Publicado el 24/11/2017 a las 13:42

La tripulación del ARA San Juan, víctima de un execrable rencor hacia los militares

La tripulación del ARA San Juan, víctima de un execrable rencor hacia los militares

El DESARME de las Fuerzas Armadas data desde el advenimiento mismo de la Democracia. Con el anhelado renacer de la Soberanía Popular, hubo un “castigo” contradictorio y aberrante a la milicia argentina. Toda la clase política argentina es responsable de semejante despropósito. Pero la sociedad debe apelar a una profunda introspectiva.

 

Culpar al Kirchnerismo por lo ocurrido con el Submarino ARA San Juan es grotesco. La culpa del patético desarme militar es de TODOS los Gobiernos desde 1983 a la fecha.

Me genera asco, mucha repugnancia, como ahora tantos periodistas y/o medios, salen a la palestra con lo del “al agua pato” o “tenemos submarino ARA SanJuan para 30 años”. Ello habla a las claras de una Libertad Condicional de Prensa. Línea Editorial COMPRADA. Periodismo mercenario. Oportunista.

 

Me provoca hondo dolor y VERGÜENZA. Estoy atribulado por la conducta de tantos periodistas que ahora culpan SOLO al Kirchnerismo o al Menemismo por la desidia en el equipamiento de nuestras Fuerzas Armadas y OMITEN HONRAR a 44 INOCENTES del Submarino ARA SanJuan y tantas Familias destruidas por una INJUSTICIA execrable.

 

Reafirmo: las Fuerzas Armadas fueron DESARMADAS tras el advenimiento mismo de la Democracia. Paradójico renacer de la Soberanía Popular, con un “castigo” DESPÓTICO, impropio, anómalo a la milicia argentina.

Refrendo: TODA la clase política argentina es RESPONSABLE. Y agrego: TODOS los argentinos deberíamos ejercer una honda autocrítica para examinar si somos cómplices.

 

Si queremos un país EN SERIO, hace décadas, necesitamos FUERZAS ARMADAS EN SERIO.

Equipadas, dotadas de la más alta tecnología, capacitadas, educadas, formadas EN LA EXCELENCIA. La Democracia en más de 3 décadas DESARMÓ a Argentina. Quedamos INDEFENSOS.

 

Durante años se desmanteló a las FFAA, durante años se las defenestró. Años de soportar el desprecio y la descalificación. Aún se escucha algún que otro idiota, cantando “el que no salta es militar…”.

Se instaló el odio a un uniforme, y acá están las consecuencias. Un país con Fuerzas Armadas arrasadas.

 

Hoy los altos mandos se rasgan las vestiduras y a nadie nunca le importó como trabajan cada una de estas personas, que con orgullo día a día están dispuestos a dar la vida por su Patria, con GLORIA y HONOR.

 

Hoy las autoridades podrán enrostrar eficiencia en la investigación, exponiendo las causas y responsabilidades del triste suceso y tomando las medidas correctivas necesarias, incluyendo la separación de los causantes, con una fuerte acción comunicacional para blindar la imagen de las autoridades políticas.

Hipocresía repulsiva. Las causas que produjeron esta situación son consecuencia del desempeño de una dirigencia política nacional que en las últimas décadas ha demostrado incompetencia, desinterés e irresponsabilidad en el manejo de la Defensa Nacional.

 

Lamentablemente, la nefasta Dictadura sirvió para que el resto de los actores eludieran sus responsabilidades, miraran para otro lado e inculparan de todos los males al Gobierno de Facto del cual no hay nada para atenuar o reivindicar, pero que tampoco es causa para justificar los desempeños de la dirigencia en los años previos a la misma, boicoteando los esfuerzos institucionales de Perón y Balbín para reencauzar a una República extraviada.

 

Fue más fácil inculpar de todos los males a los militares, humillarlos y hambrearlos y por otro lado desfinanciar las Fuerzas Armadas con lo cual simultáneamente se iniciaba el deterioro sistemático de la capacidad de Defensa. Estoy SEGURO, CONVENCIDO que allí comenzó el triste accidente del submarino ARA San Juan y tantas otras coyunturas que hemos olvidado, con esta memoria frágil típicamente argenta.

 

La solución de la Defensa Nacional se iniciará cuando se valore a las Fuerzas y se atienda la moral de sus hombres, se entienda que su calidad depende de la dirigencia nacional, que los debe formar, emplear, exigir y proteger, haciéndose cargo de las órdenes y omisiones que con ellos acontece. Es esencial entender que el poder político le delega autoridad a las Fuerzas Armadas para cumplir sus misiones, pero no delega su responsabilidad.

 

Establecida una relación armoniosa caracterizada por la subordinación, el respeto, el afecto y la responsabilidad llegará el momento de atender el planeamiento, las leyes, la organización y el ansiado equipamiento.

 

La Defensa Nacional deberá ser conducida por estadistas que entiendan y dirijan con visión estratégica y geopolítica, evitando administradores neófitos en la materia que visualizan el éxito de su gestión en la contención del gasto o la elaboración de planes de equipamiento aislados e incoherente con una visión integral de la Defensa.

 

Se deben concentrar los escasos recursos humanos de la dirigencia capacitados en defensa en áreas específicas. La concientización y capacitación de la futura dirigencia en Defensa debe ser un punto a atender.

 

Es necesario que los políticos se capaciten, hagan y se concentren en la política de Defensa, deben ser conscientes que esta es una oportunidad para revertir su vergonzoso desempeño durante las últimas décadas.

Este drama, e intenso dolor que como sociedad vivimos debe llevarnos primero a sostener ahora y en el tiempo a los familiares del ARA San Juan, a reflexionar y tomar esta tragedia como una oportunidad para crecer como Nación.

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