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De un total de 30 empresas de electrónica en Tierra del Fuego, hoy quedan sólo 4 en pie y operativas

“A ningún presidente brasileño, norteamericano o alemán, de derecha o de izquierda, se le ocurriría bastardear una industria clave para el futuro como la industria electrónica”, afirma con furia la gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone. Sus palabras tienen un claro destinatario: Mauricio Macri, quien critica con dureza a la industria fueguina. Más aun, le endilga el haber dilapidado multimillonarios fondos para un resultado final muy pobre -el mero ensamble de piezas importadas- y la responsabiliza por la falta de avances concretos y escasos desarrollos de valor agregado.

 

Macri lamenta que en Ushuaia “haya un único muelle” para cruceros, una inversión a la que catalogó como “menor” frente “a los millones destinados a subsidios para tener una industria armando celulares”.

 

Para el Ejecutivo, esa zona del país “reúne trabajo necesario y genuino para la logística de la Antártida y toda la pesca”. Con esas palabras, deja claramente expresada su visión sobre el futuro del polo austral.

 

Concretamente, considera que debe convertirse en un hub exportador de alimentos y que tiene que abandonar la idea de producir tecnología, al no tener la escala suficiente, ni generar innovaciones disruptivas a nivel global, ni poder competir con la mano de obra barata de países asiáticos.

“Son lamentables las palabras del presidente. Con total desprecio por la industria electrónica de nuestra provincia, habla de los costosos subsidios que van destinados a fomentar la industria y que podrían ir a otras obras”, se defiente Bertone desde su teléfono iPhone que, por cierto, no sale de las líneas de montaje fueguinas.

 

Más galpones abandonados

 

La pelea entre ambos mandatarios se da en un contexto muy particular: es el peor momento que atraviesa el polo, cuyo sustento normativo es el régimen de promoción industrial relanzado en épocas de Cristina Kirchner, allá por 2009.

 

En la isla, prácticamente todas las variables se mueven en terreno negativo, comenzando por los volúmenes de producción y niveles de empleo, que quedan reflejados en la cantidad de compañías que ya han tenido que cerrar sus puertas.

 

Numerosas empresas con sus líneas de montaje -de las que antes salían televisores, celulares, aires acondicionados o computadoras- quedaron convertidas en galpones completamente vacíos y abandonados.

 

Un relevamiento realizado por la Unión Obrera Metalúrgica en Ushuaia y Río Grande, al que accedió iProUP, pone cifras al asunto:

 

– Unas 10 firmas que formaban parte de este polo productivo ya dejaron de operar

 

– Otras 10 están con suspensiones totales o parciales

 

– Apenas 4 mantienen relativa normalidad, remarcan desde el sindicato

 

El principio de esta ola de cierres comenzó cuando, al inicio de la gestión de Cambiemos, el Gobierno modificó las condiciones del programa Conectar Igualdad, llevando a la firma IFSA –que producía portátiles­­– a una situación de crisis.

 

El panorama se vio agravado cuando, a comienzos de 2017, una medida oficial eliminó los aranceles a las importaciones de notebooks para promover una fuerte baja de precios en la plaza local y la mayor competencia del exterior

 

El directivo de una compañía líder advierte a iProUP que nada de esto se terminó cumpliendo: “Por la devaluación y las altas tasas de interés, las ventas internas se terminaron desplomando. Hoy día, casi el 90% del mercado está copado por dos marcas y la oferta de modelos es paupérrima”.

 

– Al ocaso de IFSA, que desarrollaba PC de la línea BGH Positivo, se sumaron otros nombres:

 

– Uno de ellos es el autopartista Visteon (fabricaba lavarropas)

 

– Otros dos son Leanval y Telecomunicaciones Fueguinas (celulares)

 

– También dejó de operar JO&ED (TV y microondas)

 

– Al desplome se anexó Interclima (aires acondicionados), del Grupo Mirgor

 

– También quedó inoperativa Foxman (aires acondicionados): fue tomada por operarios que salieron a vender equipos para mantener a sus familias

 

– A la debacle se sumó Audivic (TV y equipos de aires): cerca de 70 empleados están tratando de convertirla en una cooperativa

 

– KMG Fueguina acaba de cerrar sus persianas: tenía la licencia para producir artículos Kodak, incluyendo celulares

 

– Según la UOM, otras 10 compañías están al borde del abismo y operan con suspensiones

 

– Otro caso resonante es BGH: de 1.800 empleados (año 2013) hoy quedaron menos de la mitad (800)

 

– Carrier es otro “peso pesado” que sucumbió: de casi 500 trabajadores (2013), ahora se cuentan menos de 200

 

Alerta por el empleo

 

En este contexto, fuentes de la UOM indicaron que “solo cuatro del total de empresas electrónicas de la provincia operan con la jornada completa”, si bien están utilizando apenas el 40% de la capacidad instalada, en promedio.

 

Todo esto se tradujo en que el nivel de empleo de la isla hoy sea el más bajo en una década. Concretamente, según el último reporte de la UOM, hay unos 6.173 empleados en el polo electrónico. De ese total, ocho de cada diez están contratados y el resto es personal temporario.

 

Para ponerlo en perspectiva, en noviembre de 2015, antes del colapso, bajo este régimen industrial llegó a haber más de 14.100 personas. Es decir que, en poco más de cuatro años, se recortaron cerca de 8.000 empleos, un derrumbe cercano al 60%.

 

A esta cifra se suman más de 1.000 puestos perdidos en otros sectores industriales, también en la isla, como el textil o el autopartista. El agravante es que esta información, que acaba de conocerse, corresponde al cierre de febrero.

 

“Estamos esperando las nuevas declaraciones juradas de las empresas y, para el dato de marzo, esperamos que el número sea bastante más bajo, debido a la gran cantidad de retiros voluntarios que hubo en ese mes”, alertó otra fuente que pidió estricto off the record.

El hecho de que se hayan perdido 8.000 puestos en tan poco tiempo llevó a una crisis social difícil de sostener.

 

“Estamos viendo que hay una fuerte emigración desde la isla hacia el resto del país. Muchos de los que se quedaron sin trabajo, al no encontrar dónde reubicarse, decidieron regresar a sus provincias de origen o hacia los lugares donde tienen familiares”, recalcó la fuente.

 

En otro orden, también criticó a la gobernadora Bertone: “Durante su gestión convocó a una sola reunión multisectorial en defensa de la industria fueguina”.

 

Flojas proyecciones

 

Fuentes de AFARTE aseguraron que observan el panorama con suma preocupación. “Todavía no hemos visto ningún indicio de que la situación económica comience a repuntar. La demanda está amesetada. Por el momento no hay demasiado optimismo”, graficaron.

 

Las expectativas en el verano hablaban de una mejora esperada para abril. Pero ahora, con un dólar volátil y el cronómetro de las elecciones en tiempo de descuento, ninguna empresa hace proyecciones positivas.

 

Por el contario, las compañías que quedan en pie están recortando fuertemente sus metas de producción:

 

– Televisores: apuntan a fabricar 2,2 millones de LED, exactamente 1,1 millones de unidades menos que en 2018, al tiempo que es la cifra más baja desde 2009

 

– Celulares: la pauta es llegar a los 7,5 millones de equipos, 400.000 menos que el año pasado y el peor registro desde 2010

 

– Aires acondicionados: se prevén 850.000 unidades en 2019, frente a 1,2 millones de 2018. Como en los anteriores casos, se trata de la peor cifra en una década

 

Sin perspectivas de mejora para el consumo, con un dólar que no ofrece certidumbre y con un proceso eleccionario a la vuelta de la esquina, Tierra del Fuego asiste a su momento más crítico desde que el anterior Gobierno lo relanzara.

 

Hay diez plantas cerradas. Y nadie se atreve a asegurar que esta cifra no se amplíe en los próximos meses.