Con Beltramo, Echagüe apostó “a un pleno”

La dirigencia de Echagüe sigue aferrada a una tesitura… “Jugar con fuego”, o en la jerga “casinera”, apostó “a un pleno y lo coronó”. Contrató a un Daniel Beltramo que venía de ser despedido de Unión por la discreta campaña al frente del “Tate”, siendo blanco predilecto de ácidas críticas por parte de hinchas y prensa santafesina.

 

Beltramo es un entrenador cordobés nacido en la tierra del ex internacional Diego Osella, con pasos por San Isidro de San Francisco y la precitada institución de la vecina orilla. Fue asimismo, asistente en España del magnífico Rubén Magnano y supo adiestrar el “Semillero” de Atenas.

 

Su currículum no expresa logros encomiables en Segunda División, y las posturas acerca de sus aptitudes como actitudes, reparte muy gratos perfiles y a la vez reprobaciones categóricas.

Nadie discute, coincidentemente, su conducta laboral en cuanto a dedicación profesional.

 

No hay objeciones respecto a su responsabilidad.

En verdad, hay consenso unánime sobre su dedicación impetuosa a cuidar cada detalle de la fajina diaria y la diagramación de la planificación propia como el cuidado o revisión de las bondades, carencias y deficiencias ajenas.

 

Lamentablemente debemos expresarlo: es algo cáustica la imagen que se nos ha otorgado en cuanto a su relación con dirigidos, con la prensa y hasta con la dirigencia ante circunstancias desfavorables.

Seremos elegantes… La conclusión sería que es uno de esos técnicos que ponen mucho énfasis en lo que atañe a su competencia, a lo que él hizo, pero que no vacilaría a la hora de descargar cierto grado de compromiso en los presuntos desaciertos del resto. Sostenemos… NO ES NUESTRA CONCEPCIÓN. Para nada. Lisa y llanamente, es lo que se nos ha confiado y/o lo que se ha reflejado en medios colegas.

 

Recordamos en nuestro caso que supimos ponernos en contacto con él en septiembre del 2016, para proponerle la observación de unos chicos de nuestra ciudad. Saldo insatisfactorio. Dos de ellos hoy están en el Club Estudiantes de Paraná y uno abandonó el básquet. Nos hubiese gustado que tenga otro gesto, en lo que atañe a formalidad, pero… Por ello, nuestra única experiencia nos dejó un vacío.

 

Con plena franqueza, no podemos establecer un juicio de valor profundo ya que no es de esos técnicos con vastos pergaminos o proficuo palmarés, y al mismo tiempo deberíamos ahondar la visión en cuanto a la calidad de jugadores que ha dirigido, la potencialidad y medios disponibles de esos equipos y ni siquiera nos atrevemos a describir exhaustivamente su modelo de juego.

 

Sí creemos que es un férreo defensor de la defensa de riesgo en todo el campo como idea preferente estratégica y del juego de contraataque o de ofensivas más dinámicas, como si en su estancia en San Francisco hubiese mamado parte del estilo memorable del querido maestro Antonio Manno y su VE.DI.ME.

¿Impondrá ese sello en Echagüe? La respuesta elemental es: si consigue recuperar psicofísicamente a algunos valores que para Ignacio Barsanti eran insustituibles, y mueve el banco “enchufando” a todos, podrá ejercer ese patrón. Preparémonos para sufrir, para padecer nuevas lesiones si se persiste en la conducta administrativa de Barsanti; o tal vez se invierta la cantidad de minutos en el campo de ciertas piezas y se plasma una reacción adecuada producto del balance que debería ejecutarse en cuanto a transformaciones imprescindibles.

 

¿Se amoldarán Cornley y Summers a su filosofía? Sería fenómeno. Teniendo en cuenta que es un ferviente defensor del “juego independiente”, a esta altura de la temporada nos imaginamos que -intrépidamente- buscará explotar el talento individual a partir del concepto de juego, por consecuencia apostará arriesgadamente a los fundamentos singulares. En esa “lógica” ganan los foráneos.

La incertidumbre es si en tan breve lapso de aquí a los Playoffs o al quedar fuera de la Liga, no se atreve a modificar lo que hace rato se denota como tóxico, en una plena similitud con lo acontecido con Miguel Volcan Sánchez en Sionista.

 

Hete aquí el dilema… Echagüe ha fallado claramente en la ofensiva. O exhibió ofensivas muy estáticas, con acentuado abuso del pique, y por ende, esgrimió ataques predecibles y dependientes del virtuosismo particular de tal o cual inspirado, o cayó en la anarquía, en el desorden, en el confundir velocidad con vértigo y en llegar a cierres con las principales fichas extenuadas por todo el tiempo en cancha que se les otorgó.

 

Esto se resume en las estadísticas que se exhiben a través de la web oficial de la Asociación de Clubes, donde se vislumbra con elocuencia que -bajo la Era Barsanti- Echagüe ha desnudado notables carencias a la hora de atacar el canasto ajeno.

Y es irrefutable: la cantidad de pésimas decisiones y tiros mal seleccionados fueron producto de ataques deficientes, no de bondades estratégicas o actitudinales del adversario de turno.

 

No podemos, hoy, hablar con certeza del gusto o idea de Beltramo. Pero si nos atrevemos a presagiar que, cardinalmente, buscará imponer mayor dinamismo y presión a la defensa, confirmando la confianza en la versatilidad particular de cada jugador.

Ahora bien, ¿Cuánta fortaleza en lo psíquico hoy tiene Echagüe? ¿Cómo dejó Barsanti físicamente al plantel? ¿Cómo están las cabezas de quienes sufrieron su administración de recursos?

 

La dirigencia apostó fuerte con Beltramo. Pudo recurrir a un técnico que privilegie, que priorice lo emocional, lo anímico, lo mental, restando tan solo 8 fechas.

¿Es Beltramo el indicado? No arriesgamos vaticinio. Sí, admitimos, lo dudamos… Pero deseamos con firmeza que sea la solución.

 

Hoy Echagüe requiere más que nunca de una sagaz lectura de juego, precisión, paciencia y afrontar lo que resta con la más alta dosis de concentración, de abnegación, de entrega. Sin embargo, de manera trascendental, demanda una mejor onda moral, espiritual.

¿Tendrá Beltramo ese carisma, ese carácter, para transmitir otra convicción y hasta para cambiar el enrarecido “clima interno”, propio de campañas frustrantes, que ocasionan impotencia y sacan a luz egocentrismos inconducentes?

 

Entre los jugadores del básquet argentino se habla mucho. Más aún con la inmediatez de las Redes Sociales y/o de la altísima tecnología comunicacional. Cada profesional del AEC, desde el mismo momento de su asunción, ya sabe quién es Beltramo y cómo actúa con sus dirigidos, antes, durante y después.

Depende de la imagen que se tenga de él, podrá llegar o no con su mensaje.

 

Beltramo no armó este equipo No generó este pésima campaña. No obstante tiene en sus manos la posibilidad de conectar a sus nuevos dirigidos en un pacto central: que renuncien a sus intereses, a sus egos y comprendan que no solo se está a un paso del abismo, de un fracaso estrepitoso, sino más bien, que aún hay chances matemáticas de meterse en Reclasificación y arranque otra historia.

 

Si se entrase al menos a Cuartos de Final, se disimulará todo lo malo expuesto en Serie Regular y Beltramo seguramente será tentado a continuar.

Si se ingresara a Semis y/o hasta una Final, Beltramo será un héroe y los directivos se acreditarán la autoría de una gesta increíble.

 

Pero si en estas ocho fechas, no hay variantes, cúpula directriz, Barsanti y el propio Beltramo serán los responsables centrales de lo que resultará un fiasco inconcebible, amén de la cuota de responsabilidades de cada uno de los integrantes del plantel.

Pasado mañana, será el primer examen. Nada menos que ante Unión. Primer paso… ¿rumbo a la gloria, o con destino infausto?

Foto: Gentileza Archivo Diario Sports de San Francisco.-