Publicado el 15/7/2012 a las 18:58

Clínica ESCO-CODITEP: liderazgo en Básquet, una agradable exposición de Chema Fernández

Clínica ESCO-CODITEP: liderazgo en Básquet, una agradable exposición de Chema Fernández

El fenómeno de liderazgo aún presenta variables poco investigadas y resulta fundamental para cualquier entrenador, profesor o personal que dirige a un grupo, el poder profundizar en la gestión del cambio y construcción de un entorno de conducción óptimo. Por ello, la organización de la Clínica ESCO-CODITEP incluyó una charla sobre éste tema tan puntual bajo disertación del Lic. José María Chema Fernández, desarrollada anoche en el Salón de Convenciones del Maran Suites & Towers con auditorio completo. Galería de postales exclusivas.

 

A fin de facilitar los procesos de trabajo en cada una de las funciones y el hecho de estar trabajando con el material más importante de toda estructura funcional, o sea personas, se hace imprescindible el recurrir a instancias de perfeccionamiento y capacitación que permitan establecer vínculos de efectividad suficiente en el logro de objetivos.

 

El basquetbol es una de las disciplinas que más adeptos tiene, producto de su dinámica, espectacularidad, precisión y creatividad, que sus jugadores manifiestan a través de las acciones técnico tácticas; de ahí que, como deporte colectivo, requiera de una gran coordinación y cohesión de todos los integrantes del equipo, con el objetivo de neutralizar las posibilidades del contrario y poder cumplir con éxito los objetivos para lograr la victoria.

 

Estas cuestiones cobran una gran importancia, porque como deporte colectivo y eminentemente táctico, estos factores posibilitan la obtención de elevados resultados, que serán manifestados durante la actividad competitiva, pero que sólo se forman durante todo el tiempo que el equipo tiene para prepararse a través de las sesiones de entrenamiento; elemento fundamental y estructural de la consecución de los objetivos planificados.

 

Precisamente es esto, lo que promueve a indagar en lo inherente a un mejor y mayor conocimiento de la estructura y funcionamiento interno, propendiendo a que las relaciones internas entre los miembros del equipo, los líderes y los guiados y entre los líderes, donde se incluye el entrenador, la interrelación ha de ser lo más perfecta posible, de tal forma que contribuye a la organización psicológica del colectivo, y aporte una mayor eficacia que consolide, las diferentes tareas a ejecutar por los deportistas para lograr la victoria.

 

Los estudios realizados sobre el liderazgo, señalan que un alto grado de cohesión, comunicación y relaciones interpersonales de un equipo deportivo, implica la unidad y la cooperación entre los mismos que componen un colectivo y siempre teniendo en la figura del líder, un eje fundamental del proceso de liderazgo, que llevará un peso importantísimo en la solución de los objetivos planificados.

En la conferencia del Lic. Chema Fernández, inicialmente se distribuyó un documento concomitante a la biografía del entrenador de hándbol  europeo, Valero Rivera quien ha conseguido seis Copas de Europa, cinco Recopas, una copa EHF, dos Supercopas de Europa, doce Ligas, ocho Copas del Rey y ocho Supercopas de España, todo con el Barcelona.

 

¿Cómo cosechó todo ello? Pues es muy simple: en su rol de líder convence, no impone. Da razones creíbles. Gestiona bien el error, lo comprende y lo corrige. Le rebela que alguien no sude la camiseta. Hay un enorme trabajo detrás de cada acción del equipo, pero se da pie a la creatividad. Contagia una gran fortaleza mental, existe disciplina en el grupo, pero que es bien asumida por todos porque forma parte de la filosofía que marca la madurez y el crecimiento humano y deportivo del equipo. Sus planteamientos son extrapolables no sólo a cualquier otro deporte, sino también al mundo de la dirección empresarial.

 

En una interacción permanente entre expositor y auditorio, se fueron desmenuzando cualidades y competencias del líder, tales como: saber desarrollar habilidades de dirección por medio de la motivación, bregar por un diálogo fecundo o enriquecedor, descubrir facultades, delegación de tareas, trato y/o relaciones con el plantel y dirigencia, apreciar situaciones y tomar decisiones, cómo superar coyunturas de crisis, mecanismos de persuasión, saber imponer reglas del trabajo en equipo, creación de ambientes altamente motivadores, positivismo y realismo, auto-superación, autoestima, paciencia y perseverancia, transmitir energías positivas sin dependencia del azar, exhibir inteligencia emocional aplicada, coherencia profesional, productividad, comportamiento motivacional y habilidades de negociación, inculcación de valores corporativos, cultivar una personalidad atrayente, interpretar la percepción del otro, conseguir disciplina espontánea, basada en el convencimiento, debe interesarse por sus dirigidos, reconocer méritos, encomendar misiones para las cuales tiene especialidad habilidad y otorgar oportunidad para que las demuestren, impartir un trato justo, imparcial y cortes, conceder incentivos apropiados, confiar en las iniciativas de sus conducidos.

 

De la temática abordada se desprende que el proceso de liderazgo es siempre una transacción interpersonal, aceptada por quienes la realizan, ya que los seguidores tienen la opción de aceptar o no el intento de brindar liderazgo, siendo determinante hacer una diferencia básica entre ser Entrenador y ser Líder, primero entender que el entrenador es un individuo designado la cabeza organizacional de una estructura, y el líder surge de un grupo, pudiendo en todo caso convertirse todo entrenador en un líder , dependiendo en la justa medida que sea capaz de influir en otros para que se desempeñen mas allá de las acciones dictadas por la autoridad formal.

 

Todos los entrenadores idealmente deberían ser líderes. Sin embargo estamos consientes que no todos los lideres llegaran algún día a ser entrenadores, ya que no tienen el conocimiento o las capacidades o habilidades en estas funciones. De hecho no siempre el hecho de influir en otros quiere decir que se puede planificar, organizar y enseñar.

 

Por lo apreciado, mediante taller grupal, el líder tiene como funciones específicas el Prever: ver antes;

Planear : fijar un plan elaborado mediante la función de prever;

Organizar: dotar a un grupo de todos los elementos necesarios para su funcionamiento;

Mandar: comunicar con fuerza de ejecución las decisiones adoptadas y formar voluntades para conducirlas y orientar su esfuerzo a la acción común;

Coordinar : establecer la armonía entre los jugadores y sus desempeños;

Controlar : es asegurarse de que todos y cada uno cumplen con el plan trazado;

Y Evaluar: deducir un estudio de los resultados entre el plan y su realización.

 

A su vez se puede resumir ello en dos misiones claves: Instruir: o sea, enseñar las nociones técnicas precisas y dirigir los ejercicios prácticos, para proporcionar a los jugadores los conocimientos específicos que necesiten para cumplir sus misiones;

y Conducir: por ende, guiar y dirigir a los jugadores de forma, que perfeccionando la educación e instrucción en el ámbito colectivo, desarrollen la comprensión y cooperación entre todos.

 

¿Cuáles serían las actitudes elementales de un buen líder de acuerdo a lo analizado en la imagen trasuntada por el prestigioso entrenador de balonmano del Barcelona y la selección española?:

- Responsabilidad

- Justicia.

- Voluntad

- Cooperación.

- Comprensión.

 

¿Características virtuosas específicas de la función de un líder positivo?:

-Sabe motivar y motivarse

-Sabe aplicar la experiencia en el mensaje y la ascendencia

-Acepta diferencias funcionales y personales

-Sabe negociar y/o consensuar

-Persistencia

-Agradecido

-Permite el feed back

-Cuida el ambiente laboral

-Sabe establecer alianzas

-Celebra el éxito

-Usa su habilidad para dirigir y no su autoridad. Explica no solo el “que” hacer si no el para “que se hace”.

-Da instrucciones claras y se cerciora de que estas han sido bien entendidas o comprendidas.

-No grita.

-Prevé, planifica y delega cometidos, pero nunca responsabilidades.

-Ocupa a sus jugadores de acuerdo a sus habilidades y aptitudes.

-Observa una conducta estable en sus actuaciones.

-Conoce las actividades y el rendimiento de cada uno de sus jugadores y lo juzga honestamente.

-Aprecia y reconoce el esfuerzo y superación en el desempeño.

-Cuando reprende corrige la falta respetando a la persona.

-Sabe interpretar los reglamentos.

-Demuestra su interés personal por cada uno, es leal con todos.

 

¿Qué se recomienda a un buen líder?:

 

- Que no emplee amenazas,

- No se queje o regañe constantemente,

- No ridiculice, ni use sarcasmos o mucho menos insulte,

- No vacile o muestre indecisión,

- No se alabe y muchísimo menos rebaje a los demás,

 

Por todo lo expuesto, uno de los componentes fundamentales del liderazgo es ser modelo a seguir, y por añadidura surge inevitablemente el preguntarse:

- ¿qué modelo de comportamiento ofrecemos a nuestros jugadores, especialmente respecto al esfuerzo para adquirir nuevos aprendizajes, cambiar hábitos y mantenerse en la mejora continua?

- ¿qué hacemos nosotros para mejorar cómo entrenadores?

 

De allí se logra discernir que es relevante el esforzarse y trabajar las habilidades de liderazgo e ir más allá de los conocimientos técnicos y tácticos, más allá de conocimientos de preparación física, y empezar a entender la mente de los deportistas, entender qué les motiva y cómo se puede conseguir su compromiso,

 

La personalidad de Valero Rivera ha sido fundamental en la creación, gestión y conducción del éxito del equipo. Es un líder integral que defiende una filosofía de trabajo propia, apostando agudamente por el equipo sin ahogar el talento individual, algo difícil de encontrar en el mundo de la empresa. Su estilo de dirección se caracteriza por crear un ambiente de confianza y respeto mutuo que facilita la autocrítica y aglutina al equipo en torno a un mismo objetivo.

 

Pues entonces, con todo lo desgranado, se concluye que en toda la dinámica de desarrollo del equipo, un papel importante lo tiene el entrenador, quién desde el inicio se impone como organizador del grupo y busca armonizar las tendencias y acciones individuales de los miembros, hasta lograr determinadas relaciones y jerarquías acorde a las aptitudes reales del dominio de la actividad deportiva y preferencias afectivas.

 

El liderazgo en los grupos y equipos deportivos debe de examinarse como un proceso socialmente necesario, natural, de autogestión y de coordinación de las interacciones y relaciones mutuas entre deportistas, con vistas a los objetivos y tareas de la actividad.

El líder, como sujeto del proceso de liderazgo, influye sobre los guiados, los cuales aceptan o rechazan estos influjos, ya sea mediante la subordinación, el seguimiento, las peticiones o a través del rechazo e insubordinación.

 

El desarrollo óptimo de los procesos del liderazgo y una determinada diferenciación de los papeles del líder, pueden elevar o reducir la capacidad del sistema para organizarse y ordenar a sus elementos.

 

Un alto nivel de organización de un equipo deportivo, en cuanto a sistema, hará más fiable la conducción del equipo deportivo, mientras reducirá las posibilidades de errores.

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