Vivir en Santa Fe… Una alternativa más que válida para los estudiantes paranaenses

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- La oferta de carreras universitarias en Paraná es generosa y el nivel académico fluctúa pero en líneas generales es de alta calidad. No obstante, Santa Fe cuenta con la loable variedad que ofrece la Universidad Nacional del Litoral, con facultades de histórico predicamento y una infraestructura distintiva. Para la masa estudiantil y hasta docente de nuestra ciudad, comienza a evaluarse en profundidad la mudanza por los gastos fijos que implica estudiar y/o trabajar en la vecina orilla. Más aún, con la incomodidad e insalubridad de viajar en ETACER y/o Fluviales.

 

En verdad, no es una cuestión de hoy… Esto no es una problemática actual. Turnos de cursado, modalidad de estudio, inundaciones (que llegaron a influir en el modo de unir ambas capitales…), y otras coyunturas provocaron masivas mudanzas.

Hubo otra época, la de rotar uso de autos entre 4 o 5 estudiantes/docentes, la opción de la moto, o hasta el viajar “a dedo”.

 

Pero los tiempos cambian… Mantener un auto ya es un lujo, la moto en la ruta no otorga garantías de seguridad con el estado de las rutas y el modo de manejo actual, y el “hacer dedo” es lisa y llanamente una aventura de alto riesgo.

Por otro lado, la relación de padres e hijos ha cambiado profundamente. El “Tiempo de Familia” se ha casi extinguido con tantas responsabilidades laborales y febriles agendas de los padres, más las preferencias de los jóvenes.

 

Por consiguiente, “dejar el nido” es cada vez menos complejo y hasta suele ser un “escape” o “escapismo”.

De este modo, no tanto para los trabajadores que suelen tener un laburo (o más…) en cada ciudad, pero sí para los estudiantes, irse a vivir a la vecina Capital puede ser menos costoso que viajar todos los días, y obviamente, es más confortable.

 

Hay pensiones, hostel’s, o se comparten departamentos y casas a precios que en la comparación del viajar día a día, representan una erogación no tan difícil de afrontar y en cierta forma, para los “responsables” un cursado menos agotador y un rendimiento universitario que puede involucrar hasta la práctica de deportes en Santa Fe.

ETACER y Fluviales cooperan para que esta tendencia se multiplique. Colectivos en mal estado de mantenimiento mecánico o de estructura (y hasta sucios…), colas interminables que son una tortura en un espacio tóxico e injusto, sistema de venta de boletos sin solución, horarios que no se informan adecuadamente ni se respetan, recorridos incomprensibles, incoherencia en arribos y egresos de micros directo y/o con recorrido, falta de refuerzos en horas pico, mix controversial de trabajadores y estudiantes que al cabo de una agitada jornada no guardan las condiciones higiénicas ideales, constituyen un cóctel explosivo para quienes cotidianamente pierden no menos de media hora promedio en cada Estación Terminal, dependiendo del horario.

 

En los “buenos tiempos”, uno tenía que unir ambas ciudades y podía comprar el asiento. Así, hasta que llegara el “cole” se tomaba un cafecito en los bares, iba al kiosco de revistas, al baño, a la panadería, todo tranqui. Sin filas donde hay que bancarse el pucho del de adelante o el de atrás, las “avivadas” de los pillos que se colan impunemente y hasta por allí oír toda clase de insultos contra las compañías.

A alguien se le ocurrió la patética idea de eliminar la compra de la butaca y comenzaron los dramas…

 

En conclusión…si ETACER y Fluviales no se ponen las pilas, el éxodo será mayor y un día ambas empresas deberán bajar las ventanillas porque no podrán autoabastecerse con el rédito indispensable, habida cuenta que los estudiantes y hasta docentes o laburantes comunes de cada costa resolvieron mudarse.

Por ahora solo es una tendencia incipiente. Basta quizás con promocionarla apropiadamente y se convierte en furor.