Manteros toman esquina céntrica: Una provocación innecesaria

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- Tanto la Municipalidad de Paraná como la Policía de Entre Ríos adoptaron hoy una actitud extremamente pasiva ante el corte de tránsito implementado por un reducido grupo de manteros que generaron un caos vehicular en todo el microcentro, interrumpiendo el paso en la esquina de 25 de Mayo-España y Peatonal San Martín. La protesta ocasionó un repudio generalizado de mucha gente que no ocultó su rechazo a la actitud asumida por los vendedores. Galería de fotos.

 

No hay ninguna duda que los manteros tienen todo el derecho a requerir un lugar, área o zonas de la ciudad donde poder ofrecer sus productos diversos sin incomodar a peatones o mucho menos provocar cualquier clase de disturbio.

La mayoría de las capitales del país tienen diversos sectores de su metrópolis en los cuales, esta variedad de vendedores ambulantes, arman sus reductos generalmente improvisados y llevan a cabo su labor mercantil con un básico control de efectivos de distintas fuerzas de Seguridad.

 

También existen, como de hecho hay en Paraná, Ferias de Pulgas con stands perfectamente individualizados y en los que suele haber hasta posnet y se puede concretar la operación con tarjetas de débito o crédito, tal cual ocurre hoy en día en la mayoría de los puestos de Ferias de Artesanos y/o Emprendedores.

La problemática de todos los fines de año surge cuando, repentinamente, personas a las cuales cotidianamente no se las ve de manera periódica toman la Peatonal como si fuese una Feria al Aire Libre e impunemente se apropian de sectores que son de todos.

 

Ejemplifiquemos… ¿Qué ocurriría si todos salimos a exponer nuestras realizaciones en el principal paseo céntrico de la Capital entrerriana? Seguramente, implicaría un acto de peligrosa anarquía.

Ahora… Si hay normas que se refieren a esta clase de exposiciones o concretamente de la labor de los vendedores ambulantes, esas reglas deben respetarse.

 

Y si hubiese un reclamo que deba interponerse, el mismo tiene que ser interpuesto por los canales ejecutivos pertinentes y no poner de rehenes a los ciudadanos.

Esto no se trata de una paritaria, o de un conflicto gremial. Se enmarca en una contravención particularmente reincidente en especial a esta altura del año.

 

¿Cómo se puede prevenir eso? Primero con un control acérrimo, mediante un censo exhaustivo de todos los vendedores ambulantes que circulan por la ciudad, constando procedencia, y que el producto ofrecido no sea apócrifo, adulterado, o resultado de un ilícito accionar, priorizando que quienes desarrollan esa actividad sean entrerrianos o residentes desde hace varios años en la provincia.

Segundo, que la labor a cristalizar se plasme en un espacio y/o superficie que no represente inconvenientes a nadie y sobre todo no sea en desmedro del quehacer comercial oficial o formal.

 

Insistimos… Todos tienen derecho a trabajar honradamente y para hacerlo hay que cumplir reglas básicas, si ello no se hace, y peor aún, se provocan violaciones a ordenanzas o legislaciones constituidas, la Fuerza Pública tiene que actuar en consecuencia.

Los manteros tienen derecho a ganarse el pan de cada día. Pero de manera legítima. Y ello involucra aceptar que hay pautas que todos los ciudadanos respetamos. Solo hay que ponerse de acuerdo oportunamente, en el cuándo, dónde y cómo.

 

Mientras tanto, la Municipalidad y la Policía, hoy, bien gracias. Hasta las últimas horas de la tarde, un grupo de entre diez y quince manteros hicieron lo que quisieron. Eso tampoco puede ser. De lo contrario, a partir de este ejemplo, todos tendremos el derecho a despotricar de la forma que se nos antoje; total… se respetan piquetes y otras prácticas sin procedimientos ideales. Al parecer, la prioridad sería que el ciudadano sufra. Quizás se espera eso, el disgusto de la comunidad para tener así “el aval” y actuar con energía para luego evitar ser inculpados por represión desaconsejable. Un recíproco chantaje a la comunidad.