Fiestas de la Primavera y del Estudiante: hora de activar mecanismos dinámicos contra la Inseguridad

Mientras que el comisario inspector Raúl Menescardi, subjefe de la Departamental Paraná de Policía, declaró formalmente que no hubo incidentes mayores y puntualizó escasas contravenciones en el marco de las fiestas por el Día de la Primavera y del Estudiante, en el 911 aseguraban esta madrugada que hubo numerosos incidentes delictuosos, en especial, arrebatos de carteras, mochilas y celulares, de modo especial en El Plumazo y áreas circundantes.

 

Cerca de las 5 de la madrugada nos comunicamos con el 911, para evaluar pasos a dar respecto a un arrebato sufrido por uno de los jóvenes integrantes de la Familia de Cuestión Entrerriana.

Una muy cordial y respetuosa agente nos comunicó que la exposición del hecho debe radicarse en la Comisaría 14ª, lindante a la Escuela de Policía “Salvador Maciá”.

 

De igual modo, nos confirmó que han sido varias las acusaciones en cuanto a episodios de sustracciones dentro de El Plumazo y en sectores adyacentes, por lo cual el personal a cargo del Operativo debió redoblar esfuerzos para no solo contener a los damnificados sino también propender a otorgar pronta y eficaz respuesta con dispositivos “rastrillos” para dar con los malvivientes.

Asimismo, el principal perjudicado por la “sutil” ratería, nos contó que fue tratado muy amablemente por uno de los uniformados al informar del hecho, pero no se le tomaron datos en dicha sede, invitándolo a que formalice ese rito, como nos dijeron en el 911, en dependencias de la Comisaría 14ª.

 

Ya estamos en el Siglo XXI. Los avances tecnológicos están a simple vista. Las comunicaciones trascienden límites insospechados. ¿No llegó la hora de un abordaje integral en el mismo lugar de los sucesos? ¿Cómo puede pretenderse que jovencitos dejen El Plumazo, y transiten esas calles despobladas hasta la Seccional contigua a la Escuela de Policía sin la más ínfima seguridad de llegar a destino sanos y salvos a la madrugada?

Cada uno es libre de trasladarse como quiere y como puede. De eso no hay dudas. Hay jóvenes que andan en vehículos particulares, y están los que se movilizan en remises o taxis. También están los que van en cole y no faltan los que ahorran el centavo y se van a pie.

 

Por consiguiente, la Policía de Entre Ríos debe guardar celo en esta tramitación de cualquier clase de denuncia, evitando pasos burocráticos y que hasta podrían implicar mayor peligro aún para los afectados, circunstancia que al fin de cuentas favorece hoy a los malvivientes, logrando tiempo para proseguir con sus fechorías y retirarse del páramo con jugosos botines sin ser detenidos.

¿Qué mejor entonces lograr un amparo legislativo para la implementación de oficinas móviles que tomen denuncias/exposiciones de hechos delictuosos, y se instrumenten de inmediato los recaudos consecuentes?

 

Nadie duda de los buenos oficios de nuestra querida Policía entrerriana. Nadie pone en discusión los valores, los principios y la capacidad de nuestra bendita Fuerza.

Pero sí quizás están faltando ideas y decisiones para encarar operaciones más ágiles y concluyentes en pos de aceitar mecanismos ya no solo de prevención sino de contundente actuación contra quienes han delinquido.

 

Vale la pena acotar algo… En la ribera del Paraná, muy cerca de El Plumazo, hay tradicionales colonizaciones de loables laburantes de la pesca, pintorescos personajes que hacen de esta tarea un arte. Hay familias enteras que viven de la pesca y son parte del patrimonio ribereño paranaense.

Ahora bien, todos sabemos que también hay asentamientos de emergencia donde conviven un mix de indigentes, de personas radicadas en precarias condiciones de habitabilidad y en esa aciaga mezcla surge lo coyuntural de brotar inequívocas presencias de malhechores.

¿No puede establecerse un control excepcional en esta clase de jornadas para impedir cualquier clase de amenaza latente de ataques “piraña” acometidos por esta clase de bandidos?

 

Es obvio que, los rufianes y despreciables punguistas no tienen reservada una clase social predeterminada o hábitat concreto. Hay de todo. Hasta en los más “nobles” círculos societarios hay “amigos de lo ajeno”, pero nos referimos a la potencial inminencia que puede resultar una valla “asegurada”, un límite, logrando así el personal policíaco poner atención mayor en otra clase de rapacerías.

 

Vaya nuestro reconocimiento, sostenemos, al proverbial respeto de quienes atienden el 911 y sobre todo a la laudable franqueza, en épocas donde es cada vez más difícil hallar respuestas sinceras.

Sería bueno entonces que, al cabo de la jornada, desde Jefatura brinden un informe completo, pormenorizado del real saldo de la festiva velada pues tenemos la sensación que la información preliminar otorgada a colegas de La Voz y de El Once, ha sido incompleta.