El papa sorprendió al Gobierno y a la Iglesia al anunciar que no vendrá

Consciente de la inmensa expectativa y de la seguidilla de versiones sobre su supuesto viaje al país el año próximo, el Vaticano salió a aclarar que no está prevista ninguna visita del Papa en 2018. “El Papa no va a ir a la Argentina en 2018, no está previsto que viaje a su país el año próximo”, confirmó el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede y vocero papal, Greg Burke.

 

Muy escueto y evidentemente cumpliendo órdenes de su jefe máximo, el papa, Burke, que meses antes se vio obligado a desmentir noticias difundidas en nuestro país sobre este supuesto viaje, para explicar el motivo de la postergación se remitió al videomensaje que Francisco envió a fines de septiembre de 2016, en el que anunció que no iba a poder ir a su madre patria este año.

 

En ese mensaje, el pontífice había reiterado el afecto por su país, al asegurar que “para mí, el pueblo argentino es mi pueblo, ustedes son importantes, yo sigo siendo argentino, yo todavía viajo con pasaporte argentino”. Había pedido a todos ponerse “la patria al hombro” y había llamado a trabajar para lograr “esa cultura del encuentro que supera todas estas culturas del descarte que hoy en el mundo se ofrecen por todas partes”.

 

Hasta ahora, para 2018 está confirmado el viaje a Chile y Perú, del 15 al 21 de enero, recordó Burke. Por otro lado se espera que en agosto el Papa viaje a Dublin, Irlanda, para el Encuentro Mundial de Familias, y se especula con viajes a África y la India, que debió posponer este año. En enero de 2019 viajará a Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud.

 

El fantasma de la polarización

 

Más allá de que es un hecho que el Papa tiene una agenda en el Vaticano más que cargada -en octubre de 2018 habrá un sínodo en el Vaticano sobre los jóvenes- e invitaciones desde varios países del mundo, fuentes de la Secretaría de Estado aseguraron a LA NACION que “no están dadas las condiciones para que el Papa viaje a su país, debido a la polarización política reinante”.

 

En una entrevista que concedió en agosto último a La Voz del Interior, el arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina y prelado muy cercano al Papa, explicó con el mismo argumento el porqué de la retrasada visita. “Algunas de las cosas que él dice, algunas de sus preocupaciones, son malinterpretadas. La Argentina está pasando por un momento de excesiva polarización y crispación, y se teme que su presencia pueda ser utilizada para exacerbar aún más esta división”, dijo “Tucho” Fernández.

 

Coincidió el sacerdote jesuita José Luis Narvaja, sobrino directo de Jorge Bergoglio, quien en una entrevista con Infobae, también en agosto, consideró que “la visita a la Argentina, en un momento en que tratarían de usarlo como sostenedor de una de las partes, no le interesa al Papa, porque eso destruiría su propósito político de unidad”.

 

En lo que apareció como una falta de sintonía entre el Papa y los obispos argentinos, el lunes último el arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, al margen de una conferencia de prensa para la presentación de la peregrinación a Luján, dijo que “estamos próximos” a una visita del papa Francisco. Para desdramatizar la inmensa expectativa que rodea la postergada visita, Poli también recurrió al humor. “La Santísima Trinidad es el gran misterio de la Iglesia, el otro misterio es cuándo viene el Papa. A todos lados que vamos nos preguntan por su visita”, bromeó.

 

Antes, también el presidente del Episcopado, José María Arancedo, que estuvo con Francisco en su reciente viaje a Bogotá y Medellín, alimentó la expectativa. “Él tiene ganas de venir. No hay fecha ni agenda. Pero entiendo que para el próximo año es posible. Me lo dijo en oportunidades anteriores, lo hemos invitado, incluso, con una carta firmada por todos los obispos. Pero él siempre nos dice: «Espérenme un poco, tengo una agenda muy cargada». Son sus tiempos y uno los respeta. Vendrá cuando él crea que es el momento oportuno. Siempre tratará de ser instrumento de paz”, dijo Arancedo.

 

En este marco, y vista la creciente expectativa por un viaje nunca anunciado ni confirmado oficialmente, el Vaticano, por orden del Papa, quiso salir a aclarar las cosas.

 

Lo cierto es que, aunque Francisco no viajará a la Argentina en 2018, sí visitará el país en noviembre próximo su “canciller”, el arzobispo Paul Gallagher, quien aceptó una invitación que le había hecho en abril pasado la ex canciller Susana Malcorra, según pudo confirmar.