Maran Suites & Towers

Los ingresos fiscales por retenciones aportaron un 30% menos de lo previsto

La esperanza oficial para lograr comprimir el déficit fiscal y llevarlo a equilibrio primario durante este año desde el 2,7% que terminó en 2018 (cuando se contabiliza como pide el Fondo Monetario Internacional) está puesta en el recorte del gasto público pero, sobre todo, en los ingresos que el impuesto sobre las exportaciones se ansía aporte.

 

Las retenciones deberían impulsar desde el lado de los ingresos a las cuentas públicas en un equivalente a 1% del PBI, según confiaban en el Ministerio de Hacienda a principios de septiembre, cuando esbozaron el plan que presentaron justo antes de empezar la segunda negociación con el FMI para conseguir el acuerdo Parte II.

 

Sin embargo, en ese momento la previsión fue que la recaudación por derechos de exportación, que se impusieron a todos los bienes en ese momento y que desde enero incluyen a los servicios, llegaría a los $ 165.733 millones en 2018. En cambio, en todo el año pasado las retenciones aportaron $ 114.160 millones al fisco, un 30% menor a lo esperado y a un ritmo que aún no logró equiparar las previsiones para los últimos cuatro meses de 2018.

 

En el momento que se hizo el anuncio, la recaudación por retenciones había alcanzado los $ 56.393 millones, es decir, entre enero y agosto. Por lo tanto, entre septiembre y diciembre la apuesta oficial era que iban a ingresar $ 109.340 millones. Sin embargo, durante los últimos cuatro meses del 2018 los ingresos por derecho de exportación fueron de $ 57.766 millones, lo que marca la diferencia con la expectativa oficial.

 

Según un fecundo reporte de El Cronista, en los despachos oficiales están monitoreando de cerca la evolución de esta variable, clave para 2019. Están al tanto de la diferencia pero confían en que, cosecha gruesa mediante y la incorporación de los servicios, se llegará a los $ 432.800 millones previstos en ingresos por retenciones para este año.

 

No obstante, algunos analistas van encendiendo luces de alerta de que lograr el equilibrio fiscal en 2019 será más difícil de lo previsto. Por lo bajo, en Hacienda creen que el déficit cero este año se logrará, de una u otra manera (también con la ayuda de inflación) y responden que en ningún año de los anteriores los economistas creían que se iban a cumplir las metas propuestas, objetivos que se cumplieron.

 

Es que con pocas posibilidades de financiarse en el mercado internacional a tasas aceptables, llegar al déficit primario (este es, el que se contabiliza antes del pago de los intereses de deuda) es el punto más importante de todo el año para que el FMI gatille los desembolsos previstos de manera trimestral, dentro del préstamo stand-by a tres año pactado con la Argentina.

 

Nicolás Dujovne anunció 10 días atrás que se había cumplido la meta fiscal del año pasado y que el déficit primario había terminado en 2,4% del PBI. No obstante, el FMI pide que las PIP (Programa de Inversiones Prioritarias) se contabilicen como déficit. Al sumarlas, el rojo fiscal de 2018 terminó en 2,7% del producto, concluye El Cronista.