Y Macri se subió al tren… en asiento reservado para ancianos y embarazadas

Corría agosto del 2010. Más precisamente el 17 de ese mes y año. A la siesta, Clarín publicaba mordaces frases de Mauricio Macri, denostando a Néstor Kirchner quien fallecería dos meses después. “Nos vamos a subir al tren aunque tengamos que tirar a Kirchner por la ventana”, era el título altisonante (y aborrecible) de la nota. Pasaron 8 años. Macri es presidente de la Argentina. Su gobierno contradice todas y cada una de las promesas inherentes al bienestar que juramentó en su campaña. Hoy, se volvió a subir al tren para una nueva puesta en escena patética. Y con otro pésimo asesoramiento de imagen, no tuvo más feliz idea que sentarse en una butaca reservada para ancianos y embarazadas.

 

Allá por agosto del 2010, Macri era el jefe de Gobierno porteño. Por aquellos días advirtió de manera estridente que se “subía al tren” de su candidatura presidencial para 2011 aunque tenga que “tirar por la ventana a (el ex presidente Néstor) Kirchner”.

“Esta vez nos toca. Este tren que hemos dejado pasar tantas veces y que hoy nuevamente está en la estación de la Argentina para que nos subamos… Nos vamos a subir, aunque tengamos que tirar por la ventana a Kirchner porque no lo aguantamos más”, lanzaba el jefe comunal en declaraciones a radio La Red.

 

Mientras, paradójicamente, Gabriela Michetti afirmaba casi lo contrario: que sería una “locura” que el PRO se presente a los comicios nacionales solo y que ello llevaría casi necesariamente a una alianza con el peronismo opositor.

Macri exhortaba en https://www.clarin.com/elecciones/Macri-subir-tirar-Kirchner-ventana_0_H1vBzH0Tvmx.html que hay que “tirar” a Kirchner desde la ventana “no votándolo” en las próximas elecciones.

 

“Lo vamos a mandar a su casa (a Kirchner), no tiene ninguna posibilidad. El futuro no pasa por la confrontación, el rencor, la agresión y la división que plantea el kirchnerismo desde el día cero”, disparaba tras encabezar un acto en la Escuela de Cadetes de la Policía Metropolitana.

Hace casi tres años, Macri asumió la presidencia de la república. Tomó un país que debía rectificar el rumbo en determinados aspectos, y sobre la base de sus cuantiosas promesas la sociedad argentina esperaba que el tan mentado “Cambio” promueva un fuerte viraje en el campo productivo, en la reorganización de las finanzas, y en el reordenamiento público en cuanto a ciertos cuestionamientos que se hizo sobre la gestión Kirchnerista, de manera esencial en lo concerniente a ciertos visos de corrupción.

 

No solo que estos tres años han sido signados por un gobierno pernicioso, nocivo, y solo riguroso en cuanto a la persecución, rencor, inquina, y resentimiento hacia la gestión antecesora, sino que en este lapso generó innumerables críticas dentro de las fronteras de la Patria y a lo largo y ancho del mundo.

Pero a la vez, Macri, un detractor empedernido del Kirchnerismo, terminó imitando y superando holgadamente a sus predecesores en elocuentes e ingratas o ímprobas medidas.

 

En esta breve Columna solo pondremos énfasis en la pésima asesoría comunicacional que viene teniendo percances gravísimos, cosechando millones de memes, gifts, a puro humor no exento de ironía, de histrionismo.

Y no hablamos del sarcasmo de trolls, sino que aludimos a la burla de todo un Pueblo que supo satirizar a Menem (por “la yeta”), a De la Rúa (en especial a partir de su visita a Tinelli), a Néstor Kirchner (por su larguirucha o desgarbada figura y su particular modo de expresarse) o a la misma Cristina (por sus pasos de baile) entre otros líderes democráticos de tan bendito suelo.

 

No tenemos la menor duda en decir que más allá de la astucia, de la sagacidad del ecuatoriano Jaime Durán Barba, algo huele mal en el colectivo asesor presidencial, y sobran antecedentes.

La última descubierta fue verlo en lo que evidentemente es la preparación de un spot, dentro de un tren y sentado nada menos que en el espacio de butacas reservado para embarazados, ancianos o impedidos motrices.

 

Así estamos en la Argentina de la Era Macri… Nuestro presidente continúa dando que hablar, y mal por cierto. Quizás es una estrategia… Inmolarse, ofrendar su imagen para sacarle una sonrisa a sus compatriotas, a su Pueblo.

El punto es saber cuánto ganan los cráneos que tiene en materia comunicacional en la Argentina del ajuste. Si nos atenemos al producto exhibido desde su asunción, parecieran ser novatos, neófitos, improvisados los que le manejan la imagen. ¿Será así?

 

Se sabe lo que gana el mismo Macri, lo que perciben funcionarios del Gabinete, legisladores, jueces, docentes, etc, etc… ¡Qué bueno sería conocer cuánto dinero se invierte en marketing y comunicación con estos iluminados! ¿O de la risa pasaríamos al estupor?