Desafío mutuo: Hierro candente tomará Cachi Bonell en Echagüe

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- Capacidad le sobra. No solo es un estudioso. Es un apasionado. Un luchador del básquet. El desafío grande le llega quizás en el mejor momento, por edad, de un técnico. Ya no es un pibe, tampoco los 50 y pico lo encuadran entre los “Veteranos”. Sin dudas que es uno de los técnicos más ilustrados de la provincia. Pero de la teoría a la práctica hay un trecho pronunciado. Oscar Bonell acaba de aceptar un enorme reto: firmó su primer contrato como head coach de un plantel profesional. Y nada menos que en Echagüe, “su” club.

 

Es el examen de mayor rigor en su fecunda historia como entrenador semi-profesional. Si bien la mayoría de sus desempeños contaron con honorarios, hablamos de una responsabilidad superior, mercado en el cual se deben rubricar contratos amparados legalmente ante una Asociación que certifica y de alguna manera garantiza los mismos.

Pero el reto es mayor al pasar a ocupar una butaca en la cual pocos dejaron huella indeleble positiva.

 

Oscar “Cachi” Bonell será examinado por sus dirigidos, por las autoridades y por el exigente y fiel hincha de un club que supo estar en Primera, que supo proyectar grandes jugadores pero que desde hace muchos años pena entre fracasos competitivos y fugaces sueños o ilusiones.

Echagüe es un “grande” pese a la falta de títulos. El solo hecho de su presencia ininterrumpida en el Circuito de Liga, le confiere ese derecho a sentirse y ser concebido como una de las instituciones más prestigiosas del mapa histórico del básquet argentino profesionalizado.

 

Y la lista de técnicos es vasta. Y la lista de decepciones es amplia. Por eso Bonell asume un riesgo crucial en su vida deportiva. Sucede a otro técnico que pasó por la entidad con honda pena y nada de gloria, acertando a lo sumo en creer en el pibe de Sionista (paradójico…) Arik Levín.

Pero en verdad pasa a ser heredero de Barsanti, de Najnudel, de Maffei, de Amden uno por uno elocuentes responsables que la senda del progreso haya tomado rumbos equivocados en los recientes años pasados.

 

Tal vez eso sea un bálsamo pues a lo sumo puede incurrir él mismo en no rectificar la brújula y volver a las viejas fuentes del trabajo a mediano y largo plazo. ¡Para eso estaba la temporada con el No Descenso!

Aunque es obvio… Inevitable sugerirlo… El plantel actual lo armó Beltramo. No lo armó la dirigencia. Los directivos, como ya es habitual, dijeron “hay esto” (en materia de fondos…) y a partir de allí surgió el condicionamiento para elegir jugadores dentro de ese presupuesto.

 

Y el propio Beltramo admitió que la selección la hizo él. Por consecuencia, ¿qué actitud tomarán los preferidos por el técnico saliente?

Guste o no guste lo que vamos a expresar, Bonell no es un técnico muy carismático que digamos… Más bien es un entrenador rigurosísimo, de pocas pulgas. No es marketinero, no sabe venderse, es esquivo a los flashes, a las notas, y hasta a la confidencia con todos los que lo rodean.

 

Por lo tanto, no es descartable suponer que ya desde el vamos el grupo puede estar incondicionalmente con él en pos de intentar salvarse, o el calvario será terrorífico para ambas partes, con el leal simpatizante exigiendo que se vayan todos.

Bonell deberá revisar qué pasó con Travele Jones, evaluar si conviene que siga un poco entendible Eric Frederick, estudiar la situación física de un Franco Barroso que se lesiona más de lo que juega, y analizar meticulosamente si de aquí en más realmente vale la pena descontar puntos con los de arriba o comenzar a sentar las bases para la temporada 2019/20 sin presiones pero HABLANDO CLARO con la gente.

 

En una Liga Argentina de nivel patético, creemos que con dos o tres ajustes y estableciéndose una respetuosa relación entre equipo y flamante DT, se podría especular con un repunte e ingreso a Playoffs para ver qué pasa.

El punto en cuestión es verificar de igual modo si la dirigencia tiene controlado el aspecto administrativo, dándole a sus profesionales TODO lo que necesitan. De no ser así, Bonell se hizo cargo de un barco no solo a la deriva sino también con escasas provisiones (y previsiones…).

 

Otra para repensar… ¿Cómo terminó Cachi con el básquet amateur del AEC? No olvidemos que tuvo a su cargo la Cantera (salvo que nos falle la memoria) y tenemos entendido que hubo encontronazos por su personalidad.

¿Cómo entonces apostar al mediano/largo plazo cuando en Formativas/Menores/ y Juveniles hay un antecedente reciente de cortocircuitos o de relaciones truncas?

 

Insoslayable consignar que Bonell anduvo por Santa Rosa de Santa Fe, y los murmullos desde la vecina orilla no fueron ultra satisfactorios, apuntando tóxicamente también a su carácter.

En fin… Cuestionarle su prolijidad, su entrega al 100 %, su idoneidad, su seriedad como laburante sería una afrenta. No lo merece.

 

Trabajo va a sobrar. El punto neurálgico es saber cuánto podrá asimilar el golpeado jugador su doctrina donde la disciplina es primordial.

Y hete aquí un factor primordial: un jugador bien pago, bien alimentado, bien dormido, bien tratado de sus molestias o lesiones, que viaja en condiciones impecables, que entrena sin dificultades… QUE VIVE BIEN… es un profesional a gusto que sabrá entender el cambio.

 

Lo que no sabemos es cómo está hoy Echagüe. O mejor dicho… Lo que sabemos NO ES positivo. Y por ahí estaría buenísimo que salgan sus dirigentes a la palestra y nos cuenten oficiosamente cómo está todo en el plano de cumplimientos contractuales.

Que Echagüe NO ESTÉ BIEN no nos sorprendería.

 

Hay MUCHOS equipos de Primera que pagaron solo dos sueldos y podemos hablar aún más de sus incumplimientos pese a las cifras que se barajan.

Pero eso no es excusa. Ahora… estaría extraordinario que Cachi le cuente al hincha especialmente cuál es su idea, su postulado y a partir de allí podremos juzgarlo con mayor profundidad. Lo demás, es especulación pura.

 

Como de por sí ya es una hipótesis justipreciar o calcular cómo se llevará con los árbitros que no lo tienen entre el grupo de avezados entrenadores de Segunda, o más específicamente, cómo podrá coordinar con su cuerpo técnico mutar la metodología futura de labores.

Es obvio… le deseamos lo mejor a Oscar Bonell, pero no podemos callar nuestras dudas, al menos hasta que él se atreva a decir lo que debe decir, sin rodeos, sin vueltas.