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Clínica ESCO-CODITEP: un lujo haber disfrutado de Joan Plaza

Missed match, flash, slow motion, trap, pick and pop, bloqueo, rebloqueo, split y tantos conceptos más del básquet utilizó en su tan verborrágico como didáctico vocabulario  o terminología especializada, en tres magistrales jornadas, el español Joan Plaza. Fuimos anotando en nuestro bloc del celular diversos apuntes sobre expresiones vertidas ante el auditorio como en diferentes charlas que logramos presenciar con participantes o con algunos de sus pares oradores y de la impecable organización conjunta de Clínica ESCO y CODITEP. Las compartimos junto a postales imperdibles registradas en sus dos últimos módulos.

 

Sobre la vida del entrenador trazó una realidad dura en ciertos aspectos: “en navidades hace muchos años que no estoy en mi casa. Nuestra vida personal pasa casi a un segundo plano y hay muchos entrenadores que están divorciados porque es difícil mantener ese tono. Vienes de viajar, de jugar 3 partidos a la semana y cuando vuelves debes saber que hay una persona que ha estado sola en casa mucho tiempo, unos niños quien tenga niños y no puedes obviarlo para sacar tu mejor cara en casa, aunque es difícil. La gente se queda con que sales por televisión o que tienes un trabajo atractivo, pero es un sacrificio brutal porque yo me he perdido o he dejado de vivir muchísimas cosas por el baloncesto. No me arrepiento de ello, pero son peajes que pagas por estar donde estás. Creo que

todas las personas tenemos vocaciones al margen de nuestra actividad principal, porque no todo el mundo puede trabajar en lo que quiere. Tengo la suerte de que mi trabajo es el que había soñado desde pequeño. Me he preparado mucho y hoy disfruto de ello”

 

Asimismo, Plaza no renuncia a su pasado y cuenta sin tapujos que “para llegar hasta aquí, he pintado pistas descubiertas, vendido números de lotería, colgado redes, acompañado jugadores, convencido a padres indecisos e incluso dar clases a algunos de ellos para

que aprobaran las asignaturas, y me enorgullezco de ello. Es parte de un proceso que te hace madurar y valorar mejor donde estás. Me gusta la gente perseverante, gente como la que toca en el metro, que quizá tiene una carrera, pero prefiere dejarlo todo para ser músico”

 

Plaza también habló de sueños y procuró contagiar su perspectiva: “en mi libro recomiendo a la gente que viva sus sueños con intensidad, que se prepare para ellos, todos tenemos muchos y debemos hacerlo de una forma consensuada. No me conformo con lo que he conseguido hasta ahora. Deben asumir que las oportunidades son pocas en la vida y que hay que aprovecharlas al 100%. He visto caer torres muy altas de personas, aparentemente muy preparadas, que parecían alcanzar una cota, se durmieron y ahí se

quedaron. Eso es algo que yo no quiero que me pase a mí. Sueño con hacer feliz a quienes rodean, en dejar un buen rastro por donde pase, en aportar allí donde vaya, y dejar un rastro de buenas sensaciones”

 

Hoy, su próximo objetivo es llegar lo más lejos posible con el Zalguiris Kaunas, pero fue muy enfático al comunicarles a sus colegas sudamericanos: “sólo quiero las cosas que me merezco y se lo digo a mis jugadores muy a menudo. Quiero entrenar a un nivel altísimo para merecerme ganar los partidos, quiero trabajar más que nadie o lo más coherentemente posible para merecerme esas victorias y competir por ellas. He perseverado en todo momento y al final, no es el que el tiempo me haya dado la razón, pero creo que toda vez que las cosas no vienen fáciles en la vida, hay que estar preparado para superar obstáculos”

 

No titubeó tampoco en contagiarles a todos los presentes en el estadio del Centro Juventud sobre ésta experiencia de Clinics que “yo he procurado en mi historia como Entrenador aprender lo mejor o lo que se ajustaba más adecuadamente a mi filosofía. El resto es

compartible, debatible o discutible. Pero asimilé lo mejor para mi base, para mi estilo, para mi modo de ver el baloncesto. Aprendí a invertir mi tiempo y mis escasos ahorros en pro de un sueño. Costó muchísimo llegar a este nivel y por ello, y por quienes quedaron en el camino, me sigo preparando y aprendiendo para mejorar”

  

Coincidiendo con Néstor García sobre todos los ojos que se deposita en los entrenadores, Joan Plaza sintetizó: “en deportes de élite la gran diferencia con otros trabajos es que aquí pasamos exámenes públicos cada semana. Un empresario a final de año decidirá si echa a alguien si no ha dado beneficios, pero aquí te ponen a prueba semanalmente. Hay que concentrarse en el proceso, no en el resultado final”

 

En lo inherente a la autocrítica tuvo varias frases a lo largo del fin de semana. Una de ellas fue: “más allá de asumir que siempre hay cosas mejorables en todos lados, de nada sirve reprocharse nada. Es una pérdida de tiempo el auto-flagelarse. Sirven el análisis, la reflexión y hallar el tiempo justo para rectificar rumbos entregándose una y otra vez con cuerpo y alma a la misión acometida. También procuré ser más sincero conmigo mismo y me costó bastante”

 

A ello agregó: “No poseo varitas mágicas, pero si un gran nivel de compromiso, una búsqueda permanente de seleccionar el mejor personal para llevar adelante la empresa y las ideas claras de cómo sacar el máximo partido de un grupo humano”

 

Otro de sus dogmas transmitidos en lo humano trata de evitar ser ingrato, principio que invocó con firmeza a la hora de referirse a las relaciones interpersonales: “En mi casa me enseñaron a ser agradecidos con quien te da una oportunidad, con quien te da de comer, con quien te quiere”

 

Haciendo gala de una fe a toda prueba, enfatizó “Hay que ser optimistas, sacar la mejor lectura de la vida, jugar tus cartas de la mejor manera posible y, sobre todo, derramar que haciendo las cosas bien con buen rollo todo tiene premio. Todos debemos tener retos constantemente”

 

En lo relativo a la antinomia “más preocupación en el trabajo defensivo que en el ataque”, fue terminante (e híper inteligente): “Cuando de pequeños vamos al campo del parque a jugar, nunca nos ponemos a hacer desplazamientos defensivos, sino a tirar a canasta, y esto induce a todos a pensar más en atacar que en defender. Durante años he ido perfeccionando, no tan solo la manera de hacer defender a mis equipos, si no a saber venderlo o explicarlo bien a mis jugadores. Es prioritario ser un entrenador equilibrado y darle a cada aspecto del juego un balance pues con una formidable defensa y un flojo ataque solo conseguirás que te metan menos

puntos, ser quizás la mejor defensa de la temporada, pero seguramente no conseguirás concretar esa meta suprema que es ganar campeonatos. Por ello deben preocuparse, poner celo en la defensa pero no olvidar la trascendencia del ataque y que ambos resulten equilibrados. En cualquier caso, un entrenador debe adaptar su prioridad a la calidad y circunstancias que rodeen al equipo”

 

Cuando le citamos la palabra “selección” no anduvo con rodeos: “sería un honor, y más cuando muchos son los jugadores en quienes aporté mi granito de arena, para que llegarán ahí. Claro que soy consciente que hay muchos entrenadores nacionales capacitados para ese cargo.

 

Por último, entre tantos conceptos que fuimos anotando en nuestros apuntes del celular mientras la tarea fotográfica lo permitió, nos quedamos con una reflexión acerca de lo que Joan Plaza opina sobre los medios: “nosotros los entrenadores estamos expuestos a la crítica constante y debemos tener las espaldas anchas para soportar las opiniones provenientes de distintos sectores de la sociedad. Ello incluye especialmente a la prensa. Mi máxima es que respeto ampliamente los criterios especializados, el pensamiento subjetivo mientras se vincule a las características de un juego, o al funcionamiento de mi equipo o de los sistemas que empleo en mi trabajo. Es algo similar a lo que ocurre con mis asistentes. Seis ojos ven más que dos, e incluso algunas veces mis delegados y otros auxiliares, saben que pueden sugerirme cualquier cosa. Soy muy respetuoso de cada punto de vista aún en la discrepancia o en el disenso. No veo por qué razón un periodista debe siempre coincidir conmigo. No está bien. Creo que el baloncesto es un juego innovador, que siempre esta reciclándose. ¿Cuál es el argumento para rechazar que me critiquen si consideran mejor otros métodos o decisiones? Solo debo esperar que los análisis sean constructivos y con la debida formación. Me perturban a veces algunos pensamientos poco edificantes y

peor aun cuando se mezcla lo privado con lo profesional. Yo no vendo humo. Y lo demuestro trabajando. Nosotros los entrenadores debemos saber dialogar con los reporteros, saber explicar el porqué de un revés, como saber celebrar la victoria. Así, nuestro equipo transmitirá buenas vibraciones. La gente o la prensa me ha enseñado otra forma de ver las cosas desde el otro lado del espejo”

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