Si existen pactos espurios, pierde la democracia…

ESPECIAL (por Sergio Urribarri *).- Diversos medios nacionales de gran alcance vienen sosteniendo que se habría celebrado un acuerdo entre algunos gobernadores peronistas y Mauricio Macri. El periodista Carlos Pagni escribió en La Nación el jueves 23 de agosto: “Los negociadores del oficialismo son Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y Horacio Rodríguez Larreta. Piensan conquistar voto por voto. Como en toda discusión fiscal, lo que prevalece es la política.

 

Los gobernadores dialoguistas quieren incorporar al acuerdo, con letra invisible, una cláusula electoral. Cambiemos debería atenuar su agresividad en sus distritos. En otras palabras: Macri tendría que facilitar la reelección de sus aliados. Ellos harían también su aporte, adelantando comicios en sus jurisdicciones. Este pacto tácito revela que un sector del peronismo federal carece todavía de un proyecto de poder más allá de las provincias. En otras palabras: no se siente incómodo habilitando la reelección de Macri. El problema es que eso supone, en muchas provincias, sacrificar las expectativas radicales”.

 

Si esto es así, el desengaño sería importante. Si ese acuerdo existió, permítanme hacer la siguiente reflexión. Sería un acuerdo a cuenta de nada, o mejor dicho, a cuenta de la ambición de algunos y de la comodidad de otros. A cuenta de proyectos chiquitos que convalidarían una falta de visión y desafío. A cuenta de la comodidad, de las mieles del poder, del temor, del pánico al llano.

 

Ese acuerdo consolidaría la manipulación política como consecuencia de la falta de dignidad política. Representaría un pacto político espurio, a espaldas del pueblo y en el cual sus principales jugadores permanecen ocultos.

 

Si ese acuerdo existió, quienes están fundiendo al país y haciendo sufrir a los argentinos con su mezcla de impericia, imbecilidad y vocación depredadora, habrán logrado hacer pie en la provincia pactando el reparto del poder.

 

Si ese acuerdo existió, es posible entender porqué desde hace algunas semanas los dirigentes provinciales de Cambiemos comenzaron a expresar su acompañamiento al desdoblamiento y celebraron el resultado de la votación de anoche en la Cámara de Diputados de la Provincia.

 

Si ese acuerdo existió, hoy sería un día lamentable para Entre Ríos porque habría caído una barrera y el reparto del poder en esta tierra a partir de ahora se digitaría desde Buenos Aires.

 

La lucha electoral en la provincia se volvería así una farsa. Esta pelea estaría arreglada, los contrincantes se irían en fintas y seguro el aspirante al primer roce iría a la lona. Y cada uno se iría conforme con su parte.

 

Si ese acuerdo existió, la capacidad de gestión, transformación y desarrollo se convertiría en un concepto vacío para quienes la vida no es un desafío constante sino un aburrido disfrute de logros de otros.

 

Si ese acuerdo existió, la realidad no cambiaría. La pobreza seguiría creciendo, las obras se suspenderían o seguirían a paso de tortuga como hasta ahora; los impuestos, la inflación, los despidos y el conflicto seguirían incrementándose hasta que el humor social se vuelva irrespirable e imprevisible.

 

El peronismo provincial, el oficialismo gobernante, habría pactado el reparto del poder político con sus adversarios y pronto comenzarían a aparecer las cláusulas secretas de ese acuerdo.

 

Sepan que en ese caso sentiría una profunda decepción por todo el esfuerzo puesto en tirar del carro. No obstante, cualquiera sea la circunstancia, estoy convencido de que la política es la principal herramienta de transformación social y en ese sentido seguiremos trabajando en la construcción de un proyecto que permita torcer este rumbo hacia el abismo al que nos están llevando.

(*) Ex gobernador de la Provincia de Entre Ríos – Presidente de la Honorable Cámara de Diputados Provincial.