Mientras Varisco pergeña su defensa: Paraná en manos despóticas ¿y espurias?

Sergio Varisco pareciera estar conmocionado, atribulado, complicado y aturdido. No reacciona. Habla utilizando una sagaz retórica. Exhibe acérrima convicción en la dialéctica respecto a la denuncia judicial que deteriora su imagen personal e institucional como presidente del municipio capitalino. Pero la ciudad sufre innumerables vicisitudes. Una de ellas, el estacionamiento sin fiscalización de camiones-grúas que prestan servicios en obras.

 

Mediodía paranaense. Garay casi Santa Fe. Esquina superpoblada por estar allí enclavado uno de los colegios de mayor prestigio de esta Capital, por erigirse allí las oficinas de uno de los medios televisivos de mayor predicamento de la Región, y por ser un acceso tradicional a uno de los segmentos más pintorescos del Parque Urquiza, o derivación hacia el Centro Cívico.

 

De repente, un camión-grúa frena abruptamente, sin presencia de inspectores municipales y sin siquiera la cooperación de personal de una obra que se ejecuta sobre la primera arteria mencionada.

Acciona marcha atrás y si bien se sube parcialmente a la vereda, su tamaño impide el paso de otros vehículos.

 

Un operario dice que “es un minuto nada más…”. Las maniobras para retirar un volquete se complejizan. Pasan 5 minutos y la cola de autos y hasta un micro, se extiende de manera interminable.

Las miradas, los gestos entre los conductores comenzaron a revelar cierta agresividad y empezaron los bocinazos. Transcurrían casi 10 minutos y el camión optó por moverse para reiniciar la operación.

 

Todo eso se hubiera evitado con una fiscalización municipal. Pero… desde hace muchos años venimos reclamando insistentemente que a la Municipalidad de Paraná le faltan fiscales, o si los tiene que se pongan a trabajar de manera adecuada.

Varisco está sensiblemente afectado por el proceso en el cual se lo inculpa de un grave delito. Entendemos su perplejidad, su consternación, pero ya es evidente que o se pone la pilcha de líder y arranca una etapa de profunda depuración en su gestión, o quizás sea fecundo un paso provisorio al costado para dedicarse íntegramente a la protección de sus derechos en pos de demostrar la inocencia y permitir que alguien promueva la restauración del orden en una ciudad más anárquica que nunca.

 

Pequeña acotación: vale la pena mirar las fotos. ¿Qué más se puede apreciar? Farolas encendidas a plena luz de un día extraordinario, a puro sol, una motociclista que decide subirse a la vereda para poder seguir su trayecto ilícitamente (obviamente que forzada por la infracción del camión), y una camioneta también mal estacionada sobre la acera.

Así estamos en la Ciudad de la Furia… Mientras, Varisco tal vez esté pensando dramáticamente “‘¿me verás caer…?”.