Personas en situación de calle: ¿podrá actuar la Defensoría del Pueblo?

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- Irrevocable aceptarlo: las postales que a diario acumulamos en nuestras calles, referidas a mendigos, a indigentes, a personas que duermen a la intemperie, pareciera que se han convertido en algo común, en un retrato tradicional del escenario céntrico paranaense. La Policía de Entre Ríos actúa ante el llamado al 911 informando de situaciones aciagas, pero no hay prevención. Es que no hay una política de Estado definida, y cualquier clase de procedimiento suele ser refutado por organismos de Derechos Humanos que finalmente tampoco hallan soluciones.

 

El tan “vendido” perfil turístico de Paraná confronta con la foto ya tradicional de todos los días: hay gente en situación de calle, buscando guarecerse y sobrevivir aunque sea por unas horas más.

 

Son desposeídos que en ciertos casos no hacen daño, mientras hay otros que -tal vez- no tienen el menor pudor o compasión y pueden ser capaces de matar por unos centavos para alcoholizarse o drogarse o hacer sus necesidades fisiológicas a la vista de cualquier transeúnte que atraviesa cualquiera de las plazas principales de la ciudad.

 

Son indigentes que van de los 12 a los 60 años, que en la mayoría de los casos solo están tirados en los bancos o en los canteros, están los que a veces “ofician” de “trapitos” o “lava autos”, o aquellos que no vacilan sin misericordia alguna en despojarte de cualquier pertenencia para venderla por unos mangos a inescrupulosos que las toman sin titubeos para ingresarlas en el submundo de la mercadería ilegal.

 

Este domingo fuimos testigos de cómo dos hombres sexagenarios y un joven creaban una escena amarga a metros del monumento en honor al General San Martín. En especial uno de ellos, se levantó a duras penas, y comenzó a orinar al lado de un banco, frente a la fuente que da a calle 25 de Mayo.

Extrañamente, en ese preciso instante, no había un policía en la plaza, o custodiando la Catedral.

 

Llamamos al 911, nos atendió una agente que con sumo respeto tomó la información y la suministró a un agente que se encontraba en la Peatonal.

¿Qué hizo este uniformado? No lo sabemos, pero seguramente habrá persuadido a estos tres masculinos menesterosos que abandonen la zona para luego volver a su puesto de custodia.

 

¿Qué se logró con eso? Nada… O a lo sumo que las familias que deseaban disfrutar de una siesta dominguera soleada lo consigan en uno de los paseos centrales de esta Capital, sin presencias desagradables y maleducadas o peor aún, no en sus cabales adecuados.

 

Así es la vida de estas personas, mientras que ningún parlamentario o jurista genere una norma apropiada que los contenga o que lisa y llanamente impida se profundice tan dramático cuadro a la vista de todos.

 

Pareciera que a nuestros defensores, a nuestros legisladores o ediles no se les cae una idea para analizar la problemática y crear un conjunto de leyes que amparen el accionar policial y de Institutos del Estado pertinentes en pos que no haya más niños revolviendo basura, para que no haya más mendicantes o limosneros dormidos en una plaza en medio de una desidia calamitosa.

 

Ganan muy bien los senadores y los diputados, como en la propia Justicia se perciben sueldos exorbitantes, dispendiosos. Hay mucho por laburar entonces, con ganas, con ahínco; hay mucho POR HACER. Menos perorata, menos deliberaciones beligerantes en los Recintos y MÁS TRATAMIENTO de temas puntuales que hacen a la vida cotidiana.

 

No es la primera vez que lo reafirmamos: el Pueblo quiere MENOS POLITIQUERÍA BARATA. Quiere ver LABURAR EN SERIO a nuestros senadores, a nuestros diputados, a nuestros concejales, a nuestros funcionarios de Derechos Humanos, de Desarrollo Social, de Salud.

El Pueblo quiere RESULTADOS. Hace mucho, pero mucho tiempo… DÉCADAS, el mundo podría ser más igualitario y no estar debatiendo tan cruda vulnerabilidad SIN SOLUCIONES. Y ojo… valoramos el esfuerzo loable de un dignísimo grupo de ciudadanos que a diario les suministra alimento por las noches. Pero no basta eso. Y hasta, en cierta forma, podría ser contraproducente si reflexionamos en profundidad que no deberían estar viviendo en esas condiciones insalubres.