Mar del Plata y un arranque de temporada contradictorio

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- Mar del Plata es, indiscutiblemente, “La Perla del Atlántico”. No es un apodo o un calificativo mítico, es la realidad. Localidades balnearias por excelencia sobran, hay de las más paquetas hasta populares y muy agrestes, pero “La Feliz” involucra un abanico de actividades recreativas, lúdicas matutinas, vespertinas y nocturnas sin comparación con los demás destinos de esta área bonaerense, incluyendo obviamente una multiplicidad de ofertas de playas -con su diversidad de paisajes y estilos-, gastronómicas, culturales y de espectáculos. El comienzo de temporada no está mal, pero hay incertidumbre en empresarios, no nos cabe duda que por sus propias posturas en cuanto a la ecuación Marketing y Codicia.

 

Inevitable hablar de geografía en esta Editorial. El argentino promedio no es de escuchar, leer o ver lo que dice, expresa la prensa de sus respectivos pagos. El “argento” común vive con la ñata contra el vidrio leyendo, escuchando o mirando lo que dice el periodismo porteño.

Así, no se logra discernir que los noteros de Buenos Aires, difícilmente puedan “escupir para arriba” (salvo intereses variados de sus medios…), y por ende, en la generalidad, las coberturas son muy superficiales, y esa frivolidad se denota en que “todo está bien” y no se ahonda en datos o detalles específicos que ayudan a comprender la morfología del turista que invierte -precisamente, valga la redundancia- en turismo.

 

En la Argentina de hoy vacacionar es un lujo. No solo por el presente, sino especialmente por la incertidumbre reinante en los mercados económicos-financieros, en una República donde hay cada vez más desocupados, más despedidos, más pobres.

El futuro de esta Nación es una incógnita, por lo tanto, los movileros podrían ayudar con una mayor amplitud de preguntas para comprender el fenómeno de la actividad turística en épocas donde impera la recesión, la inflación, la devaluación, la muerte masiva de Pymes, la desindustralización, el dólar enigmático, las tasas monstruosas entre tantos azotes que soporta un país eternamente desprotegido por la Clase Política.

 

Y empecemos describiendo una muletilla, una cantinela del periodismo de los grandes medios cuando enfocan los peajes o la Autovía 2 y la mayoría apunta a que los viajeros se dirigen a Mar del Plata. No es un error. Es un horror.

Volvemos entonces a lo geográfico… (Aclaramos que podemos olvidar algunas poblaciones). El Partido de La Costa circunscribe a San Clemente del Tuyú, Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, La Lucila del Mar, San Bernardo del Tuyú, Mar de Ajó, Nueva Atlantis, Pinar del Sol, Costa Esmeralda y el faro de Punta Médanos.

 

En el Partido de Pinamar, sobresale justamente Pinamar y Cariló, junto a Ostende y Valeria del Mar y Montecarlo.

 

El Partido de Villa Gesell contiene a la preciosa localidad geselina, a Mar de las Pampas, Las Gaviotas y Mar Azul.

 

El Partido de Mar Chiquita envuelve a Mar Chiquita: es un partido que cuenta con una gran cantidad de villas balnearias como Mar Chiquita, La Baliza, La Caleta, Mar de Cobo, Camet Norte, Santa Clara del Mar, Atlántida, Frente Mar, Santa Elena y Playa Dorada.

 

Miramar es la ciudad cabecera del Partido de General Alvarado, ubicada al sur de Chapadmalal; incluyendo a Mar del Sur, Comandante Nicanor Otamendi, y Mechongué.

 

Partido de Lobería, con Lobería, San Manuel y Tamangueyú como pueblos con mayor cantidad de habitantes.

 

Partido de Necochea tiene a Necochea como ciudad puntal, junto a Quequén, Ramón Santamarina, y Costa Bonita.

 

Partido de Tres Arroyos cuenta con Tres Arroyos, Claromecó, Orense, Copetonas y Dunamar.

 

Vamos concluyendo… El Partido de Monte Hermoso se ajusta a esta metrópoli donde la playa se extiende a lo largo de 32 km con un suave declive, y una cadena de dunas está bañada por aguas cálidas libres de contaminación.

 

Finalizamos la recorrida con Mar del Plata cabecera del Partido de General Pueyrredón, donde se encuentra también Chapadmalal, y sectores como Estación Camet, Sierra de los Padres,  Laguna de los Padres, Batán y Los Acantilados.

 

Reflexión oportuna sobre alojamiento y gastronomía

 

La Costa Atlántica no solo es Mar del Plata. Eso está claro para los viajantes, pero no tanto para el periodismo que manipula de modo peculiar la marcha de cada temporada veraniega.

Incuestionable. Es la ciudad más completa en todo sentido, pero no todos los que transitan la Autovía se dirigen a “La Feliz”, y no todos los que aparecen en diferentes balnearios marplatenses residen en “La Perla”, aprovechando las cercanías.

Basta repasar precios de hoteles marplatenses para percatarse que de Dos Estrellas Superior para arriba, los precios por habitaciones son inconcebibles y uno llama por reservas y estos alojamientos de mayor bienestar en cuanto a instalaciones cuentan con plazas como nunca. Pero… los precios siguen sin bajar.

Sí, es verdad, hay Promociones, pero es inaudito lo que subieron los empresarios hoteleros sus comodidades, en tanto que lo promocionado no es preciso en cuanto al confort que se otorga.

 

Concretamente, hay mucha publicidad engañosa, demasiado. Y sí es indiscutible el auge de las inmobiliarias con departamentos de variada oferta económica, como predomina el incremento del mercado formulado vía Airbnb.

Acá la clave está en las referencias, en la seriedad de la proposición; en las garantías que brindan los propietarios para no llegar y clavarse con estafas.

 

Entonces, a no dejarse llevar por ofrecimientos o promesas con escasos detalles y lo ideal es consultar opiniones de anteriores alojados, y observar fotos y videos.

Respecto a gastronomía en “Mdq” ocurre algo similar, pero la oferta es mucho más amplia, aunque se continúan imponiendo los clásicos. Por eso, ver colas, largas filas, salones llenos, suele significar no solo que hay buen precio, sino salida de mercadería alimenticia, por ende, garantiza no calidad gourmet, pero sí que allí se come bien.

La otra propuesta variada radica en los patios de comida de los shoppings donde la gran diferencia radica en la falta de atención de mozos, más allá que hay locales que poseen dicho servicio, y la oferta de fast-food muy elegidos por los jóvenes y niños.

 

Un punto más a favor de los departamentos es la posibilidad de cocinar comida bien casera o por qué no, probar varias casas de comida, inclusive de restaurantes ultra conocidos, que ofrecen minutas, tartas y empanadas a precios inmejorables.

Vale la pena acotar que comer en la playa en cierta forma sigue siendo un “buen negocio” para el “gasolero” que o lleva su heladerita bien provista, o no tiene drama de zafar a la hambruna con unos panchos, hamburguesas, choclos, ensaladas de frutas, licuados, papas fritas, rabas y churros.

 

Y está bueno recalcar… El mar sigue ganándole a las playas, entonces la costa es cada vez más angosta en toda la franja entre La Perla, Bristol, Varese y Playa Grande, por lo cual lo ideal es ir a Mogotes o Playas del Sur. Obvio… es un trayecto más largo para llegar a esos balnearios, como desde la entrada al mar hay larguísimo trecho y la infraestructura sanitaria no es la ideal, pero se disfruta mucho más y no se está hombro a hombro como en las primeras citadas.

El transporte es el verdadero termómetro de cómo está Mar del Plata. Y los “Tacheros” son quienes revelan con mayor exactitud si la temporada es buena o más o menos.

Idem, los “ventanilleros” de salas de espectáculos. Marcan la tendencia si es una buena temporada o si hay mucho “Turismo Golondrina”.

 

Por eso, en resumen… No crean tanto en lo que se ve en la tele, se escucha en las radios o se vé en medios gráficos y/o vía internet.

Son muchos más creíbles los comentarios de Redes Sociales o en sitios especializados, que el resto de las fuentes, la mayoría condicionados por canjes, o marketing/publicidad.

 

Pero, concluimos… La Costa Atlántica bonaerense, NO ES MAR DEL PLATA. Consta de no menos de 50 ciudades ubicadas a lo largo de 600 km, desde San Clemente hasta Monte Hermoso.

Entonces, a no engañar cuando se impulsa a la actividad turística relacionando estrechamente Costa Atlántica con Mar del Plata. Es una trampa, un ardid, una artimaña.

No es lo mismo un café en Mar del Plata que en Pinamar, como no es lo mismo una gaseosa en Mar del Plata que en Claromecó (por ejemplificar…).

Una cosa es la “venta” de Mar del Plata… y otra lo veraz, lo indiscutible. Y seguimos sosteniendo… lamentablemente con la política empresarial marplatense de querer juntarla en pala en menos de 3 meses, imposible competir con Brasil, Chile o Uruguay, claro está… dependiendo del presupuesto cada uno, eso ya es harina de otro costal.