Néstor Kirchner permanecerá, inalterable, en la memoria de millones de argentinos

Se cumplen hoy 8 años del fallecimiento de Néstor Kichner, un compañero 100% militante. Un militante íntegro. Un hombre que le devolvió a la militancia popular su verdadero sentido, generando un cambio histórico y renovando la manera de pensar de millones de argentinos, haciéndonos descubrir que otro país era posible, poniendo a la Argentina de pie y quebrando la resistencia del viejo orden establecido. Parió una época y la dimensionó.

 

Comparto el sueño que nos legó Néstor Kirchner: el de reconstruir nuestra propia identidad como Pueblo y como Nación a partir de la verdad y la Justicia reconstruyendo una Argentina con todos y para todos, recordando las visiones de nuestros patriotas fundadores y de nuestros abuelos inmigrantes y pioneros, de una generación que puso todo y dejó todo pensando en un país de iguales.

Kirchner soñaba con una Argentina unida. Bregó porque tengamos memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también memoria de nuestras propias equivocaciones.

 

Soñó con un nuevo tiempo que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social. Soñó con que cada uno de los ciudadanos argentinos y por encima y por fuera de los alineamientos partidarios pongamos mano a la obra de este trabajo de refundar la Patria, ayudándonos mutuamente a construir una Argentina que nos contenga y que nos exprese como ciudadanos, forjando un país en serio.

 

El renacimiento de una conciencia de los trabajadores marcó profundamente a la Argentina a partir de 1945. Y el renacimiento de una conciencia política nacional es el hecho que concibió el presente de nuestro país. Perón fue el primer trabajador y Kirchner, el primer militante. Esa es la originalidad de su liderazgo presidencial.

La Argentina que supimos dejar atrás fue la consecuencia de un Estado definido por una baja densidad y calidad democrática, que se sostuvo en la concepción del poder de las corporaciones económicas por encima de los intereses del pueblo.

 

Kirchner nos hizo soñar con que otra República era posible. Hoy, cada vez más argentinos reconocen a su favor que la sustancial diferencia radica en la contundencia de los resultados que brinda una amplia democracia a través de la institución y la plenitud de derechos.

Néstor Kirchner fue un presidente militante. Kirchner no dejó sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Con ellas cimentó un proyecto de país a partir de una consigna llana: sabíamos adónde no queríamos ir. Escalón por escalón comenzamos a salir del infierno.

 

Por mandato popular y comprensión histórica antepuso la decisión política a la economía (redefiniendo el vínculo entre el Estado, recuperado y reivindicado para la Nación, y el Mercado). Kirchner fue congruente con su gobierno y leal con sus ideas y su puesto de lucha, poniéndose al frente para llevar a cabo las transformaciones.

Néstor Kirchner fue un líder militante. Caminó adelante nuestro. Andando los caminos que nadie se había animado a transitar.

 

Kirchner fue protagonista de una época inaugural para las democracias sudamericanas. ¡Por fin el sueño de la Patria Grande comenzó a hacerse realidad! En algún momento de la Historia, América tenía que desentrañar el rumbo que habían trazado sus libertadores, e inexorablemente ese tiempo llegó cuando coincidieron fuertes liderazgos regionales que articularon sus gobiernos, promoviendo una mudanza cultural, con total conocimiento y voluntad de sus pueblos.

 

Néstor Kirchner fue un conductor militante. En una primavera histórica, atravesando detrás suyo el rumbo social del cambio, el Peronismo volvió a florecer, renovándose en la expresión y ampliándose en la organización del movimiento nacional y popular.

Kirchner interpeló la alteridad doctrinaria peronista asumiendo un debate político real para conducir una reparación y desagraviar la traición a la trayectoria fundacional de la Argentina, iniciada en 1945. Actualizó el Justicialismo para volver a hacer un país digno para todos.

 

Kirchner fue un militante integral. Un hombre activo y comprometido que conectó su pasión política con una nueva generación de argentinos, en la cual los jóvenes son los protagonistas. Juventudes que se expresan a través de una nueva cultura y estética política, pero con la misma radicalidad y rebeldía con la que él transformó la realidad nacional, a partir del 25 de mayo de 2003.

 

Aún escuchamos algunos de sus discursos y asombra la grandeza de los gestos, de lo que pueden las convicciones. Uno lo escuchaba y en algún lado pensaba que no podría hacer lo que decía iba a hacer. Y lo hizo, pero le costó la vida.

Claro que la vida vale mil veces más cuando se deja semejante siembra ¿no? Sin dudas… Néstor dejó su vida para este entramado de nuevo país.

 

La obra de un hombre deja tal huella, eso es lo que vale. Y supongo que Néstor sabía que se exponía con los avisos que le había dado el cuerpo. Pero prefirió no bajarse.

La intensidad de su obra fue retribuida con un sentimiento de lealtad y gratitud popular por parte de quienes supimos valorar su obra, no exenta de errores, no absuelta de desaciertos, no eximida de omisiones.  El Pueblo lo llevó como estandarte y su legado quedó grabado para siempre, junto al de Juan y Evita Perón, en la memoria colectiva de los argentinos.