Fugaz temporal estremeció Mar del Plata

A las cinco de la tarde se hizo se noche. En muy pocos minutos, una tormenta eléctrica que llegó desde el sur golpeó Mar del Plata con fuertes vientos y lluvia, y granizo en algunas zonas. A los turistas los encontró desprevenidos en la playa cuando hacía 28 grados, y en algunos barrios hubo calles anegadas y caída de árboles.

 

Las paradas de colectivo del boulevard marítimo se llenaron de turistas envueltos en toallas que evitaban caminar debajo de la lluvia y del granizo que duró algo menos de diez minutos, pero sonó fuerte sobre los capots de los autos.

 

En medio de la lluvia, el museo MAR de esta Provincia tuvo un 30 por ciento más de visitantes que su promedio diario de 1.300 personas. “Aún sigue entrando gente”, dijeron desde la institución: hasta allí llegaron varios de los que huyeron de la playa apenas vislumbraron el peligro que podía implicar una tormenta eléctrica.

 

El Servicio Meteorológico Nacional había emitido un alerta unas horas antes, que hablaba de tormentas localmente fuertes con abundante caída de agua, granizo, ráfagas de viento e importante actividad eléctrica. El pronóstico se cumplió pasadas las cinco de la tarde. Quienes la vieron venir, viendo el cielo gris plomo desde el sur, fueron alejándose de la costa rápidamente, pero prácticamente no dio tiempo y a muchos lo encontró en la calle. La Municipalidad, a través del área de Defensa Civil, había pedido a los vecinos no salir durante la tormenta.

 

Según Rodrigo Goncalves, titular de Defensa Civil de esta ciudad, no hubo reportes de heridos y, dado que aún llueve, aún no está estimado cuántos milímetros cayeron en La Feliz.

 

Sí hubo caídas de árboles: en el cruce de las calles Libertad y Misiones, y también cerca de la vieja terminal de micros, en Gascón y Lamadrid, donde un árbol cayó sobre dos autos -al más cercano le destrozó el parabrisas y le abolló el techo-.

 

Apenas las primeras nubes oscuras cubrieron el cielo, las calles que hacen salir de la playa se llenaron de autos: algunos de ellos se refugiaron del granizo debajo de los árboles, aún a riesgo de que les cayera alguna rama.

 

Una hora después, con algunas ramas de árboles desparramadas, calles anegadas en los barrios y cables caídos, lo que perjudicó el suministro de energía en ciertas zonas, lo peor de la tormenta había pasado. Continuó lloviznando, y la temperatura había bajado 12 grados.

Foto: Gentileza Fabián Gastiarena – Clarín.-