Y la Municipalidad de Paraná intervino en calle Carbó, pero…

Pozo y caño roto en calle Carbó, a una cuadra y media de la Peatonal, coyuntura que reveláramos en la madrugada del lunes…, recién fue abordado por la Municipalidad de Paraná en pleno mediodía y con el inicio de la lluvia fue dejada una “pileta” peligrosísima y una montaña de tierra, cortándose el tránsito en la intersección entre Paraguay y San Martín con una valla sin presencia de inspectores ni policías. El caos de tránsito es espeluznante. Galería de fotos.

 

Intentar trasladarse en el macro centro paranaense es caótico. Un pozo y abundante pérdida de agua en calle Carbó, a metros del estacionamiento subterráneo del Complejo “La Pecera”, fueron finalmente intervenidos en su fase inicial, por personal de la Municipalidad de Paraná que cortó el tránsito en dicha arteria, entre San Martín y Monte Caseros.

 

La intensa lluvia que comenzó a caer en la siesta paranaense fue el argumento ideal para que los trabajadores a cargo de esa reparación interrumpan su tarea cerca de las 16, dejando abierta una zanja que luego se transformó en piletón, y un montículo de tierra considerable.

 

Unas vallas unidas por un candado y cintas fueron la única señalización que por allí no se podía pasar, pese a que realmente si se hacían las cosas correctamente pudo buscarse el método para posibilitar un acceso responsable a ese sector tanto por calle San Martín o Monte Caseros y así se termine causando el menor perjuicio posible y/o el desbarajuste vehicular de proporciones inimaginables perpetrado finalmente.

 

Evidentemente que, una vez más, se denotó el gravísimo Talón de Aquiles de la Gestión Varisco: la falta de FISCALIZACIÓN, de CONTROL de obras.

Ni siquiera inspectores había entre las 16 y las 19.30, en un horario pico. La gente que trabaja en los comercios o consultorios de esa arteria, la que vive en los domicilios de ese sector, o los que utilizan las playas de estacionamiento de dicho segmento bramaban en este lapso, sobre todo por la falta de personal competente que ordenara tan traumática problemática de tránsito.

 

Una locura. Nos encontramos con un inspector de Transporte y se mostró sorprendido por la anarquía que se vivía en ese horario en dicho segmento y se comprometió a que comunicaría ello de inmediato.

A las 20, seguía la zona sin el más ínfimo control. Grotesco.