Publicado el 12/2/2018 a las 17:00

Grave denuncia en Redes… ¿Y en la Justicia? ¿Y ante la Comuna?

Grave denuncia en Redes… ¿Y en la Justicia? ¿Y ante la Comuna?

Por estas horas se  agiganta el debate acerca de lo que una mamá paranaense, naturalmente preocupada, difundió en la Red Social Facebook. La denuncia indica que en un boliche del Puerto, se habría suministrado a un grupo de adolescentes algún tipo de sustancia mezclada en la bebida, que les produjo severas descomposturas, debiendo una de las jovencitas ser internada en terapia intensiva. Lamentablemente, en la imputación básica no se tributan más detalles, esenciales, como si se radicaron exposiciones policiales, si se procedió a dar intervención a la Justicia Ordinaria, y/o si desde el propio nosocomio donde se internó a la chica más afectada se formalizaron los procedimientos de rigor ante este tipo de circunstancias.

 

Bajo ningún aspecto esta Columna Editorial propende a polemizar con la madre lógicamente indignada por la circunstancia que le tocó vivir a su hija, afortunadamente no damnificada por el vital hábito de no ingerir bebidas alcohólicas.

De hecho, nos adherimos a su consternación y nos ponemos en su lugar, interpretando sabiamente la irritación por el delicado trance sufrido en lo que debió ser una noche de esparcimiento, de sana diversión de su primogénita y compañeras.

 

Hete aquí la paradoja. Se apela a las Redes Sociales para exteriorizar la ira, la furia, pero… ¿se recurrió a las vías formales? ¿Se radicó una básica exposición ante la Policía de Entre Ríos? ¿Se acudió a los Tribunales? ¿Intervino a través del proceso pertinente el establecimiento sanitario donde se atendió nada menos que en terapia a una de las perjudicadas? ¿Tomó declaración un fiscal de turno?

 

No son preguntas inquisitivas, tendientes a menoscabar o desestimar la congruente reacción de una madre comprensiblemente atribulada.

Entendemos que Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, y hasta la prensa, pueden promover un movimiento proclive a desentrañar, y repudiar, esta clase de coyunturas. Eso podemos discernirlo y aceptarlo. Pero no podemos obviar lo elemental que es denunciar por los canales ejecutivos adecuados.

 

Insistimos, la hija de quien exterioriza una fuerte acusación no ingiere alcohol y le narró a su madre que “en un momento de la noche, notó que algunas de sus amigas comienzan a estar descompuestas de un modo raro, las miradas perdidas, vomitaban, mientras que ella junto a otras dos amigas las asistían, las cuidaban”, consignando que “una de las chicas descompuestas, llegó a su casa a dormir, convulsionó y terminó en terapia intensiva”.

 

En el posteo se asegura que “las drogaron”, se añade que “ninguna recuerda nada” y se argumenta la conjetura del uso de “drogas de diseño en el alcohol”.

Y aquí se produce nuestro desconcierto: ¿drogas de diseño en el alcohol? ¿No será drogas de diseño y alcohol? Aunque, a la vez, ¿cómo se puede dar certeza de ello? Y en ese sentido, volvemos a la pregunta cardinal: ¿qué dijeron los especialistas médicos? ¿Actuó la Justicia de modo conjunto?

 

Las nefastas drogas de diseño se distribuyen, por compra/venta o por “regalo”, alguien las toma, en ciertos casos inocentemente o inconscientemente, y el combinarlas con alcohol puede producir diferentes efectos nocivos (tóxicos), hasta de extrema gravedad.

Por consiguiente, la denuncia mediante Facebook precitada es delicadísima. Más aún cuando se cita el nombre del local donde presuntamente las adolescentes no solo fueron drogadas sino que también, por lo descripto, tomaron alcohol siendo menores.

 

Un “cóctel” que, de haberse, invocado la intervención contenciosa oportuna indudablemente traerá repercusiones inimaginables.

Ahora, si todo concluye con un debate de Face, no se está construyendo con el compromiso impostergable, indelegable e imprescindible de TODA la sociedad.

 

“Hay antecedentes que no es la primera vez que pasa en ese lugar. Quiero que esto se visibilice, que no quede impune. Las podrían haber matado”, exhortó la angustiada madre.

Nos ponemos en su lugar y compartimos esa zozobra. Pero una denuncia por Facebook no alcanza.

 

Más triste admitir que, a veces ni siquiera las denuncias en Comisarías, ante los estrados judiciales, ante los organismos estatales correspondientes, alcanzan para combatir el flagelo de la droga, o del mero suministrar alcohol a menores de edad.

 

Así hoy los chicos, las chicas, consumen bebidas alcoholicas hasta mezcladas con energizantes, en cantidades desmesuradas, no solo en bailes, sino en previas en casas de Familia, y/o en cumpleaños de 15, en “pintadas” (homenaje a quinceañeras…), como otros encuentros “divertidos” donde los y/o las jóvenes se “desinhiben” según cuentan en confidencia.

 

Ni hablar de lo que relatan en lo concomitante a viajes de estudio…

 

Sí, sí… Basta mirar diferentes documentos o imágenes de “celebraciones” en muros de Face para constatar lo que toman los chicos y las chicas, nada menos que ante la presencia de Mayores, supuestamente a cargo u organizadores del festejo.

De tal modo, si invertimos la mirada en lo que puede suceder por ejemplo en fiestas estudiantiles, sin presencia de padres, nos imaginamos el descontrol eventual que puede registrarse.

 

O sin ir más lejos, ¿quién investiga lo que acontece en los UPD (Último Primer Día de Clase), previo a iniciar el 6° Año del Ciclo Secundario? ¿Y lo que sucede en el UUD (Último Último Día de Clase)? ¿O no basta con revisar las fotos en medios periodísticos o de vecinos, en cuanto a cómo quedan distintas áreas de la Costanera Baja, del Rosedal y otros sectores del Parque Urquiza?

 

Pero, al día de hoy, la sensación es que POCOS denuncian mediante las vías correspondientes. ¿O será que la Justicia, por alguna razón, opta por no actuar con la drasticidad de las problemáticas suscitadas?

Concluimos nuestra visión Editorial repreguntando: el instituto donde la menor fue internada en terapia intensiva, ¿no elevó ante la Justicia Ordinaria un informe exhaustivo respecto a la presumible intoxicación de una menor con drogas de diseño y alcohol en un local bailable del Puerto?

 

Y cerramos preguntando: ¿actuará al menos “de oficio” la Comuna para, primariamente, proceder a controles rigurosos en cuanto a en qué condiciones normativas se llevan a cabo fiestas con menores en salones o locales de la Capital entrerriana?

 

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