La CABB falla en tiempos y modos de comunicación

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- La Confederación Argentina de Basquetbol requirió a la Asociación de Clubes que se abstenga de incluir en la próxima Liga Argentina, a Sportivo América de Rosario y Del Progreso de General Roca. La intimación se vincula estrictamente a la falta de mérito deportivo de dichas instituciones, invitadas por la AdC, eludiéndose los reglamentos formales FIBA. Hace muchos años consideramos que el básquet profesional argentino puede blindarse como lo supo hacer la NBA. Pero no… todo a medias. Por eso es que se habla tan contradictoriamente y se procede de forma polémica. Lo más grave, es que nadie tiene en cuenta al aficionado y la denunciante no oficializa su exhorto adecuadamente.

 

¿Por qué la Asociación de Clubes no modifica decididamente sus normas y se atreve a conformar una competencia profesional, absolutamente independiente de las reglas federativas/confederativas?

Porque desde su misma creación los propios dirigentes de clubes se sintieron íntimamente afectados al pertenecer a asociaciones, estas ser regidas por federaciones, las cuales son parte de la Confederación Argentina. Irrefutable…

 

Digamos… una relación con solapados signos de hipocresía, con actitudes para nada constructivas en lo integral, con posturas intransigentes a la hora de edificar en forma consensuada, quizás por el egocentrismo que caracteriza a la mayoría de los dirigentes encumbrados del básquet rentado argentino y por las posiciones pertinaces de directivos que, peculiarmente se mantienen en cargos directrices desde hace décadas, al mejor estilo del sindicalismo o la política nacional.

 

La más pura verdad es que las pautas, los cánones, están para ser respetados. Podemos procurar sí interpretarlos y debatir, pero lo reglado debe ser considerado. No puede ser avasallado. Y está claro que la AdC, desde hace muchos años, no pacta, no conviene con la CABB sino que impone de acuerdo a sus necesidades, un sello que de modo especial ha cobrado auge bajo la Era Borro.

 

Claro que, ese espíritu transgresor tuvo por cómplices a todas las entidades que se nuclean en su seno, las cuales, paradójicamente, están -repetimos- afiliadas a asociaciones y ellas a federaciones que se someten a normativas confederativas.

Es un disparate… La consigna debería ser: o se ponen de acuerdo y pactan al menos un código de convivencia congruente, o la Asociación de Clubes reformula su estructura, desligándose 100 % de las ordenanzas CABB.

 

En concreto… La CABB falla feo en el espectro comunicacional (hace años lo expresamos propendiendo a construir y fundamentando nuestras expresiones…), pero NO ES un despropósito lo que demanda habida cuenta de las pautas que rigen sus competencias.

Permitirle a Sportivo América o Del Progreso que se promuevan al 2° Nivel del Circuito Profesional en forma directa, o sea, sin reconocimiento formal de méritos en competencia, enlazaría el pensamiento automático en lo inherente a que cuál sería el objeto de dirimir ascensos tras extensas temporadas, si en cuestión de días o hasta de horas, se consiguen plazas mediante un tratado pecuniario.

 

Y en ese sentido, vale la pena profundizar una cuestión… ¿Qué garantías evalúa la AdC para sus invitaciones? ¿O serán tan soberbias sus autoridades en rechazar la clarísima falencia de cauciones en cuanto a la aceptación del ingreso de una plaza sin sólidos respaldos para lograr continuar participando en un ciclo no inferior a cinco años?

 

¿Necesita la AdC que le recordemos todos los clubes que aceptaron participar por acomodamientos financieros y dejaron de intervenir “por falta de apoyos” o concretamente ni siquiera negaron en sus dimisiones la dependencia absoluta en cuanto a subsidios gubernamentales?

Más de tres décadas tiene la Liga… Y se continúan repitiendo las mismas insensateces, los mismos desatinos, idénticas irresponsabilidades que desde fines de los ’80.

 

Ahora bien… ¿Y la CABB? ¿Cuánto se habló de “La Fiesta de Vaccaro”? ¿Y qué modificaciones sensibles hubo en torno a esta ya recurrente coyuntura? Nada… Lo que es más… La CABB también invita, aunque sí, es incuestionable, lo hace verificando posiciones finales de la anterior temporada.

Pero amén de este apotegma o axioma valorable, aparte de lo que reclama casi sobre el filo de la apertura de Liga Argentina, ¿por qué no consolida una posición firme oportuna y convoca a la AdC a que -A TIEMPO- se avenga a los regímenes vigentes?

 

Tenemos la sensación de estar ante un tire y afloje que solo desprestigia al básquet, que confunde, que genera disgustos, que desacredita a ambas competencias, a la de 2ª Categoría y al Federal.

La percepción es que AdC y CABB no tienen la más mínima intención de ser previsibles en positivo, de proyectar en grande, no de manera egoísta, como exhibiéndose a ver quién tiene más “Poder”.

 

Tal vez el mal mayor es que, salvo la asunción del “Chubi” Susbielles con sus acreditadas referencias como jugador y funcionario político, sigue faltando un profundo recambio general dirigencial en CABB, AdC, federaciones y asociaciones.

Hoy, la CABB sale a la palestra e impone condiciones, pero la mayoría de los clubes también conservan organizaciones arcaicas, sin haber sucesiones fecundas que impulsen transformaciones.

 

Basta revisar viejas revistas Solo Básquet o Encestando, o algunos diarios referenciales del mapa basquetbolístico argentino, para constatar que lo que hoy se debate es un vetusto tema.

Y no olvidar, de paso, hablando en pretérito, las historias de Rosario y General Roca como plazas de Liga…

 

Hasta encumbrados periodistas le otorgan mayor espacio a la NBA que al básquet “de cabotaje” y, pese a sus riquísimas aptitudes, no profundizan sus subjetividades tendiendo a sembrar procesos de innovaciones en nuestro país.

Es como que cada estamento, con sus miembros eminentes, procuran dejar todo intacto quizás porque teorizan que para ellos “todo funciona a las mil maravillas” y el negocio se reparte entre pocos.

 

Obviamente, es una suposición. Es la impresión que nos transmiten… Una Asociación rica, de clubes pobres, o solo un contubernio, una componenda de un grupo favorecido que corta la torta con porciones visiblemente disímiles, y el resto con la ñata contra el vidrio, observando las riquezas de unos pocos resignadamente, dócilmente.

Por ello las canchas semivacías… Por ello tan exiguo espacio conferido por la Prensa de alto impacto… Por ello La Liga representa más que inversión un gasto superfluo para las empresas o más aún para los gobiernos de Provincias o Comunas.

 

¿Qué franquicias desarrolla la AdC? No me digan San Lorenzo porque todos sabemos que Marcelo Tinelli dice “basta” y el Proyecto de Boedo se cae a pedazos. Así de simple…

Y esta Argentina, en una mirada socio-económica, avizora predicciones funestas para lo que viene en los próximos meses ya que muchas instituciones no podrán seguir manteniendo sus distribuciones en el campo profesional.

 

La Liga, en Primera y en Segunda, como el Federal (quien diga que no es rentado o no tiene idea del básquet o es un falso…) ya no es sustentable. En verdad, nunca lo fue, pero acciones o actividades mercantiles consiguieron atraer a inversionistas o capitalistas expertos en negocios de intereses particulares.

Algunos duraron un buen tiempo, otros se extinguieron, y están los que una extraña pasión, un extravagante ímpetu como las características deportivas de la Región donde se encuentran vigentes, han permitido su validez hasta estos días con sagaces líderes.

En definitiva… Sostenemos… Concordamos con el proceder CABB. Lástima el rasgo de cómo y cuándo se actúa. Quizás, le faltó cintura, tal vez careció de astucia. Nos invade el sentimiento que la Confederación buscó mojarle la oreja a la CABB. ¿Por egolatría…? ¿Por narcisismo…? ¿O será que buscando un quiebre mayúsculo?

Foto: LNB.com.ar