Un cacerolazo de exigua difusión y sin impacto en el Interior

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quedó remarcada la trascendencia de la TV nacional, o en sí de los grandes medios por sobre las pantallas “frías” o eclipsadas de los demás canales porteños. Pero a la vez, se subrayó la predilección del provinciano común por lo que se emite en radio, tv y medios escritos o web, por sobre la producción periodística local o regional. Ni bien se dio a conocer un nuevo tarifazo, atenuado por la Prensa PRO Macri, hubo un cacerolazo en Capital Federal del cual poco o nada se habló y de este modo no impactó en la Argentina profunda.

 

Así estamos en este país de Cambiemos, con varias provincias Justicialistas pero la mayoría manteniendo una relación de respeto y sana convivencia con Macri y Cia. Con una ciudadanía acostumbrada al ajuste, y a estar la ñata contra el vidrio de lo que disfrutan Clase Alta y/o Media Alta con sus pingües negocios, transformando la economía a la medida de lo que ellos invierten, o simplemente ocupando cargos productivos para sus bolsillos pero no para el Pueblo.

 

Y ese Pueblo, mayoritariamente pobre, con una alarmante cantidad de planes, de subsidios, de subvenciones, nutrido de un asistencialismo manejado por personajes controvertidos, o controlado por el “silencio cómplice” para no perder fuentes laborales, o hasta vez conformista a partir de una ideología política Anti- Peronista, es el que no logra reaccionar y consume el Circo de lo que se genera en Buenos Aires.

Mientras, el Pan lo degluten los expertos en crear ámbitos propicios para odiar al Justicialismo y no discernir el daño irreversible que está generando tan polémico presidente de esta bendita Democracia nacional, quien llegó al Poder esgrimiendo un sinfín de promesas sin cumplir.

 

Por eso es que el cacerolazo con el cual miles de porteños manifestaron a lo largo y ancho de la CABA su repudio al anuncio de un nuevo tarifazo, casi ni se vio en la pantalla chica en tanto que los medios de amplia repercusión fueron indiferentes a esas muestras de plena bronca.

Digan lo que quieran sobre el Kirchnerismo (ya que culpas tuvo…), pero este atroz cercenamiento informativo no ocurría. Peor aún… Se fomentaba…Se creaban marcos de protestas para cubrirlos tácticamente e incentivar la agresividad contra la ex presidenta.

 

Podrán opinar lo que deseen (es una República Democrática) sobre el Peronismo, sobre el Justicialismo, sobre el Kirchnerismo, pero JAMÁS, NUNCA tuvieron tanto “apoyo” del periodismo PODEROSO y sí sufrieron los embates de coberturas difamantes para mancillarlos o beneficiar a quien a la postre termina “reinando”.

 

Así estamos en la Argentina del Siglo XXI donde quien prometió “el oro y el moro” continúa imperando con una corte de sagaces, de astutos “vende-humo”, ante un País al que le cuesta razonar, comprender, descifrar y hasta digerir quien es quien, renovando rebeliones o convulsiones solo cuando se lo impulsa, se lo acicatea convenientemente.

Claro… hoy en día, está faltando líderes propagadores de una cruel realidad y de un panorama aciago si es que no se consume un acérrimo cambio a tiempo.