás porque mi mamá falleció de linfoma”, compartió. Su ingreso al Posadas fue en 2013.

Porque su jefa se jubiló en 2021 y porque renunció su única coequiper en 2022, hasta este sábado, cuando estando de franco se enteró del despido, era la única persona del Hospital Nacional “Profesor Alejandro Posadas” que procesaba las muestras de los enfermos con leucemia y linfoma.

Su trabajo consistía tanto en confirmar un diagnóstico -para bien o para mal- como en hacer seguimiento de pacientes en tratamiento. Pacientes que podrían haber sido nenes, adolescentes o adultos.

Así como el Hospital Garrahan es el centro de referencia del país en esa materia, el Posadas (un hospital que, dejando de lado el manchón de haber sido sede del “vacunatorio VIP”, es un centro de salud de enorme reputación) desde junio del año pasado tiene la misma categoría para los chicos no tan chicos: es el centro de referencia nacional en hemato-oncología adolescente.

Sin embargo, la única especialista del lugar en esas determinaciones acaba de ser despedida. En la tarde de este lunes circulaba que a las autoridades del hospital les parecía tan absurdo el despido y tan indispensable su rol, que se reveía la situación, con chances de éxito para ella.

Pero este lunes, también, informaron que las muestras de sangre de cuatro pacientes habían quedado sin analizar.

Contra el argumento oficial para despedirla, la mujer contó que en marzo le había llamado la atención que le descontaran 40 horas de trabajo, como si hubiera faltado. “Jamás falté”, afirmó.

Durante más de una década había tenido que firmar contratos anuales, pero en enero le renovaron el contrato por tres meses, como a otros empleados de distintas áreas de la ancha Administración Pública Nacional.

“Cuando firmé el contrato en enero, atendieron a mi pedido de que me tocaba subir de categoría, dado mi rol y antigüedad. Firmé como ‘adjunto 4’. Sin embargo, seguí cobrando como ‘adjunto 3’. Además apareció ese descuento de horas, dos temas por los que reclamé y no tuve respuesta”, contó.

Luego, barajando hipótesis, recordó algo que quizás importe: “Quizás se hayan basado en dos semanas en que llegué tarde. Tuve la adaptación al jardín de mi hija de 3 años, algo que está permitido específicamente y por lo que presenté todos los papeles para su justificación”

El caso compartido es el de una investigadora que, sola en su área, llevaba la tarea diaria con bastante sobrecarga laboral. Tomarse vacaciones o enfermarse, relató, era siempre problemático. “Contrataban monotributistas para hacer el reemplazo, pero no siempre eran buenos o no tenían experiencia”, explicó algo indignada, pero con relativa tranquilidad, ya dos días después de conocer su despido. Como quien entiende los paradójicos sinsabores del sector público argentino.

Y paradójicamente, estos despidos se conocen cuando se cumple justo una semana desde que la Fundación Natalí Dafne Flexer, aportante fundamental del Hospital Posadas, llevara adelante una gran fiesta en conmemoración de sus 30 años de trabajo.

El evento fue en el Salón Libertador del Hotel Sheraton y contó con la conducción de los periodistas Mario Massaccesi y Sandra Borghi. El objetivo fue recaudar fondos para la construcción del Servicio de Atención Diferenciada para Adolescentes y Jóvenes con Cáncer en el Hospital Posadas.

Sin embargo, según se pudo averiguar, las autoridades del Hospital Posadas ya fueron anoticiadas desde el laboratorio que con el despido comentado queda desmantelada la sección de biología molecular hemato-oncológica.

Otra paradoja a la vista tiene que ver con que esta novedad caiga justo a un día de que 11.000 personas se disputen, en un difícil examen para el cual se prepararon por años, las 4.657 vacantes para las residencias médicas de 2024. Además, 1.125 de enfermería lo harán para cubrir menos de 400 cargos de residencia; y151 de bioquímica, para 169 vacantes en todo el territorio argentino, según difundió este lunes temprano el Ministerio de Salud.

Hay gran expectativa en esas pruebas porque uno de los grandes problemas del sistema de salud es la falta de médicos en los hospitales públicos, donde las carencias tocan las áreas más sensibles. El Ministerio viene diciendo que intentará coordinar con las provincias para paliar esa carencia.

Contra las afirmaciones de incumplimiento de parte del Gobierno, del otro lado surgen reclamos -como ha ocurrido en el pasado reciente- por despidos que, confundidos con otros que quizás se podrían explicar, los damnificados aseguran que no había tales incumplimientos o que incluso se destacaban particularmente en su trabajo.

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