Dólar, inflación, devaluación, tasas por las nubes… ¿No deberían reunirse AdC, clubes de Liga Nacional y Argentina por tan aguda crisis?

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- No es un disparate sugerir que la dirigencia del básquet profesional argentino se reúna en las próximas horas para debatir acerca de la conveniencia de jugar las próximas temporadas con extranjeros, teniendo en cuenta el valor del dólar y la crisis económica-financiera del país, con crecientes cierres de empresas/comercios, despidos a granel públicos y privados y un ajuste monstruoso que pone en riesgo más fuentes laborales. ¿A todos los clubes les cierran las cuentas de aquí a mayo/junio del 2019? ¿Todos tienen compromisos sellados legalmente con sus sponsors?

 

Por primera vez, en muchos años, los gobiernos provinciales y municipales pareciera que comienzan a sincerarse respecto a la inversión de fuertes sumas de dinero en el deporte profesional y ya no es un secreto que las cifras se han distorsionado peligrosamente, creando zozobras varias.

No son pocas las autoridades de provincias y comunas que han advertido a las entidades sobre el ajuste forzado desde Nación o Gestión Macri. Y si bien, los programas o planes de subvención inicialmente han sido reconfirmados “de palabra” o con entrega de aportes pendientes, el adaptar o amoldar números acordes a la consigna presidencial de ceñir o encajar economías para cumplir metas presupuestarias, es un hecho.

 

Sabemos que hay plazas en las cuales el Gobierno es fundamental, pero… ¿cómo seguir ajustando en Salud, en Educación, en obras y hasta en Seguridad, cuando se “auxilia” a clubes que manejan números de fantasía pese a la crítica coyuntura social?

El fútbol sigue siendo -hasta ahí no más…- un “negocio” lucrativo para diferentes estamentos, pero el básquet, salvo raras excepciones, solo ha dado óptimos beneficios para jugadores “estrellas” o Niveles “A-1/A-2”, ídem para entrenadores con esas jerarquías, árbitros y un puñado de agentes.

 

Mientras que el resto integra un mercado donde NO SE VIVE MAL, se gana mucho mejor que cualquier empleado de comercio, del Estado, y hasta ciertos profesionales independientes de diferentes ramas (carreras), pero debemos alertar que sin ese apoyo gubernamental/empresarial todo se irá complicando, y MUCHO.

Peor todavía; insistimos, todo se decantará negativamente cuando los auspiciantes sientan que ser sponsors es una carga pesada por los vaivenes de una economía turbulenta. Ni hablar, para los equipos con campañas adversas.

 

La Liga sabe de estos avatares, de estas vicisitudes, pero sería un gesto de extrema soberbia no discernir que NUNCA la Liga Nacional manejó los salarios que hoy se exigen, y que incomparables son aquellas épocas en las que durante la Serie Regular los estadios no lucían tan vacíos como en los últimos años, en los cuales solo hubo bonanza en etapa de Playoffs.

Los profesionales ganan MUCHÍSIMO MÁS que en los ‘80/’90/ o arranque del Siglo XXI. Y hasta las pretensiones en cuanto a CONDICIONES diversas se han exacerbado a límites insospechados, chocando con la paradoja que sobran los casos de clubes que descuidan la conformación de un Cuerpo Médico estable y un abordaje SERIO de lo que atañe a prevención y tratamiento de lesiones, o sin ir más lejos, revisaciones exhaustivas sobre todo a los foráneos.

 

Sin dudas que hay excepciones loables, pero abundan los ejemplos de contradicciones insólitas.

O, por continuar ejemplificando, ¿cuánto cuesta abrir un estadio?

 

Revisemos… Árbitros (no olvidar que la 2ª Categoría sumará un juez más…), comisionados, integrantes de mesa, seguridad privada o adicionales de Policía, controles diversos, animación/locución, luz, gas, agua…

¿Y los gastos mensuales de conservar un gimnasio apto, con el cuidado pertinente de sus dependencias secundarias (vestuarios, local, visita, autoridades)? ¿Y los viajes? ¿O se olvidan que el combustible acaba de subir y las empresas de transporte ya no saben qué hacer para no quebrar?

 

A propósito… ¿Cómo quedó el convenio con Aerolíneas? ¿Alguien nos puede contar?

¿Y el alquiler de propiedades, expensas, gastos distintos de servicios por cada jugador contratado? ¿Y los hoteles? ¿Y la gastronomía?

 

¿Y los estudios médicos (una resonancia sin obra social o prepaga representa un costo exorbitante, ni hablar del costo de medicamentos…)?

Obviamente que si nos ponemos a detallar lo que cuesta armar un plantel y cuerpo técnico minuciosamente, no paramos más.

 

Miren Liga Argentina… Ni siquiera se sabe cuántos equipos la jugarán y/o cuál será el sistema de competencia. O sea… se armaron la mayoría de los clubes que han dado el okey, sin tener -como mínimo- la confirmación de kilómetros de viaje, ¡una locura!

Ya en Segunda División se conoce que al menos en la temporada venidera NO HABRÁ DESCENSOS y con semejante panorama es un paliativo.

 

Pero si bien sabemos que en LNB hay clubes subvencionados por empresarios calificadísimos (como Marcelo Tinelli) que alguna clase de negocios logran ejecutar, o por políticos poderosos en sus feudos y hasta por gremios/sindicatos, no dudamos en presagiar que la mayor parte de los protagonistas de LNB y Liga Argentina sufrirán sensiblemente los irregulares o hasta caóticos números de sus arcas.

¿Y ahí qué dirán la Asociación de Jugadores o ATEBARA cuando los incumplimientos o los contextos sean dificultosos?

 

Es REAL, innegable que ya casi el Mercado de LNB está cerrado y que un alto porcentaje de plazas foráneas se cubrieron y ya entrenan en cada institución, o que la Bolsa de Trabajo casi se quedó vacía. Pero aun así se está a punto de reverse los pasos a dar.

Cualquier erudito, ilustrado en finanzas, debería insinuar al menos que es imprescindible reunirse URGENTE y evaluar qué es lo más conveniente.

 

Son más de tres décadas con profundos e inmortales momentos duros, funestos, amén de páginas gloriosas. La dirigencia argentina sabe que el trance atravesado por la República es uno de los más complejos y dramáticos en la historia socio-económica del país.

¿Para qué hipotecarse? ¿Para qué comprometerse con juramentos al límite de lo cumplible? ¿No estaría bueno que UNA VEZ, los dirigentes de la AdC den el ejemplo y PROPONGAN esa Asamblea Extraordinaria dilucidatoria?

 

Esperamos esa REACCIÓN que hasta podría ser insinuada por técnicos, jugadores, árbitros, representantes propendiendo a evitar futuras rupturas porque cada uno “cuidó su quintita”. Conservamos la fe. No nos desilusionen.